Si naciste en 2008, ya puedes empezar a prepararte: en 2027 votarás por primera vez en las municipales. Y sí, eso quiere decir que tendrás el superpoder de decidir quién manda en tu ayuntamiento, en tu municipio. No suena muy épico, pero es más importante de lo que parece: podrás elegir entre quien apuesta por espacios verdes y saludables, feminismo, derechos LGTBIQ+ y cultura, o quien quiere dejar sin camisetas ni comida a los migrantes del Top Manta, hacer crecer la burbuja de la inseguridad o quien niega que la contaminación nos fastidia un poco los pulmones.
El año en que naciste fue el de la gran crisis financiera que se comió a medio planeta. Los bancos quebraron, los estados rescataron a multimillonarios y a la clase trabajadora le dijeron que se apretara el cinturón. No lo sabías, porque estabas más preocupado por el biberón o por descubrir cómo funcionaban los dedos de tus pies, pero el mundo ya tambaleaba. Ahora estamos en el ecuador de un mandato entre las últimas elecciones, en las que no tenías ni voz ni voto, y las que vendrán, en 2027, en las que sí contarán tus likes.
Tu generación ha crecido viendo cómo el mundo daba vueltas en espiral: la crisis de 2008, la pandemia, la crisis climática, TikTok cayendo y subiendo, y ahora, el miedo a que la extrema derecha —y la derecha que le va de la manita— se coma el planeta con discursos apocalípticos tipo “todo se hunde, pero si nos votas, lo arreglaremos con banderas gigantes y mucho orden”. Spoiler: no arreglan nada. Solo gritan mucho y culpan a la gente equivocada.
La extrema derecha ofrece un mundo en blanco y negro. Pero vosotros nacisteis en alta definición. Habéis crecido a la velocidad del 5G, bailando en TikTok y pensando en memes, y seguramente tenéis más capacidad crítica que muchos tertulianos de prime time. Ellos quieren que tengamos miedo. Miedo al cambio, miedo al otro, miedo al futuro. Y yo os digo: reíos. Literalmente. Haced memes, haced canciones, haced revoluciones creativas.
Quizá no confiéis mucho en el sistema democrático. Lo entiendo. Pero dejar la política en manos de quienes la quieren usar contra vosotros no es una opción. Si no decidís vosotros, decidirán los de siempre. Y esos son los que dicen que el feminismo es una moda, que los derechos LGTBI “nos los han impuesto” o que la culpa de todo la tienen los migrantes. Ya os podéis imaginar cómo acabará eso: con menos derechos, menos libertad y menos memes.
Quizá os preguntáis si vale la pena. Si el sistema democrático es más que un desfile de avatares con corbata prometiendo cambiarlo todo y haciendo todo igual. Os habéis criado viendo cómo el planeta hierve, cómo los alquileres suben más rápido que vuestros followers en Instagram, cómo la precariedad se ha vuelto estructural y cómo los discursos de odio tienen más audiencia que una Gala de La Isla de las Tentaciones. Es normal que tengáis dudas. Nosotros, los boomers, también las tenemos.
Pero ¿sabéis qué? Justamente por eso os necesitamos. Que participéis. Que opinéis. Que os quejéis. Que no os conforméis. Porque la alternativa es dejar el futuro en manos de quienes sueñan con muros, balas y banderas gigantes para tapar sus miserias. Los que nos venden que la culpa de todo la tienen los pobres, los migrantes, las feministas, los gays, las ecologistas o la vecina que recicla demasiado.
Sois la generación que ha aprendido a adaptarse. Que ha aprendido a vivir con incertidumbre, pero también con mucha creatividad. Sois la generación que no se conforma con discursos vacíos. Y por eso, tenéis que creéroslo. Es vuestro momento. Desde vuestros municipios podéis hacer mejor este mundo si os engancháis a valores como la solidaridad y la justicia social. Porque sí, el futuro da un poco de respeto. Pero también es el escenario perfecto para hacer cambios de verdad. Y si puede ser, con música de fondo, una sonrisa y un poco de autoestima colectiva, mejor que mejor.

