El Ajuntament de Barcelona ha presentado un nuevo Plan de Fomento del Empleo Juvenil que incluye un paquete de medidas complementarias para dar nuevas oportunidades laborales a los más jóvenes, en especial aquellos y aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que han sufrido impacto del Covid-19. Este Plan se suma a las actuaciones ya previstas en el Plan para el Fomento del Empleo Juvenil de Calidad, como hoja de ruta estratégica dirigida a la mejora de la empleabilidad, la cualificación profesional y la inserción laboral de la población joven.
El nuevo Plan de Empleo Juvenil se dirige a jóvenes en situación de desempleo o que estén en activo pero con un trabajo precario. El presupuesto de este Plan es de 12 millones de euros. En el año 2020 se destinaron 9 millones de euros a los mismos objetivos y el nuevo Plan supone un incremento de presupuesto de un 25%.
El objetivo del Plan es acompañar y formar a los jóvenes con especial atención a aquellos que han perdido su empleo recientemente o que han visto mermadas las condiciones laborales y oportunidades debido a la pandemia. Además, aseguran que el Plan también quiere abrir el paso a las nuevas generaciones que quieren comenzar nuevos proyectos y empresas, poniendo a su alcance todas las herramientas y recursos que ofrece Barcelona para impulsar nuevos negocios.
Diferencias con la crisis de 2008
El análisis que el Ajuntament de Barcelona y los diferentes agentes que participan del plan es que la actual crisis laboral es diferente a la crisis de 2008. Desde la irrupción del Covid-19 se ha observado una mayor afectación de los ERTE, el paro y la precariedad laboral en la población joven. Algunos ejemplos de sectores más afectados son el ocio y el de la hostelería, que ocupan a muchas personas jóvenes que fueron de las primeras afectadas por los ERTE. También se han producido brechas de género y en clave digital entre los jóvenes, que han puesto de manifiesto la necesidad de incorporar nuevas herramientas y programas para mejorar sus competencias digitales, con un nuevo enfoque basado en la equidad y la proximidad, para aprovechar las nuevas oportunidades laborales.
Según los datos del último trimestre del año 2020, la tasa de desempleo juvenil (población de los 16 a 24 años) es del 29,9%, más del doble de la media de la ciudad, 12,6%. En Barcelona, la tasa de desempleo juvenil es más baja que la de Catalunya (38,1%), y la de España (40,1%). En cuanto al paro registrado en las personas de hasta 35 años, en Barcelona se ha incrementado en más de un 50% respecto al 2019, por encima de la media que se sitúa en el 35,9%. En el último año, el paro juvenil en la ciudad se ha incrementado en un 53,8%, llegando a las 14.890 personas, y la franja de edad que concentra el incremento porcentual de paro más alto es el de menores de 25 años (54,2%), registrándose también una caída de la contratación en la población de jóvenes entre 16 y 29 años.
El nuevo Plan permitirá atender unos 15.000 jóvenes a través del conjunto de programas y servicios que contempla, lo que supone un volumen de personas que prácticamente equivale al total de parados jóvenes registrados en la ciudad.
Por otra parte, en cuanto a la emprendeduría, en 2019, el 39% de los nuevos emprendedores y emprendedoras de la provincia de Barcelona son personas jóvenes (un 9% de 18 a 24 años, y un 30% de 25 a 34 años). Este porcentaje es del 40% en el caso de Catalunya.
Medidas principales del Plan de Empleo Juvenil
El nuevo Plan de Empleo Juvenil define un paquete de medidas a corto, medio y largo plazo, dirigidas a mejorar la cualificación profesional y la inserción de la población joven con líneas de actuación nuevas, adaptadas a la pandemia y sus consecuencias económicas, o bien, reforzando programas y líneas ya existentes. Para frenar el paro y la precariedad, el Plan vela por el mantenimiento del empleo en la ciudad dentro de los planes de reactivación económica y la apuesta por sectores estratégicos de futuro, como el tecnológico o digital, que son los que pueden ayudar a crear empleo de calidad en Barcelona. Las líneas y medidas principales son en primer lugar un refuerzo del acompañamiento, el asesoramiento y la orientación. Es decir, incidir en el acompañamiento y la orientación profesional a las personas jóvenes hasta los 30 años, para facilitar la transición estudios-trabajo y para acceder al mundo laboral. En Barcelona la desigualdad territorial en materia de empleo juvenil y las diferencias entre barrios y distritos pueden ser, en algunos casos, muy relevantes. Apuntan que esta realidad, incrementada a raíz de la pandemia, obliga a continuar reforzando la estrategia de territorialización. Desde el Ajuntament dicen que impulsarán programas de subvenciones que contribuyan a reactivar la economía de proximidad de los barrios y se reforzarán los dispositivos infojove para acompañar a los jóvenes en nuevas alternativas formativas o de empleo.
Otra medida trata de fomentar la formación, las competencias digitales y los idiomas. La formación y capacitación profesional son una de las prioridades del Plan de Empleo Juvenil, ya que entienden que son un elemento clave de mejora de la empleabilidad de las personas jóvenes. Como dicen, en el contexto actual y con el confinamiento de la población se ha hecho evidente la necesidad de mejorar la capacitación digital para garantizar una igualdad real de oportunidades laborales, de acceso a recursos ocupacionales, y adaptarse mejor a un mundo laboral con una digitalización creciente en todos los sectores y ocupaciones.
En tercer lugar, desde el Ajuntament también hablan de fomentar la contratación y la emprendeduría. Una de las prioridades que señalan en el contexto actual es poder recuperar el empleo y la contratación, especialmente dañadas en el colectivo de personas jóvenes. Las actuaciones incluidas dentro del Plan van desde un paquete de unas 150 contrataciones directas de jóvenes a través de Proyectos Integrales con Contratación, hasta programas de mentoría destinados exclusivamente a menores de 35 años.
También señalan como medida la atención a colectivos en situación de vulnerabilidad y de precariedad. Ven que la actual situación tiene un impacto más negativo en aquellos colectivos especialmente vulnerables, haciendo patentes las desigualdades sociales existentes dentro de la juventud también en el acceso a los recursos y a trayectorias laborales de éxito. Una prioridad del Plan es reforzar todos aquellos instrumentos y servicios orientados a jóvenes que tienen dificultades y necesidades especiales para acceder o mantenerse en el mundo laboral, como jóvenes sin experiencia previa, o afectados por el Covid-19, entre otros.
Por último, también quieren establecer en todas partes unas condiciones laborales dignas. Antes de la pandemia uno de los principales retos para Barcelona era conseguir un mercado laboral en condiciones dignas para el colectivo de personas jóvenes. Aunque la prioridad principal del Plan es ayudar a recuperar el empleo, apuntan que también es importante que este sea de calidad, con sueldos dignos y una menor precariedad.

