Según una reciente encuesta de YouGov, entre un 41 y un 55% de los europeos creen muy probable que en los próximos 5-10 años estalle un conflicto bélico global, y no ven a Europa preparada. En el Eurobarómetro de marzo pasado un 36% ven la Defensa como una prioridad. Otra de GAD3 señala que para el 56% de españoles en dos años el mundo será más inseguro, con mayores amenazas de conflictos armados, cambio climático, guerras comerciales, y ciberataques.
Salvando las diferencias, hay coincidencias entre las circunstancias que dieron lugar a la Segunda Guerra Mundial y las que tenemos ahora. La Segunda Guerra Mundial empezó con la ocupación alemana de Polonia, declarándole la guerra Francia y Reino Unido a los dos días. Hace tres años Rusia invadió Ucrania y las grandes potencias se contuvieron tratando de evitar una escalada mundial. En abril de 1941 Alemania atacó a Libia, avanzando hasta la frontera egipcia, en un intento de llegar hasta Persia y juntarse en la India con Japón, que emulando a Alemania ocupó la Indochina francesa. Hitler inició estas hostilidades tras los ataques de EEUU a barcos italo-germanos en Groenlandia, mientras China y Japón llevaban dos años en guerra.
La Segunda Guerra Mundial empezó con guerras dispersas en Europa, el norte de África, y el Pacífico, y con la prohibición de exportar a China, algo coincidente con la actual guerra comercial. Hitler y Mussolini declararon la guerra el 11 de septiembre de 1941 tras el ataque a Perl Harbor, y el 1 de diciembre Japón se la declaró a EEUU, Rusia y Países Bajos, donde dos conflictos previos aislados, en Europa y en el pacífico, quedaron fusionados.
El actual hostigamiento chino en aguas filipinas, y a Taiwán, y de Corea del Norte hacia Japón, pero sobretodo la guerra en Gaza, con sus extensiones al Líbano, ataques en Siria y entre Yemen e Israel, llegan a implicar a Irán. Y la reciente escalada bélica entre India y Pakistán en Cachemira, alineándose China con Pakistán y EEUU con la India en un intento de frenar el expansionismo chino, guardan un paralelismo respecto a cómo, en la Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias se fueron aliando en conflictos aparentemente inconexos, hasta confluir en una gran guerra.
A los tres lustros del crack del 29 aumentó la desconfianza en los partidos tradicionales. A más de tres lustros de la crisis de 2008, acusamos lo mismo. Según un estudio de Cambridge, más de la mitad de los menores de 45 años no creen que las elecciones sirvan para algo. Y según el ISW –(Instituto para la Guerra de EEUU), Rusia se está preparando para una guerra a gran escala con la OTAN, y Japón construye refugios por si China invadiera Taiwán.
El servicio de inteligencia letón acaba de alertar de nuevas formas rusas de espionaje y sabotaje, reconstrucción acelerada de capacidades militares, y su intención de atacar a la OTAN en un plazo de 5-10 años. Altos mandos militares de varios países europeos venían advirtiendo desde hace más de un año, y el Instituto de Estudios de la Defensa de EEUU de la creación del distrito militar de Leningrado como fuerza específica anti-OTAN. En 2024 fabricaron 1.550 nuevos tanques, un 220% más que en 2022, y formaron nuevas divisiones para llegar al millón y medio de soldados. Junto con su amplio despliegue en la frontera con Finlandia, y los desplantes en los intentos negociadores, son indicadores de que Putin no busca la paz.
El Foro Económico Mundial sitúa entre los principales riesgos actuales, por este orden, la desinformación, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización, la ciber-inseguridad, y el conflicto armado entre estados. Mientras que para dentro de diez años los cuatro primeros puestos estarían relacionados con el cambio climático, incluidos la pérdida de ecosistemas y escasez de recursos, y en quinto lugar la desinformación. Nos estamos adentrando en un mundo “multicrisis”, donde nos sobrevendrán una tras otra, cada cual de naturaleza muy diversa y pillándonos, de momento, en plena demolición de las normas globales.

