En 1940 Heinrich Himmler visitó el complejo, quien sabe si para tomar nota. Casi ochenta años después la iglesia sigue sin estar en el elenco de edificios considerados Patrimonio de Barcelona, y sólo por lo contado a lo largo de estos párrafos merecería más atención
Autor: Jordi Corominas i Julián
Como a veces paseo con alumnos me gusta decirles eso de “en caso de duda diga Sagnier”, y la fórmula suele funcionar. Pero es arriesgada por la heterodoxia de sus matices estéticos, nada uniformes al ser un incombustible y honesto trabajador esmerado en eso del cliente siempre tiene la razón
La vieja Vila siempre ha sido activa, festiva y animada en contraposición con su vecina, asimilada por muchos barceloneses con la burguesía pija, donde nunca pasa nada y reina un sopor infumable. No van equivocados. El crecimiento salvaje a finales del Ochocientos nutrió a este rincón de muchos veraneantes a semejanza de otros núcleos aislados donde se respiraba mejor pese a no estar lejos del centro urbano como Vallcarca, el Carmel u Horta.
El misterio de los realojamientos es una metáfora más del desprecio a las clases bajas en la capital catalana. Los hombres y mujeres de Can Peguera han sido personas sin presencia en la Historia, entre otras cosas porque casi nadie arriesgara unas horas de su existencia por descubrir esa urbe dentro de la urbe
El verdugo era un mecanismo del sistema, pero cuando la sangre brota caliente estos matices quedan anulados por la rabia, otro juego a favor del poderoso, siempre triunfante en su dominio de la estructura
Can Peguera és una espècie de relíquia viva d’un passat no gaire llunyà. L’any 2016 rebé protecció patrimonial i, com a la resta de Barcelona, es censà la seva població, consistent en poc més de dos mil habitants, veritables resistents menyspreats fins fa res, amb una taxa de pobresa de 53, el barem és 100, un xic per sota de la mitjana de Nou Barris. L’aneguet lleig, ignorat per tots, ofereix una bellesa inaudita, i tan de bo tingui a les seves bases la pell de la resurrecció
Su posición enclaustrada es una traición a una serie de principios universales, olvidados en exceso, como cuando, sin ir más lejos, los mandatos de Clos y Trias se inventaron eso de la plaza privada, una contradicción léxica insoportable
Mientras no solucionemos este problema (algo bien sencillo, sólo hace falta voluntad, pues no cuesta tanto dinero), seremos una capital de segunda y cualquier comparación con París, Londres, Roma o Berlín producirá carcajadas
En parte sonrío por la ocultación, salvavidas de un rincón mágico, ajeno al turismo y con características propias, aunque no excepcional pero con posibilidades de serlo si no se cambia el modelo urbano y descuidamos el patrimonio de los barrios, una de las deudas pendientes del actual consistorio. Si queremos conservarlo debemos alertar todas las semanas del peligro de perderlo
En el caso de la construcción fruto de la dictadura, los patios interiores continuan su exhibición de precariedad y los desastres de una concepción sesgada, con la verticalidad por bandera, la ropa tendida y unas deficiencias estructurales notadas casi desde sus balbuceos. Si restan en pie es por la inevitable urgencia de tener cuatro paredes donde desarrollar una existenca, dormir bajo cubierto y acariciar la esperanza de un mañana mejor
