Bisbe inicia esta nueva etapa al frente del CoMB con orgullo e ilusión, y reconoce que no le gustaría ser recordada únicamente por ser la primera mujer que preside el Col·legi de Metges de Barcelona: “Quiero ser una buena presidenta, cercana y empática, y conseguir que el Col·legi ayude a encontrar soluciones a los problemas que tiene la profesión. Mi gran ilusión es poner en valor que mi trabajo ha sido bueno”. Segura de sí misma y con las ideas muy claras, habla sin tapujos de equidad de género, de la escasez de profesionales y de las condiciones laborales y emocionales de la profesión.
¿Cuáles serían los principales retos al frente del Col·legi de Metges?
Muchos de ellos no son nuevos, ya los perseguimos desde hace años, cuando estaba en la vicepresidencia del Col·legi con el Dr. Padrós. Pero uno de los que más nos preocupa actualmente es la falta de profesionales; es un tema del que ya hace mucho tiempo que venimos advirtiendo y se ha acentuado en los últimos años con la jubilación de un número muy importante de médicos de la demarcación de Barcelona. De hecho, este año se espera que se jubilen más de 1.000 médicos y médicas… Y es muy duro añadir un déficit de mil médicos anual…
Por otro lado, ¿cuántos médicos y médicas se forman anualmente en Catalunya?
Esto también ha cambiado un poco en los últimos años, porque al principio solo existían la UAB o la UB; después se incorporaron las universidades de Tarragona, Girona y Lleida, y posteriormente también las privadas… La Universitat de Vic ya ha sacado su segunda promoción de médicos. Por tanto, se ha ido incrementando el número de médicos que hemos formado y creo que actualmente estamos en torno a unos 1.300 en toda Cataluña. El problema es que solo en Barcelona este año se jubilan más de mil, y eso es bestial. Además, este déficit de profesionales de la medicina aumenta la presión asistencial y no puede atenderse a los pacientes como se querría. Por otro lado, se cubren las vacantes con gente de fuera: actualmente la mitad de las nuevas colegiaciones son de médicos con formación extracomunitaria, y cuando intentan convalidar su título de especialista se encuentran con una barrera muy importante: pueden tardar hasta cinco años en hacerlo. Y nuestro sistema de salud está pensado para médicos especialistas.
¿Cuál cree que sería la mejor solución para paliar este déficit de profesionales?
Creo que no hay una única solución. Las nuevas facultades ofrecen salidas a diez años vista, porque éste es el tiempo mínimo que se tarda en formar a un médico especialista: los seis años de carrera más los cuatro de especialidad. Nosotros advertimos del problema desde el año 2010, pero nunca se ha hecho una previsión ni se ha calculado cuántos médicos se necesitan ni de qué especialidades. En estos momentos faltan médicos de familia, anestesiólogos, pediatras y psiquiatras. Aquí es donde actualmente hay un drama. Los médicos que llegan extracomunitarios mayoritariamente ocupan plazas de médico generalista, en urgencias o en atención primaria.
La mitad de las nuevas colegiaciones son de médicos con formación extracomunitaria, y cuando intentan convalidar su título de especialista se encuentran con una barrera importante: pueden tardar hasta cinco años en hacerlo
¿Cómo se podría solucionar el problema actual?
Retener talento es clave, y eso supone mejorar las condiciones para que los médicos quieran quedarse aquí. Cataluña –y especialmente Barcelona– es muy atractiva para médicos de otras comunidades, pero se forman aquí, se quedan uno o dos años, y regresan a su lugar de origen, porque la vida aquí es tan cara que sale más a cuenta volver a Logroño, a Murcia o a donde sea. Estamos hablando de un 20% de los profesionales. También debemos tener en cuenta que, para retener el talento joven, debemos cambiar el ‘chip’ y ofrecer más conciliación, más flexibilidad, más capacidad de autoorganización en el trabajo, más capacidad de proyección, y garantizar que puedan hacer investigación y ofrecer una mejor atención emocional, porque es lo que pide la gente joven. Los centros que dispongan de todo eso, probablemente serán capaces de retener a los mejores médicos. Pero también creo que hay otras soluciones como, por ejemplo, liberar a los médicos de las horas de burocracia.
¿Esta medida resolvería temporalmente el problema?
Tenemos un sistema sanitario donde muchas de las tareas que hacen los médicos no consisten en atender al paciente y ejercer de médico. En la atención primaria lo tenemos contabilizado: aproximadamente un tercio de la jornada del médico –entre un 30 y un 35% del tiempo– está haciendo papeleo, ya sean bajas cortas de tres días, codificaciones, actualizaciones o solicitudes de pruebas que son engorrosas. Todo eso podría hacerlo un asistente clínico, no es necesario que lo haga un médico. De hecho, las bajas cortas son, en realidad, una justificación de ausencia, ya que el médico no hace ningún diagnóstico ni tratamiento; si dices que ayer no fuiste a trabajar porque tenías migraña, yo hago un acto de fe y te hago el papel. En la mayoría de países esto no lo hace un médico, es una autodeclaración personal. Y, de hecho, ya probamos que esto funcionaba y era efectivo durante la pandemia. Ésta podría ser una manera rápida de liberar muchas horas de profesionales de la medicina, está bastante calculado: si liberamos a los médicos de primaria colegiados en Barcelona del 30% del tiempo de papeleo aflorarían más de 1.200 médicos para poder ejercer de médicos. Y es lo que necesitamos: médicos que hagan de médicos, porque eso es lo único que te da satisfacción.
Faltan médicos de familia, anestesiólogos, pediatras y psiquiatras. Aquí es donde actualmente hay un drama. Los médicos que llegan extracomunitarios ocupan mayoritariamente plazas de médico generalista, en urgencias o en atención primaria
Se dice que los médicos cada vez miran más la pantalla que a los ojos del paciente…
Sí, eso pasa, y para el médico tampoco es bueno, no es para nada gratificante. Es muy frustrante no hacer el trabajo para el que te has preparado, que es ayudar a las personas y acompañarlas o diagnosticarlas y curarlas.
¿Podría ser que, actualmente, se muestre menos humanismo o empatía hacia el paciente debido a las pantallas?
Estamos en una época en la cual las pantallas han invadido nuestra vida en todos los niveles. No es que los médicos de ahora estén mirando el móvil o estén mirando la pantalla, es que nuestros hijos hacen exactamente lo mismo. Las pantallas han invadido parte del terreno, pero no creo que eso afecte a las ganas de ejercer la medicina o a la vocación. Yo ejerzo de profesora en la universidad y veo a los alumnos emocionados. Lo que sí puede notarse es que los médicos actuales son médicos de altísimas capacidades, porque para entrar en Medicina necesitas tener una nota muy alta –superior al 9’5– y has tenido que sacar excelentes en todas las asignaturas del bachillerato con excelentes y, si te dedicas a estudiar, tus habilidades sociales disminuyen un poco.
En los últimos años, la especialidad de medicina familiar y comunitaria parece que no tiene demasiado éxito…
Eso no es así. Lo que pasa es que hay mucha más oferta; cada vez se ofertan más plazas, y hay más gente que ocupa la plaza, pero muchos de los que eligen medicina de familia lo hacen porque, en realidad, quieren hacer urgencias… cuando exista la especialidad de urgencias, eso no pasará tanto.

Pero han quedado vacantes…
Quedan vacantes sobretodo en lugares alejados. No es lo mismo vivir en la ciudad de Barcelona o en Tarragona que en un pueblo, donde hay que tener más vocación rural porque no hay tantos atractivos para los jóvenes. Puede que ese sea uno de los problemas… A veces quedan vacantes aquellos servicios de atención primaria en los que los médicos no se sienten tan estimulados. Los jóvenes están muy bien formados y, normalmente, se espabilan para que allí donde quieran ir haya flexibilidad y cierta proyección como, por ejemplo, que se haga investigación o formación continuada; es donde la atención primaria les resulta más atractiva.
En cuanto a las condiciones laborales: recientemente ha surgido una agrupación profesional de médicos que defiende un estatuto médico propio dentro del Estatuto Marco. ¿Lo veis necesario?
En el sistema catalán de salud, el 80% de los médicos de los hospitales no dependen del Estatuto Marco, no son ICS sino concertados (Siscat). En la primaria, sin embargo, pasa justo al revés: el 80% son del ICS y el 20% no. Lo digo porque en Cataluña hay una realidad distinta de la del resto de España. Nosotros hemos pedido un convenio propio para los médicos toda la vida; Metges de Catalunya lo ha reclamado siempre, y el Col·legi está a favor. No disponer de un marco de negociación propio penaliza muchísimo a los médicos, porque somos muy pocos, y a la hora de negociar convenios, en un comité de empresa la proporción de médicos es muy pequeña. Por tanto, el posicionamiento del Col·legi es a favor de un espacio de negociación de las condiciones propias del médico.
Tenemos un sistema sanitario donde muchas de las tareas que hacen los médicos no consisten en atender al paciente y hacer de médico. En primaria está contabilizado: El médico invierte aproximadamente un tercio de su jornada –entre un 30 y un 35% del tiempo– en papeleo
¿El principal ‘caballo de batalla’ son las guardias de 24 horas?
Este es un tema complejo de abordar, y creo que el Estatuto Marco tampoco ofrece una solución. Muchos médicos, cuando analicen qué implica dividir una guardia de día festivo –las horas de guardia que tienes que hacer son las mismas, pero ahora se hacen concentradas–, y vean que el resto del tiempo lo tienes que hacer otro fin de semana o en otro festivo, no estarán de acuerdo. Por tanto –y no digo que no sea un drama tener que trabajar toda la noche haciendo trabajo efectivo, que es horroroso–, ni hay una solución sencilla, ni creo que sea aplicable a todas las guardias. Por ejemplo, las guardias que son de Urgencias en los grandes centros hace tiempo que funcionan en turnos de ocho horas, porque no se podría hacer de otra manera, y los fines de semana puede haber una guardia de 24 horas, pero normalmente son turnos.
Cuando estás 20 horas trabajando, ¿eres lo suficientemente efectivo? ¿No hay más riesgo de errores humanos?
Hay más errores, está demostrado y aceptado. Y no digo que no deba cambiarse el modelo, creo que todo aquello que sea diferible se debe programar para la mañana siguiente. El problema es que, muchas veces, esto resulta muy caro, porque la hora de quirófano es carísima. Y tampoco puedes hacer una previsión de cuántos enfermos llegarán esa noche… Si estás de guardia únicamente para las emergencias, que es aquel enfermo que llega con un politrauma o una persona a quien han apuñalado, la adrenalina te hace trabajar perfecto, al 100%. El problema es que estás haciendo una apendicitis a las 4 de la madrugada, y lógicamente tardas más que cuando la haces por la mañana, con el equipo fresco. Deberemos buscar una solución creativa, porque la que se plantea en estos momentos no sé si acabará gustando.
Para hacer Medicina necesitas una nota muy alta, tienes que haber acabado todo el bachillerato con excelentes y, si te dedicas a estudiar, tus habilidades sociales disminuyen un poco
También se pide que las guardias no sean obligatorias.
Antes era normal que durante las horas de guardia estuvieras durmiendo y te levantaras si había una emergencia. Cuando fue aumentando la carga de trabajo por la noche, lo primero que pedimos fue librar la jornada del día siguiente. Pero el precio/hora de guardia durante muchos años se pagaba como un tercio de la hora trabajada. Esto ahora ha cambiado, y se paga la hora de atención continuada casi como una hora trabajada, hecho que encuentro razonable, porque estás trabajando. Se ha normalizado el precio, pero ha aumentado mucho la exigencia. Por eso digo que no tiene una solución fácil, tenemos que sentarnos a hablar para encontrar una solución que no será homogénea para todo el sistema.

¿Conciliación y guardias de 24 horas serían medidas totalmente antagónicas, no?
No siempre. Por ejemplo, en el Hospital General de Catalunya dejaron que las pediatras se autoorganizaran, y ellas pidieron disponer de una habitación para compartir con la pareja y el bebé. Muchas se quitaron la reducción horaria. Ahora, cuando las pediatras que son madres de bebés tienen guardias de 24 horas, sus parejas pueden dormir en el hospital, con el bebé, y así ellas pueden darles el pecho y compartir ratos juntos. Es un proyecto creativo, diferente, y ha supuesto una mejor satisfacción, menos problemas para atender las guardias y una mejor conciliación familiar. Este es un tema clave y no solo para retener talento, que también, sino para estar más satisfecho en el lugar de trabajo, que es importante, porque hay un problema emocional creciente. Cada vez atendemos más pacientes en la Fundación Galatea, que son médicos que tienen situaciones de ansiedad y problemas emocionales. Y creo que, si tuvieran capacidad de autoorganizarse el trabajo y una mayor capacidad de conciliación, probablemente reduciríamos este número de médicos.
¿Este tipo de proyectos conciliadores también se podrían llevar a cabo en áreas como las Urgencias?
El de urgencias es otro modelo, porque los turnos, en muchos sitios, son de ocho horas. Cada especialidad tiene sus peculiaridades. Creo que debe darse más capacidad de autoorganización a los equipos y que la solución la pacten entre ellos, porque la mayoría de médicos y médicas aman su profesión y tienen un importante grado de compromiso con el paciente; un cirujano que a las 3 no ha terminado una cirugía, aunque tenga una privada después, nunca deja al paciente con otro compañero para que éste termine la operación, nunca lo he visto. Y he visto cirugías que duraban el doble de lo previsto. Hay centros sanitarios o de atención primaria que se quejan de que los jóvenes tienen menos compromiso, pero se ha visto que cuando das más capacidad de autoorganización y mejor conciliación obtienes unos resultados de mayor compromiso con la empresa. Los CAPs que han aplicado fórmulas de conciliación son los que atraen más talento y médicos.
Debemos cambiar el chip y ofrecer más conciliación, más flexibilidad, capacidad de autoorganización en el trabajo, más proyección y garantizar que podrán realizar investigación y que tendrán más atención emocional, porque es lo que pide la gente joven
Para mejorar el sistema de salud se ha creado recientemente el comité Cairos. ¿Qué la valoración hace el CoMB?
El proyecto nos gusta. De hecho, se ha basado en muchos de los documentos que se han liderado desde el Col·legi, como el de las 30 medidas –que se realizó justo cuando terminó el confinamiento– sobre las cosas que podíamos haber aprendido. Además de que está liderado por un excelente médico, con una capacidad de liderazgo bestial, lo que más me gusta del proyecto es que no hace una lista de las necesidades del sistema, que eso ya lo hemos hecho; lo que pretende el Cairos es pasar ya a la acción. El Cairos hizo un planteamiento muy posibilista, que a mí me parece muy acertado, desde el punto de vista de no querer hacerlo todo, ni todos los cambios de golpe, porque no es posible, pero sí priorizar proyectos que sean más sencillo que tengan repercusión. Lo que necesitaban los profesionales era que, por primera vez, lo que publicaban como diagnóstico fuera una realidad, porque antes solo se elaboraban ideas, pero nunca pasaba nada, y eso desanima muchísimo. Hacer la recomendación al Catsalut de que confíe en que los equipos de primaria harán propuestas de autoorganización y de transformación es una propuesta de éxito. Han elegido 26, pero se presentaron 116, así que un tercio de la primaria ha hecho proyectos para mejorar y transformar el sistema, y muy diferentes, como incorporar nuevas tecnologías para agilizar el proceso de atención, poner asistentes clínicos… siempre, desde el profesionalismo, que es lo que defendemos, desde la capacidad de liderazgo del profesional y de tener capacidad de autoorganización de las propuestas que se ven factibles. Si esto funciona, la primaria despegará.
Las agresiones a los médicos son otro tema que preocupa especialmente a los profesionales. ¿Qué solución ve?
Las agresiones han aumentado en el mundo, y también en el ámbito sanitario. El número absoluto de agresiones es difícil de saber hasta que no esté en marcha el Observatorio. Esta entidad nos permitirá conocer los datos reales de Cataluña; por el momento, como cada centro recoge como agresión cosas distintas, el número absoluto lo desconocemos. Pero todos tenemos claro que hay una tendencia al alza y que las agresiones son más violentas. Todos recordamos Terrassa, todos recordamos a la doctora amenazada con una pistola… Y ante esto tenemos clarísimo que tolerancia cero. En el Col·legi disponemos desde 2010 de una unidad de atención al médico que ha sufrido violencia, pero el médico es la punta del iceberg; hay muchas menos agresiones a los médicos que a otros perfiles sanitarios, y aun así el año pasado atendimos a 91 médicos agredidos; les ofrecemos atención jurídica y emocional y todo el apoyo que necesiten. Pero eso no soluciona el problema, la solución pasa por la prevención.
En el Col·legi disponemos de una unidad de atención al médico que ha sufrido violencia, pero el médico es la punta del iceberg; hay muchas menos agresiones a médicos que a otros perfiles sanitarios, y aun así el año pasado atendimos a 91 médicos agredidos
Para que los sanitarios puedan denunciar, primero deben desaparecer sus datos de la denuncia. ¿Crees que la doctora amenazada de muerte quiere que quien la ha amenazado sepa dónde vive? Con estas condiciones, muchos no denuncian, lógicamente, porque tienes que hacerlo a nivel personal y sientes mucha desprotección. Otro tema es que no se hace el mismo tratamiento en el ICS que en el resto del sector, donde ni médicos ni técnicos tienen la condición de autoridad. ¿Por qué nosotros tenemos un tratamiento distinto? Esto debe cambiar, porque no se castiga igual una agresión a un médico del ICS que a uno de la concertada. Todos tienen que ser autoridad.
¿Qué supone ser autoridad?
Teóricamente, la autoridad es una figura que también existe con maestros y policías; cuando tú agredes a una autoridad, las penas son mayores. También queremos que se penalicen con multas las agresiones. En otras comunidades lo han hecho y funciona muy bien como prevención; si la agresión a un profesional sanitario implica una multa de entre 500 y 2.000 euros, puede ser disuasorio. Esto debe llevarse al Parlament.
¿Cree que es un tema que se ha naturalizado?
Creo que en la sociedad en general hay mucha más agresividad y mucha más tolerancia hacia las agresiones. No es que se haya naturalizado, es que ocurre en todas partes. También se ha perdido un poco el respeto que había hacia la figura del médico. Antes, el médico era como una autoridad. Ahora no se ve igual, pero eso no significa que no lo valoren.

¿A qué cree que se debe?
Creo que hemos pasado de una medicina paternalista –en la cual el médico decidía por ti– a compartir las decisiones, y eso es bueno. Yo tengo que decidir contigo y debo explicarte, como experta, qué tienes y cuál es el plan… y tú tienes que decir si estás de acuerdo o no con el plan… Yo debo explicarte las ventajas y los inconvenientes del tratamiento, pero tengo que compartir con la persona que debe recibir el tratamiento qué hacemos. Antes no se compartía nada, la medicina era de otra manera. Yo también viví esa época.
¿Y la recuerda mejor o peor?
La medicina ha evolucionado y, actualmente, la autonomía del paciente es básica. Es una ley en la cual creo y es absolutamente necesaria. No entiendo la medicina de otra manera. Como paciente, no quiero que me digan lo que tengo que hacer sin haber opinado. Es mi cuerpo, es mi salud. Tienes derecho a decidir.
La autonomía del paciente es básica. Es una ley absolutamente necesaria. No entiendo la medicina de otra manera. Como paciente, no quiero que me digan qué tengo que hacer sin haber opinado. Es mi cuerpo, es mi salud. Tienes derecho a decidir.
En cuanto a la equidad de género, ¿cree que la medicina también ha evolucionado o aún queda camino por hacer?
En la equidad de género hay dos aspectos distintos. El mundo de la medicina está feminizado y se está haciendo un esfuerzo –que no se ha conseguido– para que los cargos de responsabilidad empiecen a ser paritarios. Las cifras del ICS del año anterior a la pandemia mostraban que, a pesar de que había un 58% de médicas en los hospitales, solo un 20% eran jefas de servicio. Este 8M salió publicado que habían pasado a un 40%; en estos cinco años se han puesto las pilas, pero en los sitios de responsabilidad y en los liderazgos más altos, seguimos igual… en un estudio en el que se observaban presidentes de Colegios de Médicos, de sociedades científicas, decanos de universidades, jefes de centros de investigación, estamos todavía en un 20%. Y de catedráticas de universidad hay menos de un 20%. Por tanto, aún hay un techo de cristal que no hemos roto, y tenemos que trabajar para conseguir más posiciones de responsabilidad.
Pero eso nada tiene que ver con el sesgo de género en salud, que ahí también tenemos mucho trabajo por hacer. Todo el desarrollo de la medicina, durante años, se hizo en base a un modelo masculino, y se extrapoló que lo que era bueno para los hombres también lo sería para las mujeres. Y ahora se está viendo que no es así. El cuerpo de la mujer no tiene nada que ver con el del hombre: tenemos otros órganos, otras hormonas, un cromosoma diferente… y, por tanto, no se comporta igual. Y ahora se está viendo que los efectos no son los mismos, y los efectos adversos tampoco… el 80% de los fármacos que la FDA retira del mercado es porque tienen efectos adversos en las mujeres. Y supone un coste económico brutal.
En un prospecto de un medicamento, dice: si eres cirrótico…, si eres un niño…, si eres un anciano… Pero, ¿has visto alguno que ponga ‘si eres una mujer…’? Ni uno. En muchas enfermedades se ha detectado un retraso en el diagnóstico de infarto en las mujeres
Si miras un prospecto de un medicamento, advierte: si eres cirrótico…, si eres un niño…, si eres un anciano…, pero, ¿has visto alguno que diga si eres una mujer? Ni uno. En muchas enfermedades se ha visto, por ejemplo, que hay un retraso en el diagnóstico de infarto en las mujeres. Hay mucha evidencia científica. Se tarda más en empezar las maniobras de reanimación cardiopulmonar, y cuesta vidas. Dicen que la solución pasa por tener maniquíes con pechos, porque mucha gente no se atreve a empezar las maniobras porque piensa que se ha desmayado (como si las mujeres nos desmayáramos frecuentemente) o para no poner las manos sobre los pechos a una mujer… Pero la realidad es que se tarda 10 minutos más, y esos minutos pueden ser cruciales; por eso, cuando se reanima de forma cardiopulmonar, las mujeres tenemos una mortalidad más alta.
Con usted podría decirse que el Col·legi ha roto por primera vez el techo de cristal. ¿Cómo le gustaría que la recordaran?
Estoy muy orgullosa y súper ilusionada, y he recibido el apoyo de mucha gente. Pero no me gustaría ser recordada únicamente por ser la primera mujer en presidir el CoMB; quiero ser una buena presidenta, cercana y empática, y que consiga que el Col·legi ayude a buscar soluciones a los problemas que tiene la profesión y ofrezca escucha activa… Esa es mi gran ilusión, poner en valor que mi trabajo ha sido bueno.

