Curiosamente, Simón ha ido a Galicia a realizar su tercer largometraje resiguiendo los pasos de sus padres biológicos mientras que Laxe vuelve a su Marruecos de adopción con una road-movie en el desierto con Sergi López. Sus otros veinte rivales varían entre los consagrados hermanos Dardenne, Wes Anderson, Richard Linklater, Ari Aster, Jaffar Panahi o Julia Ducournau y los no tan conocidos Oliver Hermanus, Hayakawa Chie, Mascha Schilinski o Bi Gan. En medio, otros ocho nombres que optan a la preciada Palma de Oro. Y en el resto de categorías del Palacio de Festivales y las otras secciones fuera, más de un centenar de films que reflejan una vez más el mundo de hoy, con sus alegrías y muchas desgracias cuya lista está al final de esta artículo.
En la edición de 2009, la catalana Isabel Coixet con Mapa de los sonidos de Tokio, también con Sergi López, y el manchego Pedro Almodóvar con Los abrazos rotos competían por esta Palma de Oro. Han pasado quince años y una nueva generación de realizadores estatales vuelven a copar este último peldaño de los escogidos porque, como nos explicó el delegado general del certamen, Thierry Frémaux, “también son hijos de Cannes”. Ambos han crecido de alguna manera en las diferentes estructuras del festival. Simón, de 38 años, llevó uno de sus proyectos en 2014 a la Cinéfondation que acompaña a los jóvenes cineastas. Laxe, de 43 años, se dio a conocer en la Quincena de Realizadores de Cannes en 2010 con Todos vos sodas capitáns, filmado en Tánger. En aquella ocasión, obtuvo el premio Fipresci de la crítica internacional y, cuando volvió en 2016 a la Semana de la Crítica con Mimosas, rodada en el Atlas, se llevó el Grand Premio.

Por su parte, Laxe después de haber entrado ya en el Palacio de Festivales en 2019 con O que arde -en este caso situada en Galicia mismo- en la sección paralela Una Cierta Mirada (Un Certain Regard), regresa a su Marruecos amado para una aventura con final incierto. En las montañas del sur, un padre (Sergi López) y su hijo (Bruno Núñez) se unen a los participantes de una fiesta rave para intentar encontrar a la hija mayor desaparecida meses antes en uno de estos macrofestivales. La luz del desierto les reflejará como un espejo de sí mismos en esta otra investigación filial y que está producida por El Deseo de los hermanos Almodóvar cerrando el círculo del 2009.
De los estadounidenses a los iraníes
En el rápido repaso de las otras veinte cintas de la competición oficial, sobresale en esta edición hasta cinco películas estadounidenses. Wes Anderson vuelve con The Phoenician Scheme y una pléyade de actores conocidos encabezados por Benicio del Toro; Richard Linklater replica el godardiano À bout de souffle en Nouvelle Vague; Ari Aster trae Eddington con Joachim Phoenix, Pedro Pascal y Emma Stone; la minimalista Kelly Reichardt cuenta con Josh O’Connor para The Mastermind; y el sudafricano Oliver Hermanus también recorre tierras norteamericanas para The History of Sound con el mismo O’Connor y Paul Mescal.

La participación francesa se limita esta vez a tres largometrajes. La Palma de Oro 2021 Julia Ducournau continúa con sus adolescentes agitados con Alpha; el veterano Dominik Moll presenta otro thriller policíaco en Dossier 371 con Léa Drucker; y Hafsia Herzi, actriz que también se prodiga detrás de la cámara, adapta la novela queer de los suburbios de Fatima Daas La hija pequeña.
A nivel europeo, los belgas ya dos veces Palma de Oro Jean-Pierre y Luc Dardenne prosiguen su vena social con Jeunes mères; la británica Lynne Ramsay sitúa en un entorno rural francés Die, my love, con Jennifer Lawrence y Robert Pattinson; el noruego Joachim Trier vuelve a contar con la ya premiada en Cannes Renate Reinsve para Sentimental Value; el italiano Mario Martone se vale de Valeria Golino para el biopic sobre Goliarda Sapienza Fuori; la alemana Mascha Schilinski, que algunos sitúan como favorita este año, llega con su segundo largometraje Sound of Falling y cuatro chicas de cuatro generaciones y épocas diferentes; y el ucraniano Sergei Loznitsa evoca las purgas estalinistas en Two Prosecutors, que evidentemente tiene un eco con el putinismo actual. La guerra de Ucrania sigue presente de una manera u otra en las pantallas de Cannes, como también veremos que lo es la guerra de Gaza.

De Irán, están seleccionadas dos películas. Por un lado, el ya habitual Jafar Panahi, que continúa filmando en su país pese a tenerlo prohibido por el régimen, presenta It Was Just an Accident. Por otra, el más joven Saeed Roustaee trae Woman and Child, no exenta de polémica porque en su cinta todas las mujeres salen esta vez con velo. Tras su anterior película en Cannes La familia de Leila, fue condenado a prisión y se le prohibió filmar aunque no se le acabó aplicando la pena, mientras que la actriz principal Taraneh Alidoostoi sí que estuvo tres semanas en prisión por haberse manifestado a favor del movimiento Mujer, vida y libertad. Igual de crítico con el régimen egipcio es Tarik Saleh, que de hecho nació y vive en Suecia, y que esta vez viene con la cinta Eagles of the Republic, con su actor fetiche Fares Fares y la francesa Lyna Khoudry.
Del extremo Oriente, está la japonesa Chie Hayakawa, que se dio a conocer con la distopía Plan 75 y ahora trae el retrato de una sensible niña de once años en Renoir, mientras que el chino Bi Gan, no muy prolífico, ha entrado el último en la selección con Ressurection, aunque cada vez que presenta película nos hipnotiza. Y, finalmente, el brasileño Kleber Mendonça Filho vuelve a la competición con The Secret Agent, otra historia en su Recife natal.
Tom Cruise en misión en medio del cine de autor
En la sección Un Certain Regard, hay veinte películas la mitad de las cuales son óperas primas, entre las que destaca los primeros largometrajes de las actrices Scarlett Johansson (Eleanor The Great) y Kristen Stewart (The Chronology of Water). Fuera de competición, está el desembarco justo antes de salir en las salas de todo el mundo de Mission Imposible : The Final Reckoning, dirigida por Christopher McQuarrie y protagonizada como no podía ser de otro modo por Tom Cruise.
Otras presentaciones fuera de competición o las llamadas Cannes Première y Sesiones de Medianoche, son los últimos trabajos de Spike Lee (Highest 2 Lowest), Ethan Coen (Honey Don’t!), Kirill Serebrennikov (La desaparición de Josef Mengele), Cédric Klapisch (La Venue de l’avenir), Rebecca Zlotowski (Vie privée), Fatih Akin (Amrun), Sebastián Lelio (La Ola), Lav Diaz (Magalhães), Hlynur Pálmason (Lo que nos queda del amor), Raoul Peck (Orwell: 2+2=5) o Andrew Dominik (Bono: Stories of Surrender).
De Rodrigo Sorogoyen a Juliette Binoche
En la Semana de la Crítica, para primeras y segundas películas, está el madrileño Guillermo Galoe con Ciudad sin sueño, que convierte el que fue un cortometraje en su primer largometraje sobre un niño gitano en el barrio de barracas de la Cañada Real, el más grande de Europa. En una competición en que el presidente del jurado es el también madrileño Rodrigo Sorogoyen, hay otras seis cintas en juego, además de cuatro películas fuera de competición.

La Quincena de Cineastas cuenta con 19 películas, siete de ellas óperas primas, donde hay una mezcla de nombres desconocidos con otros consagrados como el alemán Christian Petzold (Miroirs n°3), el israelí Nadav Lapid (Yes) y, como apertura, el francés Robin Campillo presentando Enzo como un film de Laurent Cantet porque lo había preparado este último antes de su muerte en abril del año pasado. Por otro lado, el invitado de honor a quien se le otorga la Carroza de Oro es el realizador estadounidense Todd Haynes. En la Quincena también destaca el mediometraje +10K, de la murciana Gala Herdández López, que cierra así su trilogía sobre el impacto del capitalismo en las nuevas tecnologías y lo hace como protagonista con el catalán Pol Gascó Robles.
El festival se abrió este martes, 12, con la también ópera prima de la francesa Amélie Bonnin Partir un jour, que cuenta como protagonista con la cantante Juliette Armanet. Y con una ceremonia en que Leonardo DiCaprio le entregó una Palma de Honor honorífica a Robert de Niro, que vivió como en 1976 Martin Scorsese se llevaba la Palma de Oro por Taxi Driver que él encarnaba. Mientras Quentin Tarantino pronunciaba las palabras de la inauguración. Todo ello, bajo la atenta mirada de la actriz Juliette Binoche, que preside este año un jurado formado por otros ocho miembros con cuatro realizadores (Hong Sangre-Soo, Payal Kapadia, Carlos Reygadas y Dieudo Hamadi).
Fatima Hassouma, muerta bajo las bombas en Gaza

Pero en la sección más alejada del Palacio de Festival, El ACID (Asociación de Cine Independiente para su Difusión), entre las nueve películas hay una con una especial importancia. Se trata de Put Your Soul on Your hand and Walk, de la iraní residente en Francia Namir Abdel Messeh, que es un documental sobre la historia de la fotoperiodista palestina Fatima Hassouma, de 25 años, hecho durante 200 días a través de pantallas interpuestas bajo los bombardeos israelíes en Gaza y que murió el pasado 16 de abril junto con otras diez personas allegadas por una de estas bombas contra su edificio. La directora Abdel Messeh la había grabado por última vez el día antes para felicitarse por esta selección. No hay testigo ni denuncia más fuerte por un bombardicidio que el gobierno israelí continúa con toda impunidad. Mas de 300 personalidades del cine de todo el mundo firmaban el día de inauguración el manifiesto En Cannes, el horror de Gaza no puede continuar en silencio.


