El viaje a Estados Unidos de la ministra de Igualdad, Irene Montero -acompañada por la secretaria de Estado, Ángela Rodríguez, su directora de gabinete, Lidia Rubio, y la asesora del ministerio, Isa Serra-, ha obtenido bastante atención mediática en los últimos días, aunque no por el motivo de la visita ni por la labor de su ministerio. En cambio, días antes se difundía un montaje de vídeo en redes del cual se han hecho eco varios medios de comunicación tradicionales. Se trataba de una supuesta resistencia por parte de la ministra Montero a contestar preguntas sobre la masacre de migrantes en la frontera de Melilla. Aunque sí las había respondido.
Desde que está al frente del Ministerio de Igualdad, Irene Montero y su equipo han aprobado leyes de calado que están teniendo resonancia en todo el mundo. La Ley Solo Sí es Sí, la Ley del Aborto, el Plan Corresponsable, la baja menstrual, y la más reciente, aun pendiente de aprobación, la Ley Trans y LGTBI. Se trata de leyes que generan seguridad jurídica para gran parte de la población española y conllevan la mejora de sus vidas, dotándolas de más derechos. Son inclusivas, al haber pasado por procesos de escucha junto a movimientos sociales y colectivos afectados por dichas leyes, además de cumplir la función de un ministerio que vela por la igualdad entre todas las personas. Un principio básico de la Constitución.
Las polémicas creadas y diseminadas por los medios de comunicación y por los partidos de derecha no tienen tanto que ver con los hechos, sino con una, cada vez más evidente, campaña de difamación y destrucción de las personas y formaciones políticas que dieron el salto institucional a partir del movimiento político nacido del 15-M, como también de aquellas que defienden la autodeterminación política de sus territorios. Las campañas político-mediáticas requieren del convencimiento de la opinión pública y de altas dosis de (re) programación cognitiva, cuyas estrategias pasan muchas veces por la manipulación y la burda mentira.
El diputado Oskar Matute lo explicó el pasado 26 de abril en su intervención parlamentaria y en un tuit que la resumía. Se refirió a los principios de manipulación de masas de Joseph Goebbels utilizados actualmente por Vox y en creciente medida por el PP para engañar a la sociedad, pero principalmente, a sus votantes. Para ello, enumeró once principios del ideólogo de la propaganda nazi, de los cuales destacaría uno: el principio de la transposición. En su intervención, el diputado vasco habló de «cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque; si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que te distraigan». Matute centró la atención en la dimensión propagandística de la manipulación, la macroescala que pretende engañar al conjunto de la sociedad.
Las noticias falsas y manipuladas nos desbordan cada día con más intensidad. Sin embargo, la polémica fabricada sobre el viaje oficial de Irene Montero es muy significativa y no solo atiende al principio de la transposición, porque proyecta sobre la ministra el propio comportamiento habitual de quienes le atacan, sino que nos lleva a un aspecto todavía poco estudiado y sin embargo bastante presente en el discurso político actual: el maltrato y la transposición de escalas. Los principios de Goebbels para la manipulación de la sociedad son, en muchos casos, las herramientas comportamentales del maltratador hacia su(s) víctima(s) en el ámbito privado, o la microescala.
En los últimos años se ha popularizado el concepto de la ‘luz de gas’. En resumen, consiste en una estrategia de manipulación por la mentira y transposición o proyección del propio comportamiento, cuyo objetivo es desorientar a la víctima del maltrato. Un ejemplo clásico de maltrato psicológico en el ámbito privado sería el de una persona infiel que acusa constantemente a la víctima de su infidelidad, hasta el punto de que ésta empieza a dudar de sí misma. La transposición de escalas es más difícil de leer pero, coincidentemente, los actores políticos que difaman, mienten y manipulan son los mismos a los que no les gustan las políticas de Igualdad. Esto arroja luz sobre su estrategia y la vuelve más legible.
El trabajo contundente que está haciendo Irene Montero para que las mujeres y las personas LGTBI tengan herramientas para defenderse jurídicamente y liberarse del maltrato en sus ámbitos privados, juntamente a las políticas de cuidados que se están empezando a articular, son el antídoto al maltrato social. No es casualidad que la intenten destruir. Saben que necesitan a una sociedad maltratada para seguir engañándola.

