El abandono escolar en Catalunya después de obtener el título a 4º de ESO supera el 10% del alumnado, una cifra que llega al 30% entre estudiantes con condición NESE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo) y al 26% en el caso de las personas extranjeras.
Así lo indica el informe ‘El abandono en 4º de ESO: las desigualdades en la transición en la educación postobligatoria’, elaborado por la Fundación Bofill, que considera “críticas” estas cifras porque es muy difícil que el alumnado que deja los estudios obligatorios, a pesar de haberse graduado, se “reenganche” más adelante. Los datos se han extraído del análisis del Registro de Alumnos de Catalunya (RALC), que permite comprobar los itinerarios de los jóvenes en el sistema educativo.
El año 2020, el 61% del alumnado de 19 años que había dejado los estudios lo había hecho principalmente al acabar la ESO. Durante los cursos 2016-17 y 2019-20, más del 12% del alumnado abandonó los estudios después de cursar 4º de ESO y no se matriculó en Bachillerato o Ciclo Formativo de Grado Medio (CFGM).
Esto implica que entre 8.840 y 9.905 alumnos abandonan el sistema educativo cada año. A pesar de que el abandono se inicia en otros cursos, la mayoría lo deja en 4º. Sólo el curso 2019-2020, cerca de 5.500 alumnos no continuó después de 4º de ESO, a pesar de haber obtenido el graduado. “Es responsabilidad de la administración educativa garantizar que estos jóvenes no abandonen, intervenir cuando todavía están dentro del sistema educativo y de activar medidas para garantizar, como mínimo, que puedan llegar hasta la educación postobligatoria”, señala la fundación.
Centros de máxima complejidad
En Catalunya, sólo el 86% de la juventud está escolarizada a los 17 años, frente al 90% de la media española. Además, la concentración del alumnado vulnerable amplifica las dinámicas de abandono escolar, hasta el punto de que 1 de cada 4 alumnos que abandona en 4º de ESO corresponden a Centros de Máxima Complejidad (CMC).
En este sentido, el 25% de los centros acumulan el 50% del alumnado que no transita hacia la educación postobligatoria, por lo que el informe reclama al Departament d’Educació de la Generalitat que contemple una política de prevención del abandono focalizada en estos centros para abordar la mitad del abandono en 4º de ESO.
La Fundació Bofill considera imprescindible que haya planes individualizados de orientación educativa y acompañamiento en todos los centros de secundaria, que se amplíen los dispositivos de educación inclusiva, que se reduzcan los niveles de concentración y segregación del alumnado y que se aumenten los recursos económicos hacia los CMC.
Apoyo educativo
“Alrededor del 30% del alumnado socialmente y educativamente vulnerable no inicia estudios postobligatorios después 4º de ESO, muy por encima del resto del alumnado (alrededor del 10%). El alumnado social y educativamente vulnerable tiene mayor probabilidad de abandonar después de 4º de ESO que sus compañeros”, sostiene el estudio.
Así, el alumnado con condición NESE por razones socioeconómicas o de origen llega a la educación postobligatoria 3 veces menos que el alumnado sin esta condición. En el curso 2019-2020, el 35,6% del alumnado NESE por razones de origen (tipo C) y el 32,3% del alumnado NESE por razones socioeconómicas (tipo B) no fue a la educación postobligatoria después de 4º de ESO. En el caso del alumnado con necesidades educativas especiales (tipo A), la tasa de abandono en el curso 2019-2020 se situó en el 43,1%. Es decir, 4 de cada 10 alumnos con necesidades educativas especiales no accede en la educación postobligatoria después de 4.º de ESO.

Además, el 26,1% del alumnado extranjero no sigue los estudios, porcentaje que entre los nativos es del 10,3%. La diferencia entre ambos grupos ha variado poco estos últimos años, por lo que el estancamiento de la desigualdad entre nativos y extranjeros muestra las dificultades estructurales del sistema educativo catalán para garantizar trayectorias de continuidad educativa para el alumnado extranjero.
A pesar de que en general los chicos sufren tasas de abandono más elevadas que las chicas, esta diferencia se reduce significativamente en el caso de extranjeras o en situación de vulnerabilidad socioeconómica. En el curso 2019-2020, la tasa de extranjeras que no siguió en la educación postobligatoria era del 21,2%, un porcentaje superior a las nativas (8,4%).
Repetición de curso
La repetición de curso aumenta de manera significativa la probabilidad de no continuar en la educación postobligatoria después de 4º de ESO y esto se asocia a una experiencia escolar menos satisfactoria. Así, el 35,6% de los jóvenes que habían repetido curso no continuó sus estudios a la postobligatoria después de 4º de ESO.
Los centros con más alumnos en situación de vulnerabilidad social tienden a tener tasas más elevadas de abandono. Por lo tanto, las medidas dirigidas a reducir la segregación escolar y a tener una distribución más equilibrada del alumnado también ayudarían a disminuir los niveles de abandono escolar.
Segregación
Adrián Zancajo, coautor del informe, destaca que hasta ahora se había puesto más el foco en el abandono prematuro de jóvenes de 18 a 24 años, pero se sabía poco de cuando abandonaban. “Hemos identificado que mucho de este abandono no se da en la postobligatoria, sino entre personas que no se han incorporado” al acabar los estudios obligatorios.
“Hay mucha correlación entre la segregación del alumnado NESE y extranjero, y de jóvenes que abandonan”, añade Zancajo, que es investigador Ramón y Cajal al Departamento de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona. Otro de los puntos destacados del estudio es que “la mitad de los jóvenes que abandonan tienen el título y podrían transitar a la postobligatoria”. Si bien hay factores multicausales por no continuar los estudios, los expertos consideran que si hubiera más y mejor orientación al alumnado, una gran parte continuaría estudiando.
“No solo lo dejan los que no pueden acceder. La mejora de tasas de los últimos años es una buena noticia, pero no es suficiente, y esto conecta con la orientación: no es sólo darle el título, requiere mejorar esta transición y acompañarlos en este proceso”, indica el coautor del informe.
Sistema versus realidad
Zancajo remarca que el análisis deja ver las desigualdades en las tasas de abandono de alumnado NESE y extranjero, que tendrían que ser “los colectivos prioritarios”. “No abandonan por ser NESE o extranjeros, sino por el contexto del sistema educativo catalán. Con más orientación, estos jóvenes no tendrían que abandonar. El foco no tendría que estar en como el joven se adapta al sistema, sino en como el sistema se adapta a las necesidades y las realidades de estos alumnos para que no dejen los estudios”.
Si bien no hay datos precisos, una gran parte del profesorado menciona que hay motivos de abandono como, por ejemplo, la necesidad de ingresos familiares, por lo que se pide que haya becas suficientes para que nadie deje los estudios por cuestiones económicas. Hay otras razones como factores emocionales, de experiencia escolar y de vinculación con la institución educativa: “Los profesionales que están en centros con alto abandono, según su experiencia, comentan que la cuestión de la salud mental está afectando, puede ser por acoso o porque la salud mental ha quedado deteriorada con la pandemia”.

