Una trentena de persones van rebentar ahir el minut de silenci en memòria dels atemptats…
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Anna Teixidor (Figueres, 1978) feia tres anys que s’havia especialitzat en gihadisme quan van tenir…
La defensa de una causa noble puede provocar los efectos contrarios a los deseados, precisamente porque se decidió que no importaban cuáles eran ‘los medios’ para conquistarla. Así vamos dejando de lado principios básicos de la democracia y la convivencia. Lo hemos visto en el aniversario del 17-A
El aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils ha dado lugar a la construcción de una teoría de la conspiración según la cual el Estado habría instigado la masacre con objeto de dinamitar el proceso soberanista. Esta hipótesis sólo la ha comprado un sector del independentismo, el aparentemente más cercano al ‘puigdemontismo’.
L’aniversari dels atemptats de Barcelona i Cambrils ha donat peu a la construcció d’una teoria de la conspiració segons la qual darrere hi podria haver l’Estat, que hauria instigat la massacre a fi de dinamitar el procés sobiranista. Aquesta hipòtesi, però, només l’ha comprada un sector de l’independentisme, l’aparentment més proper al puigdemontisme.
La capital catalana se erige como ciudad de paz en un acto multitudinario con protagonismo para la música y la poesía y aparca la política institucional para recordar a las víctimas del atentado del 17 de agosto de 2017.
El fenómeno del terrorismo y, más concretamente, del islamista, es muy complejo y no se puede explicar apelando a estereotipos de naturaleza psicosocial o de naturaleza psiquiátrica. El terrorista no es inevitablemente pobre ni se encuentra indefectiblemente en riesgo de exclusión social.
Tenemos que seguir reflexionando y compartiendo la experiencia acumulada, como hemos hecho Barcelona y Ripoll mediante un convenio de colaboración. Y no permitir que la agenda política vuelva a ahogar debates que necesitan apertura de miras. Hay que seguir alzando la bandera del no tenemos miedo.
Es necesario impulsar la acción común por la paz y la solidaridad, sin partidismos ni demoras y con presupuesto. Es el único homenaje digno para el dolor de las víctimas.
La capital catalana cambia para reforzar la seguridad tras los atentados de las Ramblas y pone el acento en la prevención de los radicalismos y la lucha contra los discursos del odio.
