La salud mental se ha convertido en un eje principal en nuestro día a día y se han hecho visibles problemas como la ansiedad y la depresión, entendiendo estas dos enfermedades como un diagnostico común en la sociedad actual. Según La Sociedad Española de Medicina Interna la ansiedad es un mecanismo del cuerpo que nos permite permanecer en alerta ante situaciones de riesgo o de peligro, los síntomas son: la falta de aire al respirar, taquicardias, mareos, nauseas, sudoración en exceso. Por otro lado, se define a la depresión como un trastorno que va más allá de la tristeza, la persona pierde el interés por las cosas cotidianas además de sentir poca energía, perder el apetito, la imposibilidad de pensar con claridad y en los casos más graves se llegaría al suicidio.
Tras los últimos años después del 2019 han existido factores que han agravado e incluso expandido los problemas mentales, como el confinamiento a causa de la pandemia o la realidad social por la que atravesamos en la actualidad. El confinamiento ha hecho que paralicemos nuestras rutinas cotidianas como el trabajo, las relaciones sociales y familiares, en algunos casos nos han alejado de las personas más cercanas. En cuanto a la realidad social que atravesamos como la crisis económica postpandemia, las continuas olas de contagios de Covid-19 y la mutación de virus, además de la actual guerra entre Rusia y Ucrania y sus consecuencias, han generado sosiego y fatiga en el ánimo de la sociedad.
Según el Organismo de las Naciones Unidas existen 350 millones de personas en el mundo viviendo con depresión. Durante la pandemia hubo un déficit de atención en cuanto a la salud mental. Solo el 25% de los países han destinado fondos públicos para definir a la salud mental como atención primaria. 35 países dijeron que tenían una estrategia, política o plan de prevención independiente sin embargo los demás países no cuentan con un plan bien definido para tratar estos temas.
Tras el ultimo informe del INE (Instituto Nacional de Estadística) revela que, en España a mediados del 2020, 2.1 millones de personas sufrían un cuadro depresivo, cifra que representa el 5,25% de la población mayor de 15 años. Este diagnostico se agrava en el caso de las mujeres, 7,1% frente al 3,5%. Por cada caso grave de depresión en los hombres hay aproximadamente 3 mujeres. Los cuadros depresivos se ven reflejados con mayor intensidad y mayor número en personas de 85 años para arriba. La incidencia aumenta cuando las personas se ven incapacitadas para trabajar y se ven fuera de sus rutinas habituales.
La depresión causa sufrimiento y es una enfermedad muy frecuente, en los casos mas graves puede derivar en suicidio. El suicidio se considera la primera causa de muerte externa, la Estadística de defunciones en España, revela que durante los primeros 5 meses del año 2020 se registraron 5.850 fallecidos por suicidios. En este caso son más hombres que mujeres los que se que quitan la vida.
Los expertos consideran sustancial el hecho de analizar las causas más comunes que llevan a la población a padecer este tipo de enfermedades relacionados con la estabilidad mental. Grecia y España son los países de la UE que más diagnostica depresión y ansiedad. España registraba 5.714 casos por cada 100.000 habitantes, según datos de 2019 recopilados por la fundación Civio. Otra estadística que enciende las alarmas es que más de dos millones de españoles toman ansiolíticos a diario, los expertos piden que el sistema sanitario cuente con más recursos con el objetivo de preservar la salud de la ciudadanía española.
La pandemia ha pasado factura en muchos aspectos de la vida cotidiana de muchos ciudadanos que presentaron síntomas de tristeza y ansiedad ante la incertidumbre y el cambio drástico en sus rutinas. El ser humano se caracteriza por la necesidad de relacionarse con su entorno, sin embargo, el Covid-19, un gran desconocido para todos obligó a pausar el mundo entero. Las consecuencias fueron mayores en personas con menos recursos económicos, y el impacto en la salud mental fue aun más grave, la sanidad pública no pudo poner el foco en los problemas de salud mental y solo aquellos que tienen los suficientes recursos, pueden pagarse un tratamiento psicológico o psiquiatra. Según datos de Eurostat de 2019, antes de la pandemia, España era uno de los países con menor número de psiquiatras por cada 100.000 habitantes (11,84).
Pero existe otra causa por la cual las personas sufren depresión y ansiedad y es el uso prologando y excesivo a las redes sociales y esta vez afecta a la población más joven, la VII edición del ‘Estudio sobre el uso de redes sociales en España’ de The Social Media Family indica que el número de usuarios totales de Facebook en el país se ha estancado en 22 millones, y que las redes sociales más utilizadas son WhatsApp, Twitter, Tik Tok e Instagram. Plataformas que se consideran nuevas y con poca trayectoria, que han ocupado el día a día, no solo un como medio por el cual las personas se comunican y se acercan, especialmente en una época donde el contacto no estaba permitido. Además, han sido un escaparate visual para empresas y marcas que quieren vender y proporcionar sus servicios.
Verónica Fernández enfermera de asociación de enfermería Familiar y Comunitaria (AlFiCC) realizó un estudio para analizar las conductas en las redes sociales, con especial atención a la violencia o el ciberbulling entre alumnos de un centro educativo en Terrassa. La población de muestra fueron estudiantes mayores de 14 años que cursan la Educación Secundaria Obligatoria. Participaron 149 jóvenes de los cuales un 49% eran mujeres. Los resultados concluyeron que el 68,8% dedica mas de 3 horas al día en redes sociales se considera dependiente, y confiesa no tener ningún tipo o poca supervisión en casa.
Existe una relación directa entre las enfermedades mentales y el uso de redes sociales puesto que en muchas ocasiones estas muestran las vidas no necesariamente reales, perfectas e ideales de un grupo reducido de personas. Este acontecimiento genera un sentimiento de insatisfacción y vacío en quienes consumen contenido dentro de estas plataformas y en ocasiones desencadena ansiedad o depresión.

