Pedir que se bloquee el Plan Territorial Sectorial para la Implantación de las Energías Renovables (PLATER) es imposibilitar que el territorio se defienda del aumento de temperaturas provocadas por el consumo masivo de fósiles. Con placas solares en todos los tejados del país solo cubrimos el 2% de la energía que necesitamos para cerrar el grifo del petróleo. O ponemos placas en el 1% del territorio de forma ordenada, o estamos condenando la Cataluña interior a sufrir las peores consecuencias del cambio climático.

Aquí tens la versió en catalá


Recibí una alerta advirtiéndome que el pueblo de mi madre, Salàs de Pallars, acababa de aprobar una moción en la que pedía una moratoria en la aplicación del PLATER, el Plan Territorial Sectorial para la Implantación de las Energías Renovables en Cataluña.

Me resultó muy extraño porque no es nada común que un pequeño municipio se ocupe de una cuestión que tiene dimensión europea, española y catalana, como es la de la sustitución de la energía derivada de los combustibles fósiles, petróleo y gas natural por la energía eléctrica renovable. Es la energía renovable la que nos hará soberanos energéticamente y reducirá a cero nuestras emisiones climáticas. Un gran objetivo de país alineado con lo que hacen los 25 países de la Unión y sus regiones.

¿Cómo podía ser —me pregunté— que esta gran iniciativa mereciera la reprobación de un consistorio de 365 habitantes? Me resultó muy muy extraño. Pedí al alcalde que me hiciera llegar la moción y, después de agradecérselo, al leerla, ya entendí mejor de qué iba esta iniciativa.

No estamos ante una moción de Salàs, sino de una campaña orquestada por intereses ocultos que han enredado a bastantes municipios con argumentos entre manipuladores e ignorantes. Sobre todo, ignorantes. Y están consiguiendo seducir a algunos municipios en los que no existe el conocimiento suficiente como para captar la importancia de la aventura de prescindir del petróleo, reducir a la tercera parte el consumo energético del país y lograr el noble objetivo de las emisiones cero.

Estamos ante una campaña orquestada por intereses ocultos que han enredado a bastantes municipios con argumentos entre manipuladores e ignorantes

Uno piensa que la necesidad de andar con paso decidido hacia las emisiones cero y las insoportables olas de calor, sembrando la muerte y la destrucción en todo el país, tendrían que sensibilizara los centenares de ediles que, en no pocos ayuntamiento de Cataluña, han aprobado exactamente la misma moción de Salàs. Pero resulta claro que no es así. Todavía hay demasiada gente que contempla lo que pasa en el mundo desde la visión de su minúsculo ombligo personal.

Una moción sin base científica

Estamos ante una moción de gran calado demagógico, y es debido a esto que somos muchos los que calificamos a ésta como una moción contra las renovables.

Antes de aprobar textos como los de esta moción, hay que documentarse sobre la realidad energética de Cataluña. Eliminando el consumo de petróleo, por lo tanto, reduciendo fuertemente el consumo de energía, Cataluña necesita cada año 104.000 GWh, aproximadamente una tercera parte de lo que hoy consumimos, 295.000 GWh. Esta reducción tan brutal en el consumo es debida a las extraordinarias propiedades de la energía eléctrica como suministrador de energía.

Varios estudios, a partir de otros estudios emprendidos en el área metropolitana barcelonesa, concluyen que el techo de producción teórico de fotovoltaica en Cataluña en tejados es de 23.000 GWh.

Este dato es suponiendo que se pudiera llegar a aprovechar el 100% de tejados útiles de Cataluña para poner placas. Pero soy de la opinión, viendo el que pasa en mi entorno, de que si se llega a colocar placas en el 10% de tejados, ya me daría por satisfecho. Yo he puesto en el tejado de casa placas fotovoltaicas y no veo ninguna más a 200 metros. Por lo tanto, con los tejados sobre la superficie antropizada haríamos un máximo de 2.300 GWh. Sobre las necesidades del país, tan solo el 2%.

El manifiesto utiliza una retórica formalmente impecable y ecologista. Cita la Ley del Cambio Climático o la participación ciudadana. Pero lo hace para camuflar una oposición frontal a la práctica. Una vez más estamos ante el fenómeno conocido como NIMBY (Not In My Back Yard, «No en mi patio trasero»).

El mito del autoconsumo total y los espacios antropizados

La moción defiende un modelo basado exclusivamente en la generación distribuida de proximidad, priorizando los espacios antropizados (tejados, polígonos) por encima del suelo rural.

Pero esta opción es matemáticamente y físicamente imposible. Porque después de un enorme esfuerzo solo conseguiríamos producir 2.300 GWh/año, un inapreciable 2% de la demanda. Negar las instalaciones en tierra en suelo rural es, en la práctica, elegir entre seguir quemando combustibles fósiles o depender de la energía importada de regiones vecinas.

La falacia de «zonas de sacrificio» y la destrucción del suelo

La moción alerta de que el PLATER convertirá el mundo rural en «auténticas zonas de sacrificio energético», destruyendo de forma irreversible el suelo agrario y forestal.

Pero la realidad es que el PLATER propuesto por la Generalitat ronda tan solo el 1% del suelo de cada municipio para cubrir los objetivos energéticos nacionales. Tildar un 1% de ocupación de «zona de sacrificio industrial» es una exageración que va mucho más allá de la demagogia. Además, el verdadero peligro irreversible para el suelo agrario y forestal de toda Cataluña son las sequías extremas, los incendios forestales y la pérdida de cosechas derivadas de la catástrofe climática que nos cae encima. Los ideólogos de esta iniciativa buscan bloquear la transición ecológica.

La estrategia de la «parálisis por el análisis»

La moción propone parar la tramitación del PLATER hasta que se consensúe un modelo con el mundo local y se resuelva la carencia de recursos técnicos de los pequeños ayuntamientos.

Pero ya sabemos que pedir la suspensión de un plan es una clásica táctica dilatoria para ganar tiempo y no hacer nada. La ley 16/2017 del cambio climático tiene casi una década; el tiempo del diagnóstico ya ha pasado. Ahora toca actuar. Paradójicamente, parar la planificación pública (PLATER) es lo que mejor le va a la especulación de los grandes operadores privados que el manifiesto dice criticar, puesto que sin un plan sectorial que ordene el territorio, los promotores podrán seguir presentando proyectos, mediante grietas legales y líneas de evacuación anárquicas. Lo que hace el PLATER es precisamente proteger el territorio ordenando y determinando dónde se puede y dónde no se puede instalar la energía renovable.

La incoherencia de la «proporcionalidad urbana»

La moción exige que el reparto de potencia por el territorio (MW) se haga según el número de habitantes o el parque de viviendas, usando la argumentación de que los territorios rurales no tienen por qué asumir la generación que se tendría que hacer en entornos urbanos.

Pero todo el mundo sabe que la energía se genera donde hay el recurso natural, suelo y viento, y el espacio físico para captarlo. Pedir que Barcelona o su área metropolitana generen la misma energía que consumen es ignorar las leyes de la física, dado que no hay superficie física suficiente. Barcelona y su hinterland de influencia es el territorio de todo el mundo, porque todo el mundo lo usa en algún momento del año. Pues bien, además de financiar de forma generosa el conjunto de servicios e inversiones de las comarcas del interior (véase aquí), el territorio de la capital ya absorbe otras muchas servidumbres, como la congestión, la contaminación, el alta densidad de población, grandes infraestructuras de transporte y de residuos, y es quien absorbe los productos producidos en el suelo rural de la Cataluña interior.

Exigir esta proporcionalidad en la energía, además de una idea estrafalaria sin base física posible, significa romper la solidaridad territorial, además de perseguir un aislamiento insolidario que ningún país moderno puede sostener.

Exigir esta proporcionalidad en la energía, además de una idea estrafalaria sin base física posible, significa romper la solidaridad territorial

El pretexto de las «carencias técnicas»

La moción critica que el PLATER no defina en detalle las líneas de evacuación, ni los sistemas de almacenamiento, como por ejemplo baterías.

Pero resulta evidente que un plan sectorial como el PLATER sirve para establecer dónde se puede generar la energía sobre la matriz del suelo. Y, por lo tanto, no pueden diseñarse técnicamente tendidos eléctricos de evacuación, ni dimensionar las sistemas de almacenamiento, sin antes delimitar de forma meridiana qué zonas tienen potencial y viabilidad de generación. Exigirlo todo a la vez en el mismo documento es técnicamente inviable y solo busca tumbar el texto por supuestos defectos de forma.

Es el mismo tipo de argumentos que de forma demagógica se han utilizado para boicotear el desarrollo de la recogida de basura puerta a puerta que tan increíbles buenos resultados está dando por todas partes.

Conclusión

Esta moción dice defender el territorio, pero bloquear el PLATER es imposibilitar que el territorio se defienda del aumento de temperaturas provocadas por el consumo masivo de fósiles. Estamos ante una grave irresponsabilidad ciudadana y climática.

Con los tejados solo cubrimos el 2% de la energía que necesitamos para cerrar el grifo del petróleo. O ponemos placas en el 1% del territorio de forma ordenada, o estamos condenando a la Cataluña interior a sufrir las peores consecuencias del cambio climático.


Artículo original de Catalunya Metropolitana

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Pau Noy

Ingeniero industrial, Presidente de la Fundación Mobilitat Sostenible i Segura, presidente de la Alianza Ibérica por el Ferrocarril.

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