Mientras se llenan los carteles propagandísticos con inminentes jardines recuperados y la implementación de asfalto en el parque del nen de la rutlla, un error catastrófico generador de miedo entre los vecinos, preocupados por si dentro de poco todo se parece a las baterías aéreas del Carmel y la proverbial paz se va al garete
Autor: Jordi Corominas i Julián
Ahora el pájaro sufre problemas de visión. De noche enciende un ojo, pero tiene otro cerrado, como si renegara de estos tiempos convulsos. Según los más viejos del lugar llegó a abrirlos con estilo psicodélico para iluminar el asfalto y convertirse en uno de los animales más preciados de la fauna local. Quizá provocó accidentes con su potencia y ahora, debemos ser siempre optimistas, nos guiña el ojo, descarado en su simpática parálisis
Denunciado a esta jefatura el vecino de Barcelona don Antonio Serés por haber dado órdenes a la portera de la finca de su propiedad, número 329 de la avenida del Generalísimo Franco, para que arrancara unos carteles de propaganda mural de nuestro glorioso movimiento nacional; se ha acordado imponer a tan mal patriota una multa de veinte mil pesetas
Más tarde aspiró a la tranquilidad, hasta que una colisión de catastróficas desdichas trastocó sus planes. Las cruentas pérdidas de sus seres queridos, trozos de su alma, le quitaron toda la alegría de vivir, dejándolo, según sus propias palabras, en un estado de ‘todo me da igual’
El nombre de Verdaguer es otro de tantos caídos en el pozo de la ignorancia más absoluta, hasta el punto que si uno va a la parte baja del primer tramo de paseo San Juan, suele identificarla con la parada de Metro, sin pensar demasiado el monumento conmemorativo al poeta
Al menos ella siempre estará con su lacito, preparándose a recorrer la ciudad con los pedales, lista para volar, legendaria desde el detalle, reina incontestada de un rincón secreto, al alcance de todos
Quien quiera vivienda de nueva planta deberá invocar a los dioses. Por eso es necesario regular los alquileres y rezar para que algunos dejen de ser tan irresponsables con nuestra vida, los habitantes
La caperucita del Passeig Sant Joan ha sido la heroína de muchas historias, la más célebre relacionada, como no podía ser de otra manera, con la literatura y el primer bookcrossing barcelonés, impulsado por Joan de Sagarra cuando entendió que las estanterías de libros se comían su apartamento y optó por dejar con cierta frecuencia libros en el pedestal de esta niña
Hércules también está representado en una fuente al lado del Pla de la Boquería, pero quien escribe quiere hablar de la estatua, sí, la misma que desde 1928 observa las alturas en el cruce de passeig Sant Joan con Còrsega, la misma atormentada por tanta polución y ese aire de rotonda ajardinada, magro consuelo, amarga victoria entre edificios demasiado modernos, algunos de ellos verdaderos atentados estéticos de la posguerra
Nada será lo mismo si algún día el Alaska desaparece de la parte alta de Passeig de Sant Joan. Su edificio centenario y la terraza donde hora tras hora se sientan espontáneos y parroquianos ha sido testigo de amores, borracheras, discusiones, negocios, rechazos y preludios de crímenes muy razonados como el de Carmen Broto, sin duda el personaje más importante de su imaginario popular
