El juego es un recurso tradicionalmente asociado a la etapa de la infancia. Con el objetivo de desmontar mitos, surge un proyecto de aprendizaje-servicio de carácter intergeneracional en que se utiliza el juego como herramienta de conexión entre generaciones. A través del juego, se facilita la inclusión social, se previenen los conflictos, se aprende a resolverlos, se consolida la paz, se promueve la tolerancia y la resiliencia; todos beneficios del juego.
Aquí tens la versió en catalá
En el proyecto «Conexiones que enriquecen» un grupo de jóvenes comparten con otros espacios de juego que rompen barreras y mitos como el «edadismo». Este proyecto ha sido finalista de los Premios Aprendizaje-Servicio 2025.
Abriendo espacios de comunicación y encuentro
La risa vuelve a recorrer los pasillos del centro asistencial Uzturre de Tolosa (Guipúzcoa) cuando empieza la actividad. Sobre las mesas se mezclan cartas, imágenes, lanas de colores, piezas de puzzle y pequeños materiales preparados por las chicas y chicos del colegio Herrikide. Detrás de cada juego hay mucho más que entretenimiento: cada dinámica está pensada para estimular la memoria, reforzar la atención y orientación, trabajar la coordinación y, sobre todo, abrir espacios de comunicación y encuentro.
En este ambiente próximo y distendido, jóvenes y gente mayor comparten conversaciones, recuerdos y momentos de complicidad que acaban convirtiéndose en una poderosa herramienta contra la soledad y el deterioro cognitivo. Este es el corazón de un proyecto intergeneracional impulsado por jóvenes que han decidido acercarse a la realidad de los residentes de un centro de gente mayor a través de actividades lúdicas concebidas no solo para estimular la mente, sino también para acompañar, escuchar y compartir tiempo.
El juego estimula, acompaña, escucha
Los jóvenes llegan con cierta inseguridad, sin saber muy bien cómo iniciar una conversación, cómo reaccionar ante los silencios o cómo adaptarse a los diferentes ritmos de la gente mayor. Pero basta con unas cuantas sesiones para que esta distancia inicial desaparezca. Entre canciones, juegos y recuerdos compartidos, descubren que acompañar también significa aprender. Entienden el valor de escuchar sin prisas, de respetar otros tiempos y de prestar atención a historias que, muchas veces, hablan de épocas y vivencias completamente diferentes de las suyas. Escuchar relatos de infancia, anécdotas familiares o recuerdos de juventud permite mirar la vejez desde una perspectiva diferente, alejada de prejuicios y mucho más próxima a la experiencia humana.
El encuentro intergeneracional, fuente de aprendizajes
Así, la experiencia se acaba convirtiendo en una auténtica escuela de aprendizaje humano y social. Descubren habilidades que difícilmente se enseñan en los libros: paciencia, empatía, capacidad de escucha y sensibilidad hacia las necesidades de los otros. Aprenden a comunicarse con respeto, interpretar pequeños gestos y comprender que detrás de cada residente hay una vida entera llena de experiencias y enseñanzas.
La convivencia semanal fortalece competencias personales y sociales fundamentales. Junto a las personas jóvenes se aprende a colaborar, a resolver pequeños problemas organizativos, a asumir responsabilidades reales… A la vez, se toma conciencia de la importancia del envejecimiento activo y del bienestar emocional de la gente mayor.
A través de estas pequeñas experiencias, muchos descubren una realidad que apenas conocían: las personas mayores no solo necesitan cuidados, también necesitan conversar, sentirse escuchadas y compartir momentos de alegría. Comprenden que un gesto aparentemente pequeño —una charla, un paseo, una partida de cartas o unos minutos de atención sincera— puede cambiar el día de una persona y hacerlo sentir acompañada.
«No olvidaré nunca su sonrisa»
Los jóvenes recuerdan especialmente aquellos momentos sencillos que acaban dejando huella: las risotadas espontáneas de los residentes durante un juego, las conversaciones tranquilas mientras pasean del brazo por los pasillos o la emoción reflejada a la cara de los que reciben un mensaje tan simple como poderoso: «Tu vida me importa». «No olvidaré nunca su sonrisa», reconoce una de las estudiantes participantes.
Las personas mayores expresan sentirse más animadas, acompañadas y escuchadas, señalan que «se les pasa el tiempo volando».
La experiencia también les deja aprendizajes más profundos. Entienden que detrás de cada rostro hay una historia de vida marcada por esfuerzos, pérdidas, afectos y superaciones. Y aprenden que, aunque la vida no siempre sea fácil, el afecto, la compañía y la proximidad siguen teniendo una capacidad enorme para aliviar la soledad y generar bienestar.
Porque, en el fondo, este proyecto persigue algo más profundo que la estimulación cognitiva o las dinámicas lúdicas. Busca despertar en los jóvenes la conciencia de que escuchar, acompañar y dedicar tiempo a los otros puede transformar vidas. También la propia.
Herrikide Ikastetxea, Tolosa (Guipúzcoa)
Detrás de esta iniciativa está la Herrikide Ikastetxea de Tolosa, un centro educativo que apuesta por una manera de enseñar donde el aprendizaje no se limita a los libros ni a las paredes del aula. A través de la metodología de aprendizaje-servicio, combinamos la formación académica con experiencias reales de compromiso social, participando en proyectos que responden a necesidades concretas de nuestra comunidad.
La filosofía del centro parte de una idea sencilla: aprender también quiere decir implicarse en la realidad que nos rodea. Por eso, además de trabajar contenidos curriculares, los estudiantes participan en iniciativas solidarias relacionadas con la inclusión social, el voluntariado, el acompañamiento a colectivos vulnerables y la participación comunitaria. El objetivo es que nuestro alumnado no solo adquiera conocimientos, sino también valores, conciencia social y herramientas para desarrollarse de manera responsable y comprometida en la sociedad.
Premios Aprendizaje-Servicio 2026
El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Entidad Social Educo y la Red Nacional de Aprendizaje-Servicio organizan los Premios Nacionales de Aprendizaje-Servicio. El próximo 30 de septiembre del 2026 se cerrará la entrega de proyectos que aspiran a dichos premios. 22 categorías que cuentan con el apoyo de DKV Seguros, Fundación la Caixa, CENEAM (Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico), MITOS (Ministerio de Trabajo y Economía Social), OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), Fundación Ana Bella, Fundación Mullor, Fundación Yehudi Menuhin, Plena Inc. la Florida, Absotec y ACES-Andalucía.
Una de las categorías está relacionada directamente con la importancia del juego en las diferentes etapas de la vida:
- Premio Aprendizaje-Servicio a través del juego, está dirigido a proyectos de cualquier temática (salud, medio ambiente, gente mayor, personas con discapacidad, acompañamiento educativo…) que utilicen el juego como herramienta educativa durante el calendario escolar, o bien en tiempo extraescolar, colonias o campamentos de verano.
A esta convocatoria de los premios se pueden presentar candidaturas por parte de proyectos realizados durante dos cursos académicos: el 2024-2025 y el 2025-2026.
El acto de entrega de premios está organizado por el Ayuntamiento de Coslada y tendrá lugar en esta ciudad el viernes día 11 de diciembre de 2026, en el marco del XIX Encuentro Estatal de Aprendizaje-Servicio.

