Del 16 al 24 de abril de 2026, se ha celebrado la décima edición del BCN Film Fest en la sede principal de los Cinemes Verdi en el barrio de Gràcia, un festival ya consolidado, dedicado a las adaptaciones literarias y a las películas históricas, incluyendo biografías sobre personalidades relevantes. Durante los nueve días del festival se proyectaron 90 producciones, de las cuales trece competían en la sección oficial, con un Jurado integrado por Joaquim Oristrell, Àngels Gonyalons y Miki Esparbé, y un Jurado de la Crítica formado por Esteve Soler, Manel Bocero y Anna Petrus.
Gran parte de la sección oficial destaca por la presencia de personajes principales situados bien al final de la infancia, bien en la adolescencia, mostrando el mundo desde su particular mirada. Una etapa de la vida marcada en estas producciones por la necesidad de madurar antes de tiempo, asumiendo responsabilidades que alteran su ritmo natural. Al enfrentarse a esta realidad, los adolescentes comienzan a observar el mundo adulto con una mirada incrédula, especialmente al tomar conciencia de las diferencias de clase social o política que los rodean. Frente a esta decepción, la hermandad con los amigos se consolida como su principal refugio y red de apoyo. Sin embargo, este núcleo protector no siempre es suficiente para aislarlos de un entorno complejo, dejándolos expuestos a la fragilidad de su salud mental y a dinámicas de abuso que complican su paso a la edad adulta.

El galardón a la Mejor Película del festival fue para la producción alemana La isla de Amrum (Amrum, 2025), dirigida por Fatih Akin, que también coescribe el guion junto a Hark Bohm (1939-2025), y que se ha estrenado en las salas de cine del país el 30 de abril de 2026. Amrum es una pequeña isla del archipiélago de las Islas Frisias, al norte de Alemania, cercana a la frontera con Dinamarca, en la costa del mar del Norte, de apenas 20 km2, con una extensa área ocupada por una gran duna, y desde donde, al bajar la marea, se puede llegar caminando hasta la isla vecina, una experiencia que vemos en la cinta con el riesgo asociado dada la rapidez con la que sube el agua.
El filme se basa en los recuerdos de la infancia del actor y escritor Hark Bohm, amigo del director, que murió el 14 de noviembre de 2025 en Hamburgo, dos meses después del estreno en las salas de cine alemanas. El final del Tercer Reich fue una época marcada por la penuria, por lo que veremos cómo el protagonista (en este caso, interpretado por un niño de doce años) se ve obligado a cazar focas, a pescar por la noche o a trabajar en duras condiciones en el campo para poder llevar algo de dinero y comida a su familia, con un padre ausente por la guerra. La historia transcurre en la primavera de 1945 y podemos observar el final de la Segunda Guerra Mundial, aunque la paz trae nuevos conflictos, en especial teniendo en cuenta el fanatismo nazi de su familia, personificado en su madre. Bohm la recuerda completamente desequilibrada después de su embarazo, e incrédula ante el hecho de que los nazis pudieran perder la guerra y, con ella, probablemente, a su marido, de quien sabemos que era un militar nazi.

Algunos eventos reales acontecidos durante la posguerra se condensaron en el tiempo para facilitar la narración y dar verosimilitud a los recuerdos del protagonista que, en realidad, tenía solo seis años al final de la guerra. La narración desde la perspectiva del niño que debe madurar rápidamente obligado por la necesidad, dota a la obra de una estructura de cuento promovida por el director, Fatih Akin, que asumió la dirección ante la delicada salud de Bohm, que era quien, en principio, se había propuesto el reto. El director ha explicado en entrevistas recientes que él mismo encontró su propia «metáfora geográfica» y su conexión con el guion recordando sus veranos de la infancia en remotos y duros pueblos de pescadores en la costa del Mar Negro, en Turquía, de donde procede su familia. Esta vivencia personal le permitió entender y retratar con precisión el aislamiento físico del protagonista, la dureza del mar y la supervivencia lejos de la gran ciudad.
El entorno marítimo de la isla da pie a otra de las grandes metáforas de la cinta. En la trama, el niño protagonista le presta un libro a uno de sus amigos, con una fuerte carga simbólica en la elección: la novela Moby Dick (1851), de Herman Melville (1819-1891). La figura del obsesivo Capitán Ahab funciona como una alegoría directa de Adolf Hitler: un líder fanático dispuesto a arrastrar a toda su tripulación (la nación alemana) hacia la destrucción total y el fondo del mar, sin importarle las consecuencias. Todo el peso del metraje recae en el joven debutante Jasper Billerbeck, que destaca por su capacidad de mostrar la resiliencia ante la adversidad, la nobleza ante sus conciudadanos, y la esperanza al ver los destellos positivos a su alrededor en un contexto de escasez. Un trabajo actoral que ha sido reconocido por el Jurado Oficial del festival con una Mención Interpretativa compartida con la actriz Katerina Falbrová, protagonista de la cinta El coro de Praga (Sbormistr, 2025).

El coro de Praga o Las chicas de Praga, como se ha publicitado en el festival, tiene previsto su estreno en otoño de 2026. La obra está escrita y dirigida por el checo Ondrej Provaznik, y su título original, Sbormistr, se podría traducir en realidad como «el director del coro», personaje que en la ficción está interpretado por el actor Juraj Loj. La trama se sitúa a principios de la década de los noventa, un dato importante para comprender el uso de la tecnología, especialmente en lo que hace referencia a los móviles inexistentes entonces, pero también para entender las decisiones familiares y la confianza mostrada hacia los responsables. Asimismo, sirve para asimilar cómo la adolescente protagonista, emocionada por el reconocimiento a su excepcional voz, decide soportar la manipulación por parte de su maestro mientras lidia con la envidia de su hermana y del resto de compañeras.
El guion se inspira en el escándalo real de abusos sexuales del famoso coro checo Bambini de Praga, que estalló públicamente en noviembre de 2004 y que denunciaba los abusos de su director perpetrados durante al menos dos décadas. Como en la pantalla, el director de la formación coral era una figura carismática muy respetada, con un talento musical innegable, considerado una gran celebridad en el país, lo que le proporcionó una sensación de enorme impunidad para poder actuar de esa manera, abusando de las niñas mientras estas llegaban a pensar que era un privilegio que les hiciera caso, o, peor aún, que pudieran ser expulsadas o perjudicadas, ellas mismas o sus familiares, si lo denunciaban. La agrupación musical se disolvió oficialmente en junio de 2011 ante la falta de apoyo y la desconfianza de los padres para inscribir a sus hijas ahora que se sabía lo que había acontecido en la privacidad de las giras.

El italiano Damiano Michieletto ganó el Premio a la Mejor Dirección del festival por el largometraje Primavera (2025), que supone su ópera prima en el cine después de una dilatada carrera como director de escena y ópera. Esta adapta la novela Stabat Mater (2008), de Tiziano Scarpa, ganadora en 2009 del Premio Strega, el galardón literario más prestigioso de Italia. El título Stabat Mater hace referencia a un poema medieval cristiano del siglo XIII que medita sobre el sufrimiento de la Virgen María durante la crucifixión de Jesús. El autor utiliza este título como una poderosa metáfora sobre la ausencia materna y el dolor de las huérfanas del Ospedale della Pietà.
La historia transcurre en el interior de dicha institución, en la Venecia de principios del siglo XVIII, un orfanato para niñas abandonadas que son criadas para ser músicas con el objetivo de conseguir matrimonios concertados. La adolescente de dieciséis años, amante de la música en general y del violín en particular, verá cómo su vida cambia con la llegada de un nuevo compositor, un sacerdote que pasará el resto de su vida en el anonimato, creando de forma compulsiva y dirigiendo la orquesta formada por las huérfanas. Ese músico que murió en la indigencia fue «descubierto» años más tarde al recuperarse su obra. Se trataba de Antonio Vivaldi (1678-1741), compositor, entre otros, de Las cuatro estaciones. A través de su música y su mentoría, la protagonista se rebela contra un futuro predeterminado por el orfanato.

Dos siglos después de lo que aconteció en el Ospedale della Pietà, en el festival se pudo ver el largometraje Unidentified (Al-Majhula, 2025), dirigido por la saudí Haifaa Al-Mansour, que coescribe el guion junto a Brad Niemann. A pesar de ser una obra de ficción, con una trama detectivesca, funciona como denuncia de unas tradiciones arraigadas en la sociedad árabe. El largometraje denuncia el hermetismo ante los feminicidios, el terror al deshonor familiar que silencia y entierra a las víctimas, y la inoperancia de las autoridades frente a los crímenes contra mujeres. La acción comienza con el descubrimiento del cuerpo sin vida de una adolescente en pleno desierto, vestida con un uniforme escolar, en una ciudad donde nadie la reclama y en una escuela a la que parece no faltarle nadie. Las autoridades policiales de Riad parecen más interesadas en cerrar el caso rápidamente que en hacer justicia. El temor al escándalo familiar y el estigma social hacia las chicas consideradas «pecadoras» provocan que nadie, ni siquiera las directoras de los institutos femeninos locales, quiera colaborar con la investigación para identificar a la víctima. Una adolescente que, como descubriremos, quería vivir unos instantes de libertad ante la inminente boda concertada con un adulto mucho mayor que ella y al que no conocía previamente.

Una muchacha de la alta sociedad será la protagonista involuntaria de Hermanos (2026), escrita y dirigida por las catalanas Carol Rodríguez Colás y Marina Rodríguez Colás. La chica celebrará su decimosexto cumpleaños en su lujoso chalé, aprovechando la ausencia de sus padres, quienes le han permitido organizar una fiesta haciendo uso del gran comedor y el jardín con piscina del exterior de la casa, aparentemente situada en una zona residencial. Allí invitará al hijo de la persona que trabaja como empleada doméstica, justo cuando había ido a ayudar a su madre a preparar la decoración. Esta familia de origen marroquí vive en una zona urbana periférica, y el adolescente Ayman (interpretado por Badr Oubahassou) decidirá invitar a sus dos amigos inseparables para que le acompañen: Rober (Pau Márquez) y Eric (Omar Mills), el primero de origen local y el segundo de procedencia dominicana, lo que supondrá una identificación supuestamente al azar por parte de los Mossos d’Esquadra en una escena (una situación que, al parecer, no es la primera vez que le sucede a ese personaje).
Más allá de los orígenes familiares, la nacionalidad de los tres «hermanos» es la de su propio barrio. En las entrevistas promocionales, las directoras hacen hincapié en que, para esta nueva generación, las diferencias étnicas entre ellos se difuminan frente a la fuerte identidad de clase y el sentimiento de pertenencia a la periferia. A diferencia de las generaciones anteriores, estos jóvenes no sienten la histórica «vergüenza de clase»; al contrario, están profundamente orgullosos de sus orígenes, su multiculturalidad y no tienen miedo de alzar la voz frente a sus frustraciones. Es un retrato generacional de una realidad que los profesores presencian a diario en las aulas. En un entorno que los juzga por su origen, los tres se darán cuenta de que no es fácil escapar de los prejuicios y las expectativas impuestas.

En esta rápida selección de la programación del festival, cabe destacar la ópera prima Rosemead (2025), de Eric Lin, con una amplia experiencia previa como director de fotografía. El guion se inspira en un artículo periodístico que describía un caso real, en concreto el texto original del periodista Frank Shyong publicado en Los Angeles Times, que tenía el siguiente espeluznante titular: A dying mother’s plan: Buy a gun. Rent a hotel room. Kill her son ([El plan de una madre moribunda: comprar un arma, alquilar una habitación de hotel y matar a su hijo], 14 de mayo de 2017). La historia original documenta la tragedia real de la familia Hang en la localidad californiana de Rosemead, en el conocido Valle de San Gabriel. Una viuda inmigrante de origen chino, interpretada por Lucy Liu, regenta una pequeña imprenta y cría en solitario a su hijo adolescente, después del fallecimiento de su marido por una enfermedad.
Cuando la protagonista es diagnosticada con un cáncer terminal y una esperanza de vida de pocos meses, decide actuar drásticamente ante la avanzada esquizofrenia de su hijo, cuyo comportamiento se agrava al no respetar las pautas de medicación establecidas. Al descubrir que, además, está desarrollando una fijación oscura y violenta con los tiroteos masivos en institutos del país en los últimos años, la madre se ve arrastrada a una carrera contrarreloj. Atrapada entre un sistema de salud que ofrece pocas respuestas, el estigma cultural hacia las enfermedades mentales en su comunidad y el rápido deterioro de su propio cuerpo, esta madre viuda deberá tomar decisiones extremas y moralmente desgarradoras para proteger a su hijo, y de paso, proteger a los demás de una inminente tragedia.
Tragedias y conflictos que tal vez comprenderíamos mejor si nos atreviéramos a mirar el mundo desde la perspectiva de los adolescentes. Para eso sirven, entre otras cosas, los festivales de cine.


