«Cistelles» es un proyecto de alimentación saludable que nace en el marco del plan de choque contra la crisis por el Covid-19 en Zona Norte, Roquetes y Trinitat Nova. El plan piloto, impulsado en julio de 2020 por el Plan de Barrios del Ajuntament de Barcelona, se pone en marcha para cubrir una necesidad alimentaria básica, pero también pretende solucionar una segunda cuestión: la falta de una red de apoyo para muchas personas.
La entrega de la cesta sirve para crear y consolidar estructuras comunitarias entre los vecinos y vecinas de los barrios implicados y trabajar aspectos como el acceso a una alimentación de calidad, el intercambio de recetas y el sentimiento de pertenencia a un grupo. Doce vecinos del barrio de Torre Baró, en la Zona Norte de Barcelona, se reúnen los viernes y, con la excusa de recoger la fruta, verdura, lácteos y huevos que contienen las cestas, estos han establecido nuevas relaciones sociales que les han ayudado a pasar mejor algunas situaciones complejas. Mientras esperan que sus compañeras lleguen, Isabel Guzmán y Miriam Berdejo, dos de las participantes del programa están ayudando con unos trámites burocráticos; al mismo tiempo, Aina Mir, técnica responsable del grupo de Zona Norte, prepara una bolsa con ropa de bebé para dar a Anna, una de las vecinas que está embarazada.
Las familias llegan al programa mediante servicios sociales o algún otro servicio relacionado con el Plan de Barrios. Durante los meses de confinamiento se hizo un seguimiento personalizado que permitió detectar situaciones de crisis o necesidad. A la hora de dar una cesta o no, se hace un balance de las diferentes situaciones y se tienen en cuenta tanto aquellas personas con dificultades económicas para acceder al producto fresco como aquellas que pueden estar en riesgo de aislamiento. De esta manera «no sólo trabajamos aspectos como el acceso a una alimentación de calidad, sino que esto nos sirve como excusa para que vecinos y vecinas de los barrios como Trinitat Nova, Roquetes o Zona Norte se conozcan y puedan crear una red basada en el apoyo mutuo», explica Núria Borrut, coordinadora de empleo y actividad económica del Plan de Barrios.
El programa «Cistelles» se inició teniendo en cuenta que este 2021 Barcelona es la Capital Mundial de la Alimentación Sostenible y se están llevando a cabo más de noventa proyectos y políticas de fomento de la alimentación sostenible. En esta línea, el programa pone de manifiesto que los alimentos frescos, de proximidad y ecológicos no deberían ser un lujo y sólo para una minoría. Aina Mir recalca la importancia de concienciar a la población sobre la necesidad de comer bien y de cómo haciéndolo también se ayuda al medio ambiente. Por ello, todos los productos son de temporada y los suministran agricultores de proximidad.
Para entregar las cestas, y para respetar las medidas de seguridad por el Covid-19, se encuentran en pequeños grupos de máximo seis personas. A las 10 horas se reúnen seis fuera del local del Casal de Barri de Torre Baró, y media hora más tarde llegan las cinco restantes. Aunque el grupo de este barrio cuenta con la participación de doce familias, actualmente solo hay once de activas, ya que una chica vio que podía acceder a estos alimentos por su cuenta y cedió su lugar a alguien que lo necesitara más. El compromiso y la solidaridad son algunas de las características de las personas que forman parte del programa «Cistelles».

Después de colocar todos los alimentos en sus carros y bolsas de la compra, esta semana el grupo de Torre Baró habla de la llegada de la primavera y de la fruta y verdura de temporada. Isabel reconoce que todavía se está introduciendo en el mundo de la cocina porque a ella no le gusta cocinar, pero, sin embargo, explica que ha aprendido a aprovechar los productos del momento y que se han dado cuenta de que hacerlo es una buena manera de favorecer el consumo local. También comparte ideas para reaprovechar la comida: las familias no malgastan nada e incluso explican cómo hacer incienso secando bien la piel de las naranjas y mandarinas de la semana anterior.
Gracias al grupo de WhatsApp que tienen todos los barrios involucrados en el proyecto, se mantiene un contacto continuado y pueden ir intercambiando recetas para cocinar los productos semanales. Miriam, tal como comentan sus compañeras, es una gran cocinera y siempre les envía mensajes con nuevas recetas. «Tenemos el móvil lleno», comentan mientras enseñan algunas de las fotografías de los platos. Por otra parte, el hecho de que el programa participen familias de diversas nacionalidades enriquece el grupo y fomenta la diversidad culinaria. Al mismo tiempo, esto permite que los niños no aburran los alimentos y coman mucha más fruta y verdura. Gracias a las recetas que comparten el hijo de Miriam come muy variado y a gusto y «está enorme, hará doce años y ya calza un 43!», no para de repetir su amiga.
Desde la coordinación del programa se valoran muy positivamente los resultados del proyecto visto que se están dando situaciones de apoyo entre los participantes que superen las expectativas que tenían. «Cistelles» ha conseguido convertirse en un proyecto de acción comunitaria, ya que más allá de la alimentación fresca, ecológica y de proximidad, el grupo se ha convertido en un apoyo emocional fundamental: «hablamos de todo y vamos saltando de temas; aquí venimos a desahogarnos y a solucionar problemas», explica Aina.

