¿Por qué ha sido importante el baloncesto en tu vida? A los trece, catorce años, me portaba muy mal en el instituto. En cambio, era el capitán de mi equipo, el que animaba más a los compañeros: me sentía cómodo, éramos una familia y competíamos por un mismo objetivo. Cuando llegaron las quejas del instituto a casa, mis entrenadores me dijeron que hasta que no cambiara mi comportamiento no volvería a jugar partidos, que es lo que más me gustaba. Y a partir de ahí, lo vi todo diferente: gracias al baloncesto llegué a la universidad, porque es de donde sacaba…
