
El documental ‘50°C (Volumen 1)’, dirigido por el periodista Pep Cabayol, parte de una serie de conversaciones entretejidas, que se cruzan y se complementan, para tejer un hilo conductor que nos lleva a comprender el cambio climático. Sus causas y consecuencias son abordadas desde distintas perspectivas, con la voluntad de construir conocimiento y generar conciencia.
Los protagonistas de los debates son mujeres y hombres de diferentes ámbitos científicos, que buscan explicar, de manera sencilla, pero sin obviar la complejidad de uno de los temas más urgentes a los que se enfrenta la humanidad. Y es que, si no actuamos hoy para frenar el cambio climático, las temperaturas de Barcelona, por ejemplo, podrían llegar a los 50°C en el plazo de, solo, algunas décadas, según indica el investigador Francisco J. Doblas-Reyes en el documental.
Entrevistamos a Pep Cabayol, el director y guionista del documental. Explica la crítica situación que están viviendo el planeta y la humanidad, y por qué las consecuencias podrían agravarse mucho antes de lo previsto.
¿Por qué les parece vital hablar del cambio climático?
Porque sino nos morimos. Si no hablamos del cambio climático, no estamos explicando cómo cambian las condiciones del mundo en el que vivimos, un mundo que estará cada vez más contaminado por los gases de efecto invernadero. Además, el clima del que gozamos dejará de ser estable, por lo cual no sabremos exactamente qué clima tendremos. Esto afectará a los humanos, y también a todos los seres vivos que habitan la biosfera, y afectará evidentemente a cosas tan esenciales como los alimentos. Por eso es crucial hablar del cambio climático, porque lo resolvemos, o entramos en la cuenta atrás de nuestra propia existencia. Es un suicidio, a lo mejor no informado, pero un suicidio.
¿Cuándo comenzó a percibir al cambio climático como una problemática digna de ser contada?
En los años ´60 ya existían informes sobre la importancia del cambio climático. El Gobierno de Estados Unidos tenía estudios de científicos que hablaban de la importancia del cambio climático, del calentamiento global, y que había que resolverlo. Desde entonces hasta aquí estamos pensando cómo resolver el problema.
¿Qué mensaje quiere lanzar con este documental?
La única cosa que hemos buscado con este documental es que la gente esté informada. Hemos procurado poner al alcance de todo el mundo la mayor parte de los problemas que estamos viviendo. Por ejemplo, ahora estamos acercándonos a una nueva crisis que afectará al mundo y al sistema alimentario, y cuando rodamos el documental nueve meses atrás, ya podíamos observar que se avecinaba una escasez de alimentos, de continuar por el camino que llevábamos. Y en ese momento todavía no estábamos hablando ni de la crisis energética, ni de la guerra de Ucrania. Sin embargo, ya apuntaba a que venía esta crisis alimentaria como consecuencia del cambio climático: por las sequías, por la ausencia de agua y por cómo estaban cambiando las condiciones productivas del suelo como consecuencia de la mano del hombre, de la agricultura industrial, de la degradación de los suelos, de los cultivos extensivos, de la falta de cuidados de los propios suelos y del planeta.
¿Qué visión tiene hacia el futuro?
Si luchamos contra el cambio climático a través de la producción de documentales, es porque queremos tener esperanza. Esperanza de que realmente se produzca un cambio en la mayor parte de la población, que permita variar las condiciones en las cuales estamos viviendo, que permita entender que no podemos continuar quemando gases de efecto invernadero, que permita entender que de continuar calentándose la atmósfera, vamos a tener escasez de agua y de alimentos. Además, todos los seres que habitan la biosfera vamos a tener muchos problemas, el clima va a ser inestable, va a morir mucha gente por causa de catástrofes, como las inundaciones, sequías persistentes, etcétera.
En cierto modo la esperanza fue el motor del documental
Es necesario poner la información al alcance de todo el mundo para que presionen a los gobiernos y a los poderes económicos para que cambien sus políticas. Esa es la esperanza. Como contrapartida, si no se hace nada, habrá colapso. Yo creo que vale la pena luchar para evitarlo, o gestionar el colapso de forma ordenada, repartiendo, asegurando que pase lo que pase, los derechos esenciales de las personas estarán atendidos, y, además, que respetemos un concepto clave: poner la vida en el centro. Un principio que es la base de la economía feminista, en el sentido de que la vida es lo más importante y debemos atenderla como tal.
Afortunadamente también se encuentra presente Natalia Riera, de Entrepobles, que seguramente pueda explicar un poco más este concepto feminista.
Natalia Riera: Una de las premisas que atraviesa todo el documental para nosotras es la vida en el centro. Es decir, ante esta crisis capital-vida, cómo es de importante poder mantener y no destrozar más todos los recursos naturales, todo lo que tiene que ver con el cuidado, y cómo las personas debemos habitar este planeta.
¿Entramos en los años decisivos?
Pues sí, estamos a un máximo de 10 o 12 años de que se inicie un cambio climático irreversible, y estamos a menos de 30 años de que seguro sea irreversible. Las crisis están relacionadas: la económica, la energética, la pandemia, la alimentaria. Son interdependientes y se retroalimentan. Esto nos dice que, si no actuamos contra todos estos factores de forma concreta, no vamos a tener más oportunidades. En menos de dos meses estaremos frente a una crisis que me atrevo a decir, que no la hemos visto nunca los más jóvenes de 60 años. Empezaremos a ver cómo faltan granos, falta aceite, muchas de estas cosas, que son un reflejo de todas estas crisis sumadas.
El documental es de libre acceso y ya se encuentra disponible en el canal de YouTube de Sicom. También se realizarán algunas proyecciones en salas de cine, museos y centros culturales, cuyos horarios y locaciones se encuentran anunciados en la página web sicom.cat.

