Después de ver una entrevista en televisión al deportista Peterson Céüs, los responsables de la editorial belga Éditions Dupuis pensaron que su historia personal era digna de poder ser narrada en un cómic. Contactaron con el joven y este aceptó, entendiendo las posibilidades narrativas del medio, y como una oportunidad de poder llegar a más gente y de pregonar con más herramientas de comunicación, su particular denuncia por una discriminación de género singular.
Céüs es un joven francés nacido en 1998 que a los doce años decidió que quería dedicarse a un deporte que acababa de descubrir casualmente en internet: la gimnasia rítmica, una modalidad deportiva que combina elementos de ballet, gimnasia y danza acompañados con música, con el uso de aparatos como la cuerda, el aro, la pelota, las mazas y la cinta. Su insistencia convenció a su madre, que finalmente cedió y le llevó a un club, donde fue rechazado en primera instancia por ser un chico, y, después, por considerar que no tenía un cuerpo propicio para la práctica de este deporte, con una forma poco esbelta por su baja estatura e incipiente musculatura. Pero la prueba a la que se le sometió consiguió convencer a los entrenadores para que se pudiera matricular, sorprendiendo a los expertos al reconocer el joven que había aprendido de forma autodidacta en su casa, donde practicaba desde hacía meses.
Con el tiempo, Céüs destacó en las competiciones, y llegó a ganar, entre otras, la medalla de oro en el Campeonato de España individual masculino de gimnasia rítmica, celebrado en noviembre de 2020 en Valencia, sobresaliendo sobre los veinticuatro gimnastas que competían en la categoría OPEN Senior. Los éxitos internacionales no se corresponden con el trato recibido en su propio país, donde no se reconoce la modalidad masculina en las competiciones, ni tampoco a nivel internacional, puesto que la federación internacional de gimnasia rítmica no reconoce la modalidad masculina como deporte olímpico.

Céüs fundó en 2018 la Association de défense de l’égalité hommes-femmes en gymnastique rythmique (en castellano, la Asociación de defensa de la igualdad de hombres y mujeres en gimnasia rítmica), que preside desde entonces, con la misión de «contribuir al desarrollo de la práctica masculina de la gimnasia rítmica en Francia y en el mundo para que algún día puedan, como las mujeres, tener la oportunidad de competir a un alto nivel, convertirla en su profesión y convertirse en campeones olímpicos». Sorprendentemente, sigue siendo de los últimos deportes que aún falta en conseguir dicha igualdad, ante la pasividad de las federaciones nacionales de diferentes países (especialmente en Francia), y a pesar de que está aumentando el número de hombres que deciden practicar este deporte y que quieren optar a competiciones de alto nivel.
La historia de Peterson Céüs es una historia de superación digna de ser contada y las viñetas puede ser un instrumento de divulgación poderoso, aunque la propuesta que le hicieron añadía una particularidad: la obra sería en formato manga. Los mangas cuentan alrededor de doscientas páginas en los volúmenes recopilatorios, normalmente dibujados en blanco y negro con unas pocas primeras páginas a color al inicio. Esa extensión y estilo permite desarrollar las escenas con mayor desarrollo en cuanto al ritmo narrativo, permitiendo al lector involucrarse emocionalmente con el personaje, comprendiendo sus decisiones y empatizando con su situación personal. No es una historia sobre la gimnasia rítmica, aunque, evidentemente, tiene mucha información al respecto, es una historia sobre la resiliencia ante la adversidad de un niño negro que quiere practicar un deporte con todas las barreras inimaginables.

El manga se forjó en el sello Vega de la editorial belga, que no solo publica obras traducidas de autores japoneses, sino que también produce sus propias obras, como es este caso. El editor del sello, Frédéric Toutlemonde, desde Tokio, pensó en quién podría ser el autor más adecuado para desarrollar la historia, y, a través de las redes sociales, contactó con el autor barcelonés Carlos Moreno, que ya había tenido una experiencia previa en la creación de una biografía: El largo y tortuoso camino (2022), publicado por Norma Editorial, sobre la vida del escritor Jordi Sierra i Fabra, que actuaba a su vez como coguionista de la obra, que no se diseñó en formato manga. Este dato es importante, indica la capacidad de adaptación de Moreno a cada proyecto, potenciando en cada caso la capacidad narrativa del medio.
Norma Editorial ha publicado la versión castellana (adelantándose en varios meses a la edición francesa) del primero de los tres volúmenes de Céüs (2024), con guion y dibujo de Carlos Moreno, con el mismo Peterson Céüs como guionista técnico y consultor, y con el soporte en el dibujo de la autora granadina-japonesa Wakaiki y en el color de la artista Noiry. El primer volumen acontece cuando el deportista tenía apenas doce años y destaca las adversidades sufridas por culpa de algunas de las compañeras del club de gimnasia rítmica donde entrenaba y, especialmente, por algunas de las madres, muy beligerantes en su actitud de rechazo del joven. Unas críticas e insultos que sucedían habitualmente en las reuniones de gestión del club, a las que asistía la madre de Peterson que, a diferencia de él, tenía que presenciar ese rechazo en primera persona. Y de eso habla el manga, de la necesidad de dejar atrás los prejuicios, de respetar la diversidad (de raza, de género o de identidad sexual como ocurría en su caso), y de luchar contra el acoso en todas sus formas. También en el ámbito institucional, reivindicando la posibilidad de competir en las mismas condiciones que las mujeres.

Peterson Céüs actualmente está desarrollando su tesis en el programa de doctorado de ciencias del deporte, de la motricidad y del movimiento humano de la Université Paris-Saclay, realizando una investigación precisamente en el caso de los hombres en la gimnasia rítmica, sin recibir ningún tipo de ayuda institucional para poder entrenar o competir tal y como él mismo ha explicado en su visita al Manga Barcelona, que celebraba su treintena edición, donde ha podido defender la importancia de no preocuparse por la mirada del resto de personas, reivindicando el derecho a la diversidad.
En el salón se pudo apreciar el trabajo del dibujante Carlos Moreno en la exposición Atravesando Fronteras: Manga y otros horizontes (2024), comisariada por el autor Santi Casas, profesor y coordinador de estudios de la Escola Joso, especializada en estudios de Cómic, Ilustración y Artes Visuales, donde se formaron los dos autores a los que se les dedicaba la exposición: el mismo Moreno y Alba Cardona, ahora los dos profesores también de dicha escuela. Moreno y Cardona son «dos jóvenes autores nacionales que, usando el lenguaje del manga como vía de expresión, continúan atravesando fronteras, explorando estos géneros y ampliando los horizontes de lectores a los que llegar con sus obras», exclamaba Casas en la presentación de la exposición.
La autora barcelonesa Alba Cardona presentaba en el salón su última obra, el manga La leyenda de Hakutaku (2024), publicado por el sello Kodomo de la Editorial ECC, en un único volumen autoconclusivo. El Hakutaku es una bestia sagrada de la mitología japonesa, aunque su origen es chino. «Es un símbolo de protección y buena suerte, ya que cuenta la leyenda que el Hakutaku lo sabe todo sobre los monstruos y demonios», recalca la autora, que decidió que la protagonista de su historia fuese una joven sorda, una discapacidad que le dificultaba la comunicación con el resto de los aldeanos, pero que le ayudó a relacionarse con un extraño niño con ojos de dragón y pequeños cuernos con el que se topa en el bosque. Y lo hace a través de la lengua de signos.

Estos dos mangas con historias de resiliencia y superación por parte de sus protagonistas, tienen la característica comuna de que están dibujados por autores occidentales, algo a lo que los lectores nos hemos acostumbrado con el paso de los años, y que se destaca en el ensayo Mangakas aquí. Cómo crear tu manga en occidente (2024), escrito por Fidel de Tovar y con dibujos de Dani Bermúdez, publicado por Norma Editorial, donde han publicado sus anteriores obras de manga, en las que desarrollaron la experiencia que ahora comparten de forma muy generosa, y que se presentó también en el Manga Barcelona. Sus obras Arashiyama (2017), Liquid Memories (2019) y El tiempo de los tres (2021), las tres publicadas por Norma Editorial, ganaron diversos galardones, pero, sobre todo, les ayudaron a desarrollar unas competencias y unas habilidades que ahora comparten en formato papel, después de realizar dicha tarea desde el pódcast Mangakas aquí, disponible en Ivoox, Spotify y Itunes, donde reivindicaban en los diferentes capítulos «poder hablar de manera desenfadada y sin tapujos de lo que significa ser mangaka fuera de Japón. También aprovechamos para hablar de nuestro método de trabajo, de las diferentes herramientas al alcance los creadores, así como de todo lo que se nos ocurra relacionado con la creación de manga tal y como la entendemos en Studio Kankei: como un proceso constante de aprendizaje».
Bermúdez, con estudios de ilustración la Escola Joso, y de Tovar, licenciado en derecho y formado en narrativa en la escuela de escritura del Ateneu Barcelonès, forman la pareja creativa del Studio Kankei, que significa «relación/conexión» en japonés. «Elegimos esta palabra para definir al estudio porque para nosotros es muy importante la relación tanto entre los miembros del equipo como con los lectores. Cuando ponemos nuestras herramientas a trabajar es porque confían en nosotros y esa relación de confianza es imprescindible para poder producir los mejores productos posibles», afirman los autores, que ahora contribuyen enormemente a estrechar esa relación, especialmente con autores que estén interesados en desarrollar su obra con estilo manga, como han hecho ellos, siendo parte de las 268 obras que identifican en su libro como realizadas por autores españoles con estilo manga, entre 1997 y 2023, a los que habrá que añadir las de Moreno y Cardona y unas cuantas obras más a partir de 2024, puesto que la tendencia es claramente ascendente en el último lustro.

Entre esas obras habrá que añadir los siguientes tomos de la serie Matagi Gunner (2022-), con guion de Shoji Fujimoto y dibujo de Juan Albarrán, que publica en castellano Norma Editorial con traducción de Marc Bernabé, de los que se han recopilado diez tomos en Japón y siete en España, en una colección que sigue todavía abierta. El barcelonés Juan Albarrán, graduado en relaciones laborales, decidió dejar un acomodado trabajo en las oficinas de SEAT para recuperar la vocación que tenía desde siempre por el dibujo. Superada la treintena, se formó en la Escola Joso y desde 2014 pudo dedicarse exclusivamente a dibujar, y durante años su trabajo fue como entintador para la editorial americana DC, dibujando historias de personajes tan míticos como Superman y grupos como La liga de la Justicia o Escuadrón suicida, destacando su participación en la saga Injustice Gods Among Us también en DC.
Pero llegó la pandemia en 2020 y con ella la paralización del sector editorial en general y el de superhéroes en particular. Por lo que se quedó sin trabajo de un día para otro. Literalmente. Aunque pensó que era una buena oportunidad para intentar trabajar para el mercado japonés, teniendo en cuenta que desde siempre había sido un gran lector de mangas, aunque lo había descartado años atrás pensando en lo que suponía era la barrera del idioma. En ese momento, en pleno confinamiento, apostó por los traductores automáticos, que le ayudarían a facilitar los contactos, y decidió analizar decenas de webs de revistas y editoriales, enviando a todas ellas pruebas de su trabajo. Y así estuvo dos años, donde consiguió trabajar como asistente, es decir, como ayudante de un mangaka oficial, realizando fondos de viñetas y cualquier encargo que pudiera facilitarle el autor principal.
Y fue precisamente el autor para el que estaba trabajando como ayudante que le recomendó a la revista semanal Morning (1982-), de la mítica editorial japonesa Kōdansha, para optar a autor principal de una nueva historia para la que estaban buscando dibujante. El destino y la casualidad favoreció la comunicación al encontrar a la editora Ayane Chiba, que había estudiado castellano (incluso había realizado una estancia en prácticas en Barcelona), que se convirtió en un pilar fundamental para apostar por una decisión inédita hasta ese momento en la editorial: la de incorporar un dibujante occidental como autor principal en una serie de la revista.

Albarrán y Chiba han podido explicar en el salón Manga Barcelona la experiencia de desarrollar Matagi Gunner, acompañados también por el director jefe de la revista, Toshihiro Miura, que bromeaba en la presentación sobre la exigencia a sus autores de asegurar la calidad de la obra publicada, independientemente del tiempo que sea necesario para conseguirlo. Lo decía, en parte, para justificar los varios meses de trabajo previo a los que implicó al dibujante para diseñar a todos los personajes de Matagi Gunner, una historia protagonizada por un cazador de montaña ya retirado, de unos setenta años, que acaba de enviudar, y que, por casualidad, se aficiona a un videojuego que le permite pasar las horas de soledad en su casa en el campo.
El protagonista deberá salvar varias barreras, como el idioma (no habla inglés, que es el idioma del videojuego) o la idiosincrasia del propio juego, pero su habilidad profesional como cazador y su actitud resiliente le servirá para destacar en el mundo virtual. Aunque no olviden que el protagonista de la historia de superación no es el del manga (bueno, también), sino el propio dibujante, Juan Albarrán, que desde hace un tiempo vive en Japón, convertido en todo un mangaka (así es como se conoce a los autores de manga). Y es una buena oportunidad para reconocer, tanto en su caso como en el resto de los dibujantes citados, la contribución de la Escola Joso en la profesionalización y capacitación de los autores, una iniciativa privada que cubre la falta de soluciones públicas en uno de los sectores fundamentales de la sociedad de hoy en día.


