Del 30 de junio al 3 de julio, Sevilla acoge la Cuarta Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas. Estas conferencias comenzaron en 2002, y en la segunda, en 2008, se acordó incorporar la perspectiva de género en todas las políticas de financiación. La cooperación catalana ha sido valiente en este sentido, y las organizaciones de justicia global, que llevamos 30 años trabajando en ello, somos ahora referentes en Europa en incorporar la mirada feminista en nuestro trabajo. El panorama, sin embargo, es muy preocupante: la escalada militar va de la mano de una agenda que atenta contra los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBQ+, y de recortes en los fondos destinados a la cooperación internacional, mientras aumenta la desigualdad global.
Cada vez son más los Estados que se alejan del objetivo del 0,7% del Producto Nacional Bruto (PNB) destinado a contribuir a la justicia global. Estados Unidos ha renunciado de forma estrepitosamente brusca a este compromiso cerrando su agencia nacional de cooperación, la USAID, una decisión que supondrá millones de muertes y que ha animado a otros gobiernos a seguir su ejemplo o a desviar esos fondos hacia gastos militares, como ya han hecho Países Bajos y Reino Unido.
Paralelamente, los avances en la agenda de derechos de las mujeres y personas LGBTIQA+ corren el riesgo de ser borrados. Este 2025 se cumplen 30 años de la IV Conferencia Internacional de Beijing sobre la situación de la mujer y 25 años de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sobre Mujeres, Paz y Seguridad. Estos espacios y resoluciones de Naciones Unidas han sido el marco de referencia del trabajo de las organizaciones sociales y los organismos multilaterales desde entonces. Este mismo año, sin embargo, en la 69ª Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer —el principal órgano internacional intergubernamental para la promoción de la igualdad de género de Naciones Unidas— solo se ha podido alcanzar una declaración por unanimidad de los 193 Estados miembros, rebajando el listón: no han aparecido los derechos sexuales y reproductivos y se ha ignorado la diversidad sexual y de género, principalmente por el bloqueo de nuevos gobiernos ultraconservadores.
La llamada ventana de Overton se amplía, y cada vez se consideran aceptables no solo determinados discursos, sino también las medidas y políticas más salvajes: como la deportación masiva de personas migrantes en Estados Unidos; la persecución abierta y criminalización de defensoras y defensores de derechos humanos en todo el mundo; o el uso del hambre como arma de guerra y el reparto de ayuda humanitaria como trampa mortal para la población de Gaza. El sistema multilateral, que tantas veces habíamos criticado desde la sociedad civil organizada por su incapacidad para responder a la pobreza y la desigualdad, parece encontrarse en un punto de no retorno: o se renueva, o muere.
La lucha por la justicia global necesita nuevos consensos: por una cooperación feminista y decolonial
¿Es posible un mundo sin cooperación internacional? ¿Sigue siendo la cooperación internacional una herramienta útil para fortalecer la democracia desde las organizaciones de base y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos en todo el mundo, especialmente en los países más empobrecidos? Las organizaciones sociales creemos que sí. Que las alianzas transnacionales y el multilateralismo siguen siendo la mejor herramienta para garantizar un mundo habitable, pero este multilateralismo debe reinventarse para ser más justo.
Las alianzas entre organizaciones de la sociedad civil son más necesarias y urgentes que nunca para impulsar los cambios necesarios. Es fundamental hacer visible y creíble el mundo posible en el que creemos, con unas relaciones internacionales basadas en el respeto, la igualdad y el diálogo entre pueblos y naciones. Tejer complicidades a nivel europeo es estratégico, y para Lafede es una prioridad: formamos parte de plataformas europeas de organizaciones de derechos humanos y gestionamos proyectos europeos desde hace más de una década. En este momento, cogestionamos junto con 11 plataformas el proyecto Connect for Global Change, con un objetivo común: que la ciudadanía europea se involucre más en los temas de justicia global.
Cataluña está bien posicionada y tiene capacidad para impulsar la nueva agenda de cooperación. Al tejido asociativo se nos reconoce la experiencia y el compromiso en distintos temas, y especialmente en la transformación feminista de la cooperación internacional. Actualmente, estamos elaborando documentos marco y formando a muchas organizaciones europeas, en sintonía con el tercer Plan de Acción de Género de la Unión Europea, otro de los grandes acuerdos que se ven amenazados o en riesgo de diluirse.
En ausencia de grandes foros sociales mundiales, la Conferencia Internacional sobre Financiación de Sevilla será un momento importante para escuchar las voces del Sur Global y de las organizaciones sociales de todo el mundo, tanto dentro como fuera de los espacios oficiales, y para establecer nuevas prioridades colectivas. Lafede también estará presente para exigir que el Sur Global esté realmente en el centro de las decisiones. Por ello, pedimos menos endeudamiento y austeridad, más justicia fiscal, y más cooperación internacional feminista y decolonial.

