En los años ochenta, el curador David Balsells y el fotógrafo Joan Fontcuberta impulsaron la Primavera Fotográfica, conjunto de propuestas expositivas que pretendían situar este arte en el imaginario cultural del país. El legado de aquellas primaveras, quizás un poco lento y tardío, ha conseguido otorgar a la fotografía el estatus de arte mayor que le corresponde, y más aun si nos atenemos a la gran nómina de excelentes fotógrafos catalanes de todos los tiempos. El centro de la imagen de la Virreina (ayuntamiento de Barcelona), la Fundación Foto Colectania o la Bienal Xavier Miserachs son en este sentido buenos ejemplos.

