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vivienda

¿La última carta electoral de Sánchez?
Pedro Sánchez convierte la crisis de la vivienda en el campo de batalla de las elecciones del 29 de noviembre. Una jugada muy arriesgada: quiere cabalgar una indignación que también señala a sus siete años de gobierno.

Guillem Pujol5 de octubre de 2026 - 07:35
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Panorama

Este lunes por la mañana, Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 29 de noviembre. Lo ha hecho tres días después de que el Congreso rechazara la convalidación de los dos decretos de vivienda del Gobierno, conocidos como «decretos Maricarmen» por el nombre de Mari Carmen Abascal, una vecina de 87 años desahuciada en Madrid el 23 de septiembre. El primero cayó por 178 votos en contra y 172 a favor. Junts votó junto a Vox y el PP, cuando una abstención de sus siete diputados habría bastado para que saliera adelante. Su «propuesta de mínimos» cambiaba la prórroga obligatoria por una voluntaria y añadía el desalojo de los ocupantes en 48 horas.

La coartada de los «inquiokupas», bandera de la extrema derecha, no bastaba para tapar lo que puede leerse como una defensa de los intereses inmobiliarios, en sintonía con los de Foment del Treball. El presidente de la patronal había advertido de que los decretos «socializaban» la propiedad privada, y le servían en bandeja de plata a Pedro Sánchez, quizá por última vez, la convocatoria de elecciones. Al fin y al cabo, quien ha desencadenado las elecciones es Maricarmen.

Sánchez ha admitido errores y ha pedido a la ciudadanía que se movilice para que el Parlamento le dé «una mayoría mucho más amplia». Apuesta por que la vivienda, que ocupa un lugar central entre las preocupaciones de la gente, le sirva de palanca. En el barómetro del CIS de mayo, casi la mitad de las personas encuestadas la señalaban como uno de los tres principales problemas del país. Las plazas se han ido llenando de indignación y de necesidad, con una acampada en la Puerta del Sol que ya dura más de una semana. Ya no nos encontramos en un escenario de luchas marginales: según el Banco de España, el 32,5% de los hogares que no son propietarios destinan más del 30% de sus ingresos netos al alquiler; en Barcelona, el 43,5%. Solo en Cataluña, en 2025 se practicaron 6.814 lanzamientos judiciales, según el Consejo General del Poder Judicial: cerca de diecinueve cada día. De ellos, 5.025 derivaban de procedimientos por impago del alquiler.

Los escenarios

Aquel voto abrió una puerta de escape a Pedro Sánchez, y esta mañana la ha cruzado. Los escenarios no son alentadores para el presidente socialista: una legislatura de corrupción en torno al partido y a su familia, un Congreso en el que, como él mismo ha dicho, «muchos confunden pactar con traicionar», y una crisis en Ceuta que todavía colea. Pero las movilizaciones por el derecho a la vivienda ofrecen a la izquierda un contexto electoral más favorable que el de hace un mes, con las condiciones de vida en el centro del debate.


¿Es la última jugada maestra de Pedro Sánchez? ¿Está condenado, finalmente, a caer? ¿Era realmente una opción tan buena?

De entrada parecería que el marco Maricarmen es favorable al PSOE, pero el PSOE también es responsable de no haber hecho todo lo que podría haber hecho. La presión social y de sus socios ha empujado al Gobierno a poner límites a la especulación inmobiliaria, y el parque de vivienda pública sigue siendo muy reducido tras años de políticas insuficientes. Quien ha gobernado siete años tendrá que explicar por qué Maricarmen salió de su casa en camilla.

La izquierda, desnuda

El viernes, Rufián pedía a la Moncloa «cabeza fría», porque, decía, el PSOE «no tiene nada a su izquierda para poder sumar». Tenía razón. Sumar, IU, Más Madrid y los Comuns han anunciado que se presentarán juntos bajo la marca Frente Amplio, pero no tendrán candidato hasta el 17 de octubre. En los despachos suenan Mónica García, Ernest Urtasun o Ada Colau, que se ha mostrado dispuesta a encabezarlo si el frente es «realmente amplio». Podemos se queda fuera, e Irene Montero reclama primarias abiertas para toda la izquierda. Quedan menos de dos meses para las elecciones.

Una posibilidad de victoria pasa necesariamente por que la izquierda a la izquierda del PSOE sea capaz de articular ese frente amplio que ilusione y movilice a parte de la gente que está desmovilizada. Pero también, sí, por que sea capaz de dar argumentos a una parte de la población que se ve seducida por los cantos de sirena de un discurso xenófobo que le promete el pan, después de haberle robado las migajas a alguien de piel un poco más oscura.

Sin una generosidad casi sin precedentes, las opciones de las izquierdas son limitadas.

Ahora mismo, la esperanza está en otro lugar: en las manifestaciones y acampadas de la gente, y en la fuerza de los sindicatos de inquilinas. En que reivindicaciones como evitar los desahucios de hogares vulnerables sin alternativa habitacional, garantizar alquileres asequibles y ampliar el parque público se conviertan en el centro de la campaña. Y en que las opciones de la derecha, serviles con el rentismo, queden guardadas en un cajón.


Esa fuerza también podría tomar la forma de una huelga general, que el movimiento por la vivienda y varios sindicatos llevan meses preparando. Sería una manera de recordar que lo que se gana con un convenio se puede perder con el alquiler, y de presionar a cualquier gobierno, salga lo que salga el 29 de noviembre.

Panorama catalán

La disolución de las Cortes convierte en papel mojado buena parte de lo que Cataluña tenía pendiente en Madrid. Está la financiación que permitió a ERC investir a Salvador Illa, el traspaso de Rodalies y la condonación de una parte de la deuda del FLA. Para Junts, están las competencias en inmigración y la oficialidad del catalán en la UE.

Junts llega a estas elecciones en el peor momento. El barómetro del CEO de julio le daba entre 4 y 5 diputados en el Congreso, de los 7 que tiene ahora, mientras que ERC podría llegar a sumar 10 u 11. Aliança Catalana no se presenta a las generales: Orriols se ha comprometido a ello en sus estatutos. Pero, según el barómetro del CEO de julio, en unas generales el 23% de sus votantes elegiría a Junts y el 22%, a Vox. Junts ha votado con Vox para no parecer blando ante Orriols, y el 29 de noviembre se disputará con Vox los mismos votantes.

Sánchez ya ha hecho sus cálculos. Ahora los harán los inquilinos.

Elecciones vivienda
Guillem Pujol
Guillem Pujol

Llicenciat en Ciències Polítiques (UPF), MSc en European Politics and Policies a la University of London, Birkbeck College i Doctor en Filosofia amb menció Cum Laude (UAB). Co-autor del llibre "Cartha on Making Heimat" (Ed. Park Books).

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