María y Carlos visten de gris para mimetizarse con la ciudad. Son dos jóvenes miembros del movimiento okupa de Barcelona y han sido desalojados tres veces en el último lustro. «Somos los más castigados en poco tiempo», afirman tras pedir que no se publique su nombre real. Por este motivo han optado por un cambio de estrategia. «Si okupas una casa los vecinos no lo entienden, por si abres un huerto te acercas a la gente de forma diferente.» En el corazón de la Villa de Gracia se libra una batalla silenciosa por el espacio público. El antiguo edificio okupado Ca La Trava, derribado en…
