El paro registrado en Cataluña en junio se redujo en casi 6.200 personas respecto a mayo (-1,9%), alcanzando así un total de 319.519 parados, un 3,4% menos que en junio del año pasado, unas cifras que no se veían desde la crisis de 2007-2008. “Pero a pesar de que el paro baja drásticamente, seguimos con las mismas tasas del 24-25% de población en riesgo de pobreza desde hace años, y parte de estas personas están trabajando”, explica la vocal de pobreza de la federación Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS), Teresa Bermúdez. “De hecho, un 16% de las personas trabajadoras son pobres”, remacha.
El primer semestre de este año se ha cerrado con la llegada de 9,25 millones de turistas extranjeros a Cataluña, la cifra más alta de los últimos diez años. Pero el personal que este verano continuará haciendo posible el funcionamiento de la industria turística, muy a menudo entra dentro de la categoría de “trabajadores pobres”. “Todos pensamos que el trabajo es la mejor vía para salir de la pobreza, y es contradictorio constatar cómo no acaba de ser así”, expone Bermúdez.
“En paralelo, en los medios vemos que hay empresas que registran beneficios millonarios, que crean empleo, y eso no concuerda con la tasa de riesgo de pobreza. Por tanto, queremos poner sobre la mesa que no cualquier trabajo puede darse por válido, que no todos los empleos son dignos”, sentencia.
ECAS ha puesto en marcha este verano la Campaña por el trabajo digno, que aboga por unas condiciones laborales mínimas como “pilar básico para evitar la exclusión social y avanzar hacia una sociedad más justa y cohesionada”. “La cronificación de la pobreza y la perpetuación de las desigualdades en Cataluña son un riesgo para la cohesión social”, alertan.
Salarios, vivienda e inflación
Bermúdez apunta a tres factores que explican la existencia de trabajadores que no llegan a fin de mes con sus condiciones laborales: “La vivienda es un elemento generador: el alquiler medio ha aumentado más de un 56% en los últimos 10 años, mientras que los salarios han crecido solo un 20%. Ahí hay un desequilibrio que provoca una pérdida de poder adquisitivo”. Además, la cesta de la compra también se ha disparado, lo que supone un quebradero de cabeza añadido para quienes tienen sueldos más precarios.

“Estamos sobrepasados —sentencia Bermúdez—. Nos encontramos con trabajos precarios, porque, por ejemplo, son medias jornadas, o el sueldo sigue estando por debajo del umbral del riesgo de pobreza”. La entidad detalla que el umbral de riesgo de pobreza para un hogar unipersonal en Cataluña es de 13.311 €/año, y de 27.953 €/año para hogares con dos adultos y dos niños. A pesar del paro cada vez más reducido, miles de trabajadores en Cataluña no llegan a percibir esos salarios. El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para este 2025 es de 16.576 €/año, distribuidos en 14 pagas de 1.184 €.

“Ha subido el SMI, y es una muy buena noticia, pero no hay compensación, los precios han subido de forma más significativa”, expone Bermúdez. “Muchas personas siguen excluidas del derecho a la vivienda”, añade.
Mano de obra importada
El sistema económico vigente, sin embargo, se beneficia de esta situación. “A pesar de que hay empresas que cada vez les va mejor, lo hacen a costa de mantener unas condiciones que son insuficientes para que sus asalariados puedan salir de la pobreza. Hay empresas con beneficios escandalosos, y sus trabajadores tienen que vivir en una habitación realquilada”, ejemplifica.
Los sectores del turismo, los cuidados y la agricultura son donde se dan más situaciones de precariedad. Sectores donde, de hecho, la población extranjera presenta altas tasas de ocupación. El 68,7% del sector agrario lo conforman trabajadores extranjeros; en el servicio doméstico, el 50,7%, y en la hostelería, el 35,6%, según datos del Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo del Departamento de Empresa y Trabajo.

“La población migrante accede a trabajos con menor remuneración y en peores condiciones. Y muchas veces eso ocurre por la propia ley de extranjería, que es un factor de exclusión. Si no tienes permiso de residencia, no puedes trabajar, hay dificultades para renovar permisos, dificultades para homologar títulos…”, destaca Bermúdez.
De hecho, uno de los testimonios recogidos por la campaña, Fátima, destaca: “Soy abogada pero no he podido homologar mi título, y aquí solo me proponen trabajos precarios y poco cualificados”. En esa misma línea, otro testimonio, Jaume, expone: “Si muestro mi DNI me descartan directamente por la edad, sin tener en cuenta mi experiencia”. Ante casos tan dispares, ECAS avisa: “Actualmente, Cataluña y España están entre los territorios de Europa con las tasas más altas de pobreza y riesgo de exclusión social”.
Las 67 entidades sociales que conforman la Comisión de Inserción Sociolaboral de ECAS, por su parte, alertan de que “sin la tarea de las entidades sociales, el porcentaje de personas en situación o riesgo de exclusión social en Cataluña sería superior al actual 25%”, y muestran su malestar con la Generalitat por la supresión de programas de ocupación como ‘Singulars’, que daba apoyo a más de 3.500 jóvenes cada año, el programa ‘MAIS’, enfocado a personas receptoras de la Renta Garantizada de Ciudadanía, y la reducción global del presupuesto destinado a las políticas activas de empleo.
“Cuando se dan datos del paro, habría que hacer un análisis más fino de la situación”, concluye Bermúdez. La entidad ve la situación como “enquistada”. Los millones de turistas que pasean rambla arriba y rambla abajo, de momento, no.

