El conseller de Ensenyament, Josep Bargalló (Torredembarra, 1958) tiene las ideas claras y las ha expuesto desde el primer día. De algo tiene que servir ser el segundo miembro más veterano del Ejecutivo (superado sólo por Ernest Maragall, otro ex de Educación), y haber ejercido esta misma responsabilidad hace 14 años, en el primer tripartito, aunque fuera de forma efímera, ya que pasó a consejero raíz de toda aquella historia de Perpiñán. Se le ven las ganas de afrontar o terminar lo que no pudo entonces, y de hacerlo sin perder un minuto, porque en estos tiempos políticos convulsos no se sabe qué pasará al día siguiente. Lleva una agenda frenética y tenemos 40 minutos con él, así que tenemos que ir al grano y elegir bien las preguntas. Y salimos con la sensación de que sólo hemos podido rascar sobre la superficie de sus pensamientos.
¿Qué entendemos por segregación? Me parece que a veces se usa el término para expresar situaciones diferentes. Y en concreto, ¿le preocupa que los centros considerados de alta complejidad vayan en aumento?
Empezamos por esto último. El incremento o decremento del número de centros de alta complejidad a veces depende de los criterios que utilizas. Si son más estrictos saldrán menos centros y si los haces menos estrictos saldrán más. Yo soy partidario de unos criterios poco estrictos y que por tanto salgan más escuelas, ya que así tendrán más atención y más recursos. Por lo tanto, medir la evolución de la segregación por el número de centros de alta complejidad tiene el problema que no dejan de ser unos criterios internos que se pueden aplicar de una manera u otra. Dicho esto, es cierto que cuando se habla de segregación no todo el mundo entiende lo mismo. Nosotros entendemos que una escuela segrega cuando no recoge la realidad socioeconómica y familiar de su entorno, ni la ayuda a mejorar. Es decir, si se encuentra en un entorno con un porcentaje determinado de familias desfavorecidas pero en cambio en la escuela este porcentaje es notablemente inferior, significa que esta escuela está segregando. Si sólo tiene niñas y está en un barrio donde hay niños y niñas, también está segregando. Si sólo tiene blancos, pero en el barrio hay gente de otros colores, está segregando.
Usted ha anunciado un nuevo decreto de admisión de alumnado. ¿No le da miedo revivir la revuelta de la concertada que se produjo en su primera etapa como consejero precisamente por este decreto?
En esta década larga que ha pasado yo creo que ha habido un aumento notable de la conciencia comunitaria con respecto a la lucha contra la segregación. Ahora todo el mundo tiene más claro que la segregación es un tema clave y quizás en aquella época no todo el mundo lo tenía tan presente. Lo que tenemos claro es que donde comienza la lucha contra la segregación es en la escolarización, y que la escolarización debe salir de unas normas claras que todo el mundo debe cumplir, y que sean fruto de un consenso común. Si todo el mundo cumple estas normas, algunos elementos de segregación, como es que dos escuelas del mismo barrio recojan de manera desigual la realidad del barrio, esto no podrá suceder. De hecho lo que queremos es eso, que no haya dos escuelas de un mismo barrio, ya sean públicas o concertadas, o una pública y otra concertada, que no recojan la misma realidad por lo que respecta al origen o nivel socioeconómico de sus alumnos.
¿Hay segregación en la escuela pública?
Yo no me atrevería a decir que el 100% de las escuelas públicas no segregan, y justamente el decreto de matriculación también es para nosotros, porque sí se da que en un mismo barrio que no todas las escuelas públicas recogen la realidad de la misma manera. Y tampoco diré nunca que todas las escuelas concertadas segregan, todos conocemos ejemplos de concertadas que escolarizan con criterios comunes y hacen un trabajo extraordinario. Sería falso afirmar cualquiera de las dos cosas.
Usted ha dicho que no renovará conciertos a centros que segreguen, pero deduzco que no habla de los que lo hacen por sexo, ya que estos lo tienen garantizado al menos durante todo este curso y el siguiente. ¿Es así?
Mayoritariamente sí. Hay un cierto interés mediático a entender que cuando hablo de segregación sólo hablo de la segregación por género. Pero yo hablo de segregación y no sólo de género. De todos modos, este año ya hay una escuela que ha cambiado, que el curso pasado sólo admitía alumnos de un único género y este curso ya admite a dos. Hay que decir que cuando he dicho que no puede haber segregación por género me han salido defensores de la educación diferenciada, que dicen que el rendimiento académico de chicos y chicas mejora cuando están separados. Yo estoy dispuesto a discutir en términos pedagógicos, pero lo que no entiendo es que los alumnos estén separados en el comedor o en el patio o en los autobuses, es decir, en los ambientes de socialización. Pero hay segregaciones diversas, por ejemplo descubrimos el año pasado una escuela que pedía la fe de bautismo, y que este año ya no lo hace, por eso ya hemos enviado el mensaje a todas las organizaciones empresariales y todas las fundaciones y centros del mundo de la concertada que haremos un análisis detallado de cada uno de los centros, y cuando detectemos alguna práctica sospechosa la comunicaremos para que se modifique o nos razonen si lo hemos entendido mal. Ya digo que este año ya ha habido algún cambio, y esperamos que esto siga pasando y no tengamos que tomar la medida de no renovación del concierto, que la tomaremos en caso de segregación confirmada.
Pasamos a escuela inclusiva. En la rueda de prensa de inicio de curso despachó el decreto de inclusión diciendo que queda supeditado a los nuevos presupuestos. ¿Esto no es muy frustrante para todas las familias que hace tanto tiempo que reclaman este decreto?
Lo que dije es que el nuevo decreto, para su aplicación, tiene necesidad de recursos presupuestarios, no lo podrá ser hasta los nuevos presupuestos. Hay otros elementos para los que no se necesitan recursos presupuestarios. Y a la vez lo que estamos haciendo, y supongo que las familias más implicadas son conscientes, es encontrarnos con los colectivos más importantes y representativos de la diversa tipología de las necesidades educativas específicas que nos expliquen qué concepto tienen ellos de escuela inclusiva, y hemos llegado a una primera conclusión que era evidente pero que la queríamos palpar, y es que no todos los colectivos entienden la inclusión de la misma manera. No lo entienden igual los padres y madres y maestros que tratan alumnos con autismo, que quienes tratan alumnos con síndrome de Down o quienes tratan alumnos con sordera, y dentro de estos los que tienen un lenguaje oral o un lenguaje de signos. Teniendo en cuenta esto, podemos intentar ofrecer recursos diferenciados para estos colectivos, que son los primeros para la escuela inclusiva. Pero además con otro añadido: nosotros mismos no estamos preparados para trabajar la inclusión bien: no tenemos personal suficiente especializado en aquellas necesidades educativas especiales más genéricas o habituales en todos nuestros servicios educativos. Y eso es lo que nos ha dicho mucha gente, que uno de los primeros errores que cometemos es que cuando tenemos una duda no contamos con ellos.
Es cierto que hay familias que se quejan de que parezca un anatema que profesionales externos entren en el centro a ayudar. En especial en el caso de alumnos con enfermedades minoritarias.
Esto nos lo tenemos que mirar. Primero porque el departamento de Salud tiene profesionales que podrían ayudar si los contactáramos, y después nosotros mismos deberíamos tener la sensibilidad de tener profesionales capacitados en todos los servicios educativos. Luego también tenemos que unificar criterios, porque sabemos de alumnos cuyo diagnóstico ha variado porque se han trasladado de comarca. O sea que estamos en la fase de recoger más información, contactar con los afectados, agradecer sus propuestas de ayudas y recogerlas, y luego priorizar. Por ejemplo, en el caso del autismo las familias tenían razón: no podemos tener a los niños y niñas autistas en los comedores sin veladores.
¿Sabe que su Departamento ha recorrido sentencias judiciales que daban la razón a familias que se negaron a llevar a sus hijos a escuelas especiales?. El juez decía que no había quedado suficientemente acreditado que este fuera el último recurso viable, y el Departamento ha recurrido la sentencia. ¿No es esto contradictorio con el espíritu del decreto?
A ver, varias cosas. No siempre los jueces tienen razón. No siempre nuestros servicios educativos tienen razón. Y no siempre las familias tienen razón. No sé exactamente cuál es el caso concreto, pero es un tema complejo porque además estamos tratando de una persona que tiene una problemática, que necesita un tratamiento … y que tiene el derecho de escolarización como el resto de niños. Antes de ser nombrado consejero yo era patrón de la Fundación Estela de Tarragona, que tiene un centro educativo, centros ocupacionales, tiene también residencia … y además hace apoyo a la educación especial en centros ordinarios. Desde la fundación a veces nos encontrábamos con servicios educativos que creíamos que no diagnosticaban de manera correcta, nos encontrábamos con escuelas ordinarias que tenían los recursos para acoger de manera adecuada del alumnado y otras que no, pero también nos encontrábamos a veces con familias que actuaban, movidas por la dureza de la situación, no de una manera suficientemente objetiva. Y por lo tanto teníamos que trabajar con la inspección, con la familia, con los servicios educativos … y ya digo que a veces nos podemos equivocar nosotros, pero lo que intentaremos es ofrecer unos servicios educativos que sean los más justos posibles, unos recursos que puedan dar respuesta a las necesidades educativas, una proximidad a las familias para entender la situación, y para aceptar las ofertas de las asociaciones de especialistas para aquellos casos que sean importantes … y lo que seguro que tenemos que entender es que las decisiones no se deben tomar nunca por motivos económicos, y siempre por lo que es mejor para el alumno.

Déjeme hacer una breve selección de críticas que están surgiendo estos días. Los sindicatos continúan pidiendo que se reviertan los recortes aplicados en tiempos de recesión, ya que llevamos ya unos años con un ciclo de crecimiento económico.
Con las valoraciones de los sindicatos que he escuchado estos días estoy genéricamente de acuerdo. Hay muchos acuerdos sindicales que afectan al profesorado que se debían tomar antes del inicio de los recortes y que no se hicieron, hay acuerdos alcanzados durante este periodo que tampoco se han aplicado, y los sindicatos ya saben que en función de los nuevos presupuestos pondremos sobre la mesa todo lo que no se llegó ni a aplicar. Sí que nos hemos comprometido, sean cuales sean los presupuestos, a convocar oposiciones para 5.000 plazas y por tanto aquí hay una estabilidad garantizada, y una situación laboral mejor para una parte del profesorado que ya forma parte del sistema, pero sin duda que hay otras reivindicaciones sindicales, que insisto me parecen justas en la gran mayoría,
Una polémica que si no sale ahora lo hará a lo largo del curso. Las evaluaciones externas, contra las que cada vez hay más escuelas insumisa. ¿Qué opina?
Nosotros entendemos que sólo hay una evaluación externa, que son las pruebas PISA. El ministro Wert quería hacer más pero no las hacemos. Lo que tenemos también son evaluaciones propias para evaluar y entender nuestro sistema, pero las consideramos internas. Estas evaluaciones sí tenemos que garantizar, primero, que estén bien hechas, y segundo, que no se publiciten incorrectamente y que no sirvan para hacer rankings ni para dividir las escuelas en categorías. Nuestra obligación es mejorar el sistema y esto no se puede hacer sin evaluar, de la evaluación salen las evidencias científicas que te permiten mejorar. Pero estaremos muy atentos primero que estén bien hechas y segundo que no se usen para hacer rankings, y somos conscientes de que alguien lo hace, que en alguna web de alguna escuela hay información que no debería ser.
¿Qué piensa del programa efec (Educación Financiera a las Escuelas)? ¿Ayuda a los alumnos a defenderse del sistema financiero o los inculca la lógica consumista de mercado, como algunos afirman?
Yo ya he comentado a quien le correspondía que tal como está planteado no me gusta. Creo que debe tener modificaciones. Es bueno que nuestro alumnado tenga conocimientos de economía, pero estos conocimientos deben ser objetivos, transversales, y deben acoger todas las ideas que existen del mundo de la economía y no unas sí y otras no. Ya hay gente trabajando para que se pueda hacer una oferta que no sea la actual y tenga esta diversidad.

La evaluación por competencias parece un reto mayúsculo. ¿Se ha encontrado muchas resistencias de la gente de la secundaria?
Es un reto y estamos trabajando también para pasarla a Formación Profesional pronto. No hemos encontrado muchas resistencias, yo soy profesor de secundaria y podría decir que me esperaba más. También es pronto, pero todo el mundo entiende que si modificamos el sistema educativo en cuanto al trabajo en el aula, y muchos de nosotros lo hemos hecho porque hemos querido, no porque nadie nos lo dijera, y de hecho lo hemos modificado antes de que hubiera la moda de la innovación, si por lo tanto hemos modificado este trabajo todo el mundo entiende que esto tiene consecuencias, una de las cuales hemos estado hablando estos días y es que la arquitectura escolar debe variar para acoger esta nueva manera de hacer , pero otra es que la manera de evaluar también debe cambiar, evidentemente. Si ya no haces de la enseñanza memorística la única metodología, la evaluación ya no puede ser la prueba escrita y memorística,
Pero al final de la etapa secundaria está la selectividad … En algún momento esto será muy difícil de casar, no cree?
Pues se lo deberán hacer mirar los de la selectividad. Si todo el mundo cambia y ellos no, es lo del coche que en dirección contraria en la autopista y se piensa que son todos los demás quienes vamos en dirección contraria. La selectividad habrá un momento en que tendrá que girar el coche e ir en la dirección de todos. De hecho, ya empieza a haber profesorado que corrige la selectividad y dice que está aplicando criterios nuevos.


