Aunque las previsiones apuntan que este verano el calor no batirá récords históricos como en los últimos años, la ola de calor que hemos atravesado estos días nos recuerda que los episodios de temperaturas extremas y sostenidas en el tiempo son cada año más frecuentes y han venido para quedarse. Y sus efectos conllevan un importante riesgo para la salud, sobre todo en colectivos vulnerables como la gente mayor, los bebés, las personas con enfermedades crónicas y las familias con pocos recursos que no disponen de confort climático en su casa. También para mayores de 65 años en general, puesto que varios estudios confirman que la mortalidad relacionada con el calor se dispara en esta franja de edad.
En este sentido, se calcula que durante los veranos de 2003, 2010 y 2022, considerados de los más calurosos de las últimas décadas, han muerto en Europa entre 55.000 y 72.000 personas debido al calor; esto no significa que las olas de calor hayan matado a este elevado número de personas, sino que la exposición sostenida al denominado “estrés térmico” (la carga de calor que las personas reciben y concentran en su cuerpo) puede agravar algunas enfermedades previas y también aumentar el riesgo de agotamiento, deshidratación o insolación, y la persona puede acabar muriendo.
Siguiendo esta tendencia, el pasado verano fue excepcionalmente cálido, con récords históricos, como el día más caluroso registrado en el Observatorio Fabra o la mínima más alta de los últimos cien años. Ante esta perspectiva climática, con veranos cada vez más cálidos en todas partes, hace ya algunos años que oímos hablar de “refugios climáticos”; se trata de adecuar espacios que ya tienen un determinado uso –como centros cívicos, bibliotecas, museos y otras instalaciones municipales o de la Generalitat– para que ofrezcan una estancia fresca a personas vulnerables durante episodios de temperatura extrema; de esta forma, se consigue que el cuerpo descanse del estrés que provoca la elevada temperatura y que los colectivos en situación de vulnerabilidad pasen de la mejor manera posible los episodios de calor.

Interiores o exteriores
Hay dos tipos de refugios climáticos: los interiores o cubiertos, que son espacios climatizados, con asientos y disponibilidad de agua, o los exteriores, donde la vegetación, la sombra y el agua generan este efecto de regulación térmica. La mayoría son accesibles para personas con movilidad reducida, disponen de agua gratuita para beber, cuentan con zonas de descanso y mantienen una temperatura cercana a los 26-27 grados.
En Cataluña, este verano se han desplegado más de mil refugios disponibles. Para saber qué espacios climatizados se activan en caso de emergencia climática generada por el calor (o por el frío, en invierno), cuáles de ellos quedan más cerca o qué horario de apertura tienen, la Dirección General de Protección Civil del Departamento de Interior ha hecho público un visor con todos los refugios climáticos de Cataluña. Se trata de un mapa interactivo que dispone de un buscador por municipios en el cual puedes consultar qué edificios o espacios públicos se han adecuado.
Barcelona y área metropolitana
En la capital catalana se han habilitado 354 equipamientos este verano, lo que supone 120 espacios más que el año pasado. En algunos de ellos, además, se programan actividades, talleres o conferencias gratuitas para hacer pasar el calor de forma más amena. Es el caso del Hospital de Sant Pau, el único centro hospitalario que se ha añadido a la Red de Espacios de Refugio Climático de la ciudad de Barcelona y que, hasta el 15 de agosto, organiza una actividad diaria. Bajo el lema “Quan puja la temperatura, tingues cura”, el vestíbulo de la calle Sant Quintí del hospital barcelonés acoge desde un bingo musical hasta charlas en las que distintos profesionales del centro hacen divulgación sanitaria y dan consejos preventivos para minimizar problemas de salud, en su mayoría relacionados con la edad (como la importancia de dejar escritos los límites de la asistencia sanitaria que queremos –26 de julio– o consejos para una relación saludable con los medicamentos –1 de agosto–) de 12 a 13 del mediodía.
La red metropolitana de refugios climáticos también ha crecido este verano y alcanza los 186 distribuidos en 24 municipios del entorno de Barcelona; en total, habrá once más que el pasado año. Más de la mitad de estos equipamientos estarán disponibles de lunes a viernes, y los fines de semana se mantendrán abiertos una veintena. Municipios como Sant Cugat del Vallés, Cornellá de Llobregat, Cerdanyola del Vallés, L’Hospitalet de Llobregat o Badalona serán los núcleos del área metropolitana con más espacios disponibles.

