Es el último día de escuela antes de las vacaciones de Navidad y hay alguna silla vacía en clase. Y desde hace días. Ya hace tiempo que un compañero o compañera no puede ir a la escuela porque debe seguir un tratamiento en el hospital. Y en Navidad tendrá que quedarse.
Hay niños y niñas que de pequeños aprenden mucho más que sus compañeros. La vida les acerca el aprendizaje de convivir con una enfermedad. Dependiendo de la duración de su tratamiento y de la necesidad de ingreso, una persona se encarga en el mismo hospital de repasar con el pequeño o pequeña paciente las materias que van siguiendo a sus compañeros en el aula.
Es una vida paralela, un día a día distinto, impuesto por un camino hacia la curación de una enfermedad que, sin embargo, van trampeando, siguiendo la formación de las asignaturas escolares y también con otras actividades que ayudan a normalizar la situación .
Al mismo tiempo que progresa la investigación en salud, los tratamientos y la comprensión de los mecanismos que nos enferman, también se gana al hacer de los espacios de cuidado, como los propios hospitales, recintos más amables y humanizados. La fiestas de Navidad son una muestra.
Este miércoles por la mañana, Papá Noel sorprendió a los niños y las niñas ingresadas en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona apareciendo en la ventana de sus habitaciones. Lo hizo descolgándose por la fachada del edificio materno-infantil en una tirolina con la que ha ido haciendo rápel hasta las ventanas de la planta de Pediatría, donde ha saludado a los niños y a sus familiares, y les ha entregado a través de las ventanas el chocolate solidario de la Fundación Villavecchia. Son las «sonrisas de chocolate» llegadas para endulzar la estancia en el hospital.

La atractiva sorpresa la organizaron por segundo año la Fundació d’Oncologia Infantil Enriqueta Villavecchia y els Bombers Solidaris de Barcelona, en colaboración con los Bombers de la Generalitat del parque de Badalona.
Entretener y minimizar
La emoción de los y las pequeñas pacientes que no pueden irse a casa y pasar las fiestas con la familia, salta a la vista. Compensa el tener que permanecer ingresado estos días especiales que, gracias a acciones así, lo continuan siendo.
“Tenemos un calendario de actividades con acontecimientos especiales todos los días”, explica la responsable del servicio de Pediatría del Hospital Germans Trias i Pujol, Maria Méndez. Ya durante todo el mes previo a las fiestas de Navidad –explica Méndez– «en el aula hospitalaria, la maestra y los niños y las niñas decoran la planta y participan en el concurso de adornos de cada planta del hospital”.
Los bomberos de Badalona también pasaron por el hospital a descargar un gran tió lleno de libros –donación de una librería de Badalona– y un montón de otros regalos. Los niños ingresados en el hospital también reciben cada año la visita de los jugadores del Joventut de Badalona, del Club Levante, jugadores de rugby y de otros equipos deportivos, que se sientan a charlar con ellos y les traen regalos.
Maria Méndez explica también que «los estudiantes de la unidad docente del hospital, que tienen una coral, preparan villancicos y, empezando por la planta de pediatría, van cantando por todas las plantas».
Son actividades que entretienen tanto a los menores ingresados como al resto de los pacientes y sus familias. La visita de los Reyes Magos, el día cinco de enero, finaliza las actividades de estos días festivos. Antes de que empiece la cabalgata en Badalona, pasan por el hospital acompañados de las autoridades municipales. “Esto también les hace mucha ilusión a los niños y a las niñas. Todo ayuda a minimizar el hecho de tener que permanecer en el hospital, en aquellos casos en los que no puede evitarse, porque siempre intentamos dar las altas lo antes posible a todos aquellos pacientes que puedan pasar las fiestas en casa”. Pero –añade– para aquellos que no se puedan librar, pasar estos días de Navidad en el hospital también incluye vivir un montón de visitas especiales y de regalos sorpresa, que nunca suple la estancia en casa, pero que los distrae y les pone muy contentos”.
También para los profesionales a los que toca trabajar estos días es una sensación agridulce, “porque todo el mundo querría estar en su casa con la familia, pero en el hospital sientes que puedes ayudar a los pacientes a minimizar este impacto”, declara Méndez, recordando sus guardias navideñas.
A finales de noviembre, la Fundación Villavecchia organiza un mercadillo de Navidad, en colaboración con unas treinta de escuelas. Los alumnos construyen estrellas en recuerdo de los niños y niñas que ya no están. Es el pistoletazo de salida de los actos que preparan para Navidad. Ayer, Papá Noel también se vio por la fachada del Hospital de Sant Pau de Barcelona, muy cerca de donde tiene su sede la Fundación Villavecchia. Santa Claus también entra en las habitaciones de pediatría para repartir chocolate. “Repartiremos juegos de Lego por las plantas de pediatría de los cinco hospitales con los que colaboramos: Vall d’Hebron, Sant Pau, Can Ruti, Parc Taulí i Sant Joan de Déu”.

‘Somriures de xocolata’ de la Fundación Villavecchia se reparten por las plantas de pediatría de los hospitales y se venden en los supermercados Carrefour y BonÀrea, y también on line para recaudar fondos para sus proyectos. Uno de ellos es aportar sesiones de musicoterapia a los espacios de pediatría de los hospitales de Sant Pau y de Can Ruti.
El día 6 de enero, también gracias a esta fundación, los Reyes Magos pasarán por el Hospital de Sant Pau, donde también cantarán Villancicos estos días de fiesta, con la colaboración de la asociación Ressó.
Para los niños que están en casa, pero que a causa del frío o porque no pueden estar con mucha gente, no pueden ir a la cabalgata, la Fundación Villavecchia hace llegar a los carteros reales a sus domicilios a recoger sus cartas. De hecho, realizan un intercambio de correspondencia. Los reyes les entregan las que les han escrito ellos mismos, y los niños les dan las suyas con sus peticiones de regalos.
La ilusión que humaniza a los hospitales también llega con las decoraciones e iluminación navideña. Esta Navidad, el Hospital de Sant Pau lanza una campaña que celebra la proximidad y los vínculos humanos con la colaboración artística del ilustrador Marc Pallarès. Ha creado una serie de cinco retratos que representan a profesionales de diversas áreas del Hospital y a una paciente. Estos retratos, de gran formato, se instalarán en distintos puntos emblemáticos del recinto del hospitalar como parte de la decoración de Navidad. Se pretende así poner rostro en la dedicación, la pasión y la humanidad de los profesionales que cada día trabajan con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Uno de estos retratos incluye también a una paciente, simbolizando la relación cercana y empática que define la asistencia sanitaria.

