A principios de este mes unos activistas saharauis bloquearon la entrada al lugar estratégico de Guerguerat, donde Marruecos estableció una especie de punto fronterizo. ¿Cuál es la reivindicación principal del bloqueo por parte de los activistas?
Yo creo que el propio inmovilismo de Naciones Unidas. El desaliento de 45 años de exilio han conllevado a que la población civil cerrara esta brecha ilegal; no es un puesto fronterizo, es una brecha ilegal que abre Marruecos dentro del muro en el 2006, que, además, lo hace en presencia de los cascos azules.
Marruecos lo utiliza entonces para hacer un corredor permanente para el expolio de los recursos naturales y para el tráfico de drogas: en dirección sur, lo utilizan para el transporte de frutas y verduras; en dirección norte se traen el pescado de nuestra costa atlántica.
Pero todo esto no lo hace Marruecos solo.
No, efectivamente. En todas estas acciones hay implicadas muchísimas empresas extranjeras, europeas la mayoría.
¿Cuál fue la respuesta de Marruecos al bloqueo de los activistas?
Las personas que estuvieron concentrándose lo hicieron de modo pacífico para reivindicar el derecho legítimo que tenemos los saharauis de celebrar un referéndum. Durante las últimas semanas, Desde el Frente Polisario, constatamos que Marruecos estaba trasladando numerosas tropas de su ejército a ese punto concreto. Por desgracia, ya tenemos la experiencia de lo que hicieron en Gdeim Izik, un campamento con 20.000 personas que fue desalojado de madrugada con muertos y heridos.
Nosotros advertimos a Naciones Unidas de que Marruecos estaba violando el alto al fuego firmado en 1991. El día 13 de noviembre, de madrugada, intentaron hacer la misma operación en los territorios ocupados. Salieron del muro en dirección a la población que estaba instalada en sus jaimas, pero afortunadamente las tropas saharauis, después de recibir el aviso, pudieron retirar con tiempo a esos civiles y trasladarlos a un punto seguro.

Es entonces cuando el Frente Polisario da oficialmente por finalizado el cese de paz firmado en el 1991. ¿Cuánto se ha acelerado la tensión en los últimos tiempos para que se rompa un acuerdo que se mantenía formalmente desde hace 29 años?
El plan de paz se firma en el 1991 con y por la presencia de Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad. La esencia del plan de paz era trazar una batería de acuerdos para culminar con la celebración de un referéndum. Ya han pasado prácticamente 30 años desde entonces. Naciones Unidas nos dio su contrapartida en la firma de que el año 1992 se iba a llevar a cabo el referéndum. Estamos en 2020.
Marruecos, por su parte, niega que se encuentren en un estado de guerra con el Sáhara. ¿Por qué cree que Marruecos se niega a aceptar el estado de guerra declarado por el Frente Polisario?
Marruecos es un país sin credibilidad respecto a los derechos humanos y a la aplicación de la democracia. En el momento en que ocupan e invaden el Sáhara occidental en 1975, Marruecos ya están violando el derecho internacional, y han seguido haciéndolo hasta día de hoy.
Hay analistas que consideran que la razón por la cual Marruecos no quiere aceptar públicamente la situación de guerra con el Sáhara Occidental es porque no quiere que el foco de la comunidad internacional se pose sobre ellos.
A estos analistas les recomiendo que pregunten a las propias tropas marroquíes si estamos en guerra o no. Por otra parte, Marruecos por mucho que quiera evitar esto, es imposible. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo, y sigue catalogado como uno de los 17 países pendientes de descolonización según Naciones Unidas. A nadie le reconoce Marruecos, ni siquiera países muy amigos como Francia, la soberanía sobre el territorio.
El Ministerio de Defensa del Sáhara Occidental anunció hace pocos días ataques de artillerías a las localidades de Smara, y Auserd. ¿Cómo respondió Marruecos en los ataques? Hay poca información respecto a sus consecuencias.
Los saharauis no hemos elegido esta guerra porque nos encante hacer la guerra. Si hay alguien que conoce la guerra somos los saharauis, que estuvimos 17 años en ella. Durante estos 29 años de plan de paz hemos hecho grandes concesiones en aras de que haya una paz en el norte de África, en aras de que haya una estabilidad. Cuando Marruecos viola el alto el fuego – en presencia de los cascos azules –, el compromiso se rompe.
No tengo los detalles en términos militares, pero sí que es cierto que a lo largo del muro las tropas saharauis están bombardeando todas las bases militares que hay establecidas.
¿Puede citar algún ejemplo de concesiones?
Pues la celebración misma de un referéndum, como digo, forma parte de una batería de acciones en las que tuvimos que ceder en nuestra posición inicial. Los saharauis aceptamos – por poner otro ejemplo –, que en su día Marruecos presentara 65.000 colonos marroquíes para que también formaran parte del cuerpo electoral que debería votar en el referéndum. Al principio lo rechazamos, pero luego lo acabamos aceptando, siempre y cuando se les aplicaran los mismos requisitos puestos por Naciones Unidas para la formación de ese cuerpo electoral. Bien, pues Marruecos rechazó esto también. Estas conversaciones se han ido convirtiendo un poco en vacías de contenido bajo los auspicios de Naciones Unidas, pues celebrar un referéndum requiere de la garantía de que se celebre en un contexto basado en la legalidad del derecho internacional.
¿Cuál ha sido el rol de Naciones Unidas en todo este proceso?
Si tuviera de verdad la intención de realizar un referéndum, yo creo que no es muy convincente el hecho de que todas las tropas de los cascos azules no superen los 300 soldados que están allí, entre la parte civil y la militar. ¿Qué garantías tendríamos los saharauis de que el referéndum sería transparente?
La vuelta al conflicto está forzando a los estados y a la comunidad internacional a posicionarse. El gobierno alemán y el noruego ya están pidiendo una solución al conflicto que pase por el referéndum. ¿Eso es parte del objetivo de estos ataques? ¿Involucrar la comunidad internacional para que medie en la resolución del conflicto?
No; es un acto de defensa legítima. Los saharauis consideramos que mientras dure la ocupación al territorio la guerra no va a parar. Si la comunidad internacional se toma con seriedad sus propias resoluciones y exige a las dos partes a cumplir dichas resoluciones, nosotros estamos disponibles.

“ponga fin al drama que vive mi pueblo y que los saharauis, después de tanto sacrificio, sufrimiento, y dolor, podamos retornar a nuestro país”|Pol Rius
¿Tienen contacto con el Gobierno Español?
Hay relación con el Ministerio de Asuntos Exteriores, y contactos de nuestra delegación en Madrid con parte del arco parlamentario nacional. Creemos que España como estado, este escenario actual le da la oportunidad de ser un actor que forme parte de la solución, ya que fue parte del problema y del drama que vivimos los humanos.
Desde 1886.
Sí. Los saharauis, lo que le exigimos al estado español es lo que el propio estado debería exigirse a sí mismo: culminar con el proceso de descolonización.
¿Han mejorado la relaciones con el Gobierno español desde que Pedro Sánchez es presidente?
En realidad, para serte sincero, ningún gobierno ha hecho ni ha llevado a cabo acciones con respecto al tema del Sáhara. Todo lo contrario. Los más atrevidos te dicen que “somos un país neutro”, en una especie de neutralidad activa. Pero posicionarse al lado de la injusticia es también actuar de modo injusto. Quizá lo que pedimos los saharauis del gobierno de España es que no nos haga más daño. Que ya está bien. Que, o cumple con sus responsabilidades, o que no se convierta en un problema más, que es lo que ha hecho hasta ahora.
Para comprender un poco la situación actual quizá debamos remontarnos a los acuerdos Tripartitos de 1975 en los que España, Marruecos y Mauritania, en ausencia del Sáhara occidental, se reparten las fronteras del territorio. Supuestamente una parte de dichos acuerdos, firmados en secreto, tenían que ver con la gestión y extracción de fosfato de la empresa primero española, y después marroquí, Fos Baccra, a cambio de que España obtuviera los derechos de pesca durante un período de veinte años. Hoy en día Marruecos es el primer exportador de fosfato del mundo. ¿Cree que el fosfato es una de las razones, en cuanto a elemento geoestratégico, por las cuales occidente se niega a interceder en el conflicto?
Fosfatos era la empresa creada por el gobierno español durante la época colonial, que cuando Marruecos invadió el territorio se hizo también con la empresa y le puso el nombre marroquí.
Yo creo que la ecuación política internacional en la actualidad ha cambiado muchísimo respecto 1975 y que los intereses quizás hayan variado algo. Creo que más que los recursos minerales y los intereses económicos del territorio – que también tienen mucha importancia –, Marruecos es un país que ha tenido conflictos territoriales con todos sus vecinos. Los ha tenido con Argelia, al reivindicar Tinduf en el año 1962. Los ha tenido con Mauritania, cuando Francia cede la dependencia a Mauritania y que ha tenido que sufrir durante 7 años que Marruecos no le reconociera como Estado. Los ha tenido con nosotros, al invadir el Sáhara Occidental.
Por otra parte, Marruecos hoy en día, si no fuera por la complicidad de las potencias occidentales no tendría las capacidades de seguir con el saqueo de los recursos, especialmente de fosfatos y del banco pesquero.
¿Cuál ha sido la reacción de la población civil saharaui ante el inicio, de nuevo, de la guerra con Marruecos?
La población civil en general, desde que el Frente Polisario decretó el fin del alto al fuego, ha generado un furor social nunca visto en nuestra historia. Toda la población civil sin excepción ha salido a la calle para manifestar ese júbilo, apoyando la posición política del Polisario por haber tomado esa decisión.
La mayoría aplastante de los jóvenes saharauis se han apuntado voluntariamente a formar parte del ejército saharaui. Solamente por ponerte el ejemplo de Catalunya, aquí se han organizado nueve o diez concentraciones ante el consulado de marruecos. Todos los sahaurauis están dispuestos a morir por su Sáhara. Nosotros tenemos una generación que nació en el año 1991 y que ahora son padres. Han nacido en un contexto de desesperación y desaliento, y están convencidos – viniendo presionando al Frente Polisario desde hace años– que hay que volver a la guerra.
Abidin Bucharaya pide a la comunidad internacional que
“ponga fin al drama que vive mi pueblo y que los saharauis, después de tanto sacrificio, sufrimiento, y dolor, podamos retornar a nuestro país”|Pol RiusA pesar de que el ejército marroquí cuente con más hombres y más armamento militar…
Hassan II, cuando entró en la guerra, se encontró una situación desfavorable por parte de su ejército. Las guerras no se ganan nunca con tener más militares o más medios. Ayuda, por supuesto, pero no se miden por esos parámetros. El parámetro fundamental que garantice la victoria es el convencimiento. Es importante que el ser humano tenga la convicción de lo que está haciendo: esa es la principal diferencia entre el ejército de Marruecos y el nuestro.
Digo esto porque los estrategas militares occidentales nunca han entendido como es posible que nuestro ejército, mucho menor en número comparado con el de Marruecos, pueda haber desestabilizado y desmoralizado al ejército numeroso y bien equipado de Marruecos.
En el año 1982 Marruecos empieza la construcción del muro – con la ayuda de ingenieros israelitas – que acabaría arrinconando todo el territorio del Sáhara Occidental. ¿Qué ha implicado el muro para la vida saharaui?
Como dices, Hassan II empieza la construcción del muro con el apoyo de la inteligencia marroquí, y, también, con la ayuda de los petrodólares. En el 1982, la primera parte del muro se construyó para garantizar la extracción de los fosfatos, pero las guerrillas saharauis se ocuparon de dificultar el acceso de las empresas extranjeras y del ejército marroquí, con lo que se vieron forzados a ir aumentando el muro.
Al final, el asesoramiento israelí les plantearon que era necesario hacer un muro que dividiera todo el territorio a lo largo. Este muro se hizo en base a un estudio geológico para dejar fuera de territorio saharaui las bolsas subterráneas de agua.
Y luego vino la militarización del muro.
Sí. Hassan II puso 65.000 soldados y más de 10 millones de minas anti-personas y anti-vehículos a lo largo de ese muro, y condenó a sus tropas a que nunca pudieran tomar la iniciativa en la guerra que duró 17 años, obligándoles a estar a la defensiva continuamente. El ejército saharaui demostró, con una estrategia de guerra de guerrillas, que el muro no era eficaz.
El Sáhara occidental está reconocido por alrededor de 80 estados, ninguno de ellos europeos. En cambio, la mayoría de los estados africanos sí lo hacen – siendo el Sáhara Occidental miembro fundador de la Unión Africana. ¿Por qué?
La República Saharaui nació el 26 de febrero como necesidad imperiosa ante la retirada definitiva de España del territorio. No podemos obviar que África, a partir de la década de los setenta la mayoría de las colonias se estaban independizando y se respiraban aires de libertad para los pueblos africanos.
Los países occidentales siempre han mirado a Madrid como capital una capital experta en el asunto saharaui, y la decisión de Madrid puede ser vinculante con todo lo que hagan otros países. Quitando Francia, el resto de los países mira hacia Madrid; desgraciadamente, Madrid ha tomado un posicionamiento claro.
Una década que, en términos geopolíticos, estaba determinada por el mundo bipolar de la guerra fría.
Sí, precisamente. Marruecos consiguió venderle a occidente de que era el escudo ante el comunismo. Cuando se acabó la guerra fría, luego Marruecos se posicionó como el país que servía para paralizar el fenómeno del integrismo islámico para que no llegara a Europa, que también se ha desmantelado. Tanto Francia como Estados Unidos (con menos fuerza), ven a Marruecos como una prolongación de su propio territorio, con sus bases militares bien establecidas.
Háblenos de Francia.
El apoyo hacia Marruecos es incondicional en todos los aspectos. Francia ve el norte de África como su patio interno, y, con representación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, bloquea de manera sistemática cualquier resolución del conflicto que pase por el derecho – que ya tenemos – a la autodeterminación.
En términos sencillos: en Marruecos, Mauritania y Argelia se habla el francés. Los saharauis, que estamos en medio, cuando fundamos el estado decidimos que la segunda lengua oficial fuera el español. Francia, en su día, nos ofreció la posibilidad de que tuviéramos como segundo idioma el francés, y que ellos se encargarían de financiar el sistema educativo y de formarnos gente.
Nosotros les dijimos que no era posible, porque tenemos una historia de más de un siglo con España y, por poco que podamos querer la España oficial, la parte cultural está allí. El español se imparte hoy en día de forma gratuita y obligatoria en nuestro sistema educativo.

¿Cree que parte de la negativa española a reconocer al Sáhara Occidental, que es uno de los pocos estados de la UE que sigue sin reconocer a Kosovo como un estado de pleno derecho, puede venir por condicionada por el miedo de haber de “ceder” luego a las demandas nacionalistas internas?
No comparto el planteamiento, por la sencilla razón que la cuestión saharaui es una cuestión de descolonización. Es una cuestión de una invasión militar. Es una cuestión reconocida por Naciones Unidas como tal. No queremos un trato preferencial por parte de España, simplemente que deje de ignorar sus compromisos con la comunidad internacional.
¿Qué gesto o acción cree que podría hacer España para contribuir a la resolución de dichos compromisos?
España forma parte del club amigos del secretario general, que son los cinco miembros del Consejo de Seguridad más España, que está ahí. Lo mínimo que podrían hacer es, por ejemplo, que cuando Estados Unidos propone una resolución avanzada para la resolución, que España no se convierta en el obstáculo para que esa resolución no pase.
Hace dos o tres años Estados Unidos presentó una resolución en el Consejo para que los cascos azules en el territorio del Sáhara puedan también tener competencias en el tema de los derechos humanos. El primer país que se opuso a esa propuesta fue España. Solo pedimos a España que no nos haga más daño.
En España y en Catalunya hay mucho conocimiento y un movimiento de solidaridad bastante potente desde la izquierda hacia el Movimiento de Liberación Palestino. En cambio, el conocimiento y solidaridad hacia el Sáhara Occidental, en términos comparados, es mucho menor. Más, si consideramos que la vinculación histórica y cultural es mucho mayor. ¿Lo comparte?
Nosotros tenemos una visión completamente diferente. Creemos que el conjunto de la sociedad catalana aporta mucho apoyo a la causa saharaui. Es más, ya hace unos años, la comunidad autónoma de Catalunya era la pionera en términos humanitarios con la causa saharaui.
De hecho nosotros ahora mismo tenemos muchos niños que hablan catalán mejor que los catalanes debido a un programa que tenemos en el que, en época de verano, muchos niños y niñas saharauis vienen a pasar una temporada con una familia catalana. Es un proyecto que lleva treinta años ya. Te diría que, incluso, hay una población de jóvenes que hablan árabe con acento catalán.
Yo le preguntaba, más allá de los vínculos concretos que puedan existir, por una cierta percepción mediática.
Tienes razón. En términos mediáticos hay un bloqueo total sobre el conflicto saharaui, no solamente en Catalunya, sino a nivel estatal. Dicen que desde que nació la imprenta, la opinión es del dueño de la imprenta y no del periodista. Ahora que estamos en una guerra, y desgraciadamente hay muertes y hay tragedias, parece que la prensa está buscando la parte de salsa rosa. Pero tienes toda la razón, de hecho nosotros normalmente organizábamos conferencias internacionales bajo el lema “evitar el bloqueo informativo sobre el conflicto».

¿Cuántos tiempo lleva usted en España y en Catalunya y qué me puede decir de su vida aquí?
En Catalunya llevo poquísimo. Llegué en Marzo casi con la pandemia encima. En España llevo más de veinte años, y he desfilado por un montón de comunidades autónomas. Creo que de los delegados que hay ahora mismo soy el “degano”, en cuanto a antiguedad se refiere. Trabajar en Catalunya es sumamente interesante.
¿Por qué?
Por muchas razones. Por el escenario político que hay en la actualidad, por el volumen de la cooperación que hay con el Sáhara…
¿Cuáles son los principales proyectos de cooperación?
En términos de solidaridad, Catalunya es un referente para los refugiados saharauis: tenemos proyectos de cooperación educativa, económicos, muchas donaciones para los campamentos de refugiados… Como anécdota te diré que tenemos una peña del Barça, que, además, la cubre una peña de aquí. Nosotros estamos muy agredecidos tanto a nivel individual como colectivo por el comportamiento de la sociedad catalana en este aspecto.
Acabamos: ¿Qué le pide al futuro?
Que la humanidad consigamos poner punto y final a esta pandemia y seamos conscientes de que estamos totalmente condenados a ser solidarios entre nosotros.
Y, si tuviera que pedir un deseo, sería que se ponga fin al drama que vive mi pueblo y que los saharauis, después de tanto sacrificio, sufrimiento, y dolor, podamos retornar a nuestro país para ofrecer a nuestros hijos un techo, una sanidad y una educación gratuitas. Que podamos decir en voz alta: ¡Somos Saharauis!

