Ha llegado una segunda ola de la pandemia de Covid-19 y se están aplicando nuevas medidas restrictivas. A día de hoy siguen los bares y restaurantes cerrados, desde hace unos días hay toque de queda por la noche y ya se están valorando otras medidas para frenar y reducir el ritmo de contagios que llevamos como los confinamientos perimetrales, de fin de semana… Otros países del entorno ya han aplicado confinamiento y el panorama no parece cambiar mucho a pesar de que nuestros derechos quedan restringidos.
Más allá de todas aquellas medidas que puedan reducir los contagios y frenar las muertes, es del todo necesario y urgente poner en marcha de una vez un verdadero y profundo plan de choque social para detener la derrota económica y social que está suponiendo la pandemia. El foco de la política, en estos momentos críticos, debe estar repartido de la misma manera y con los mismos esfuerzos a garantizar la salud de la población pero también garantizar la existencia material de la población. Ni más ni menos.
Se deben emplear muchos medios, dinero y profesionales en detener la hemorragia social que supondrá la pérdida de miles de puestos de trabajo para la finalización de los ERTE y por el cierre de negocios. También debe ser así porque llueve sobre mojado en una sociedad que venía muy afectada de antes de la pandemia con unos índices de pobreza y de desempleo bastante elevados. Una sociedad que también sufría de una precariedad laboral muy considerable con trabajos temporales y mal pagados, con una inseguridad laboral en buena parte derivada de las últimas reformas laborales impulsadas por los gobiernos del PSOE y del PP. Pero para hacer frente a todas estas graves lacras sociales, los medios empleados en los últimos tiempos han quedado claramente insuficientes tanto por el gobierno español con el Ingreso Mínimo vital, como por el catalán con la Renta Garantizada de Ciudadanía.
Es por ello que hay que impulsar ya una medida como la Renta Básica universal e incondicional que garantice seguridad económica individual para todos, esto es cada vez más una prioridad de primer orden. Esta es la demanda que hace la iniciativa ciudadana europea para una renta básica incondicional. Desde el pasado 25 de septiembre se están recogiendo firmas en toda la Unión Europea, se han de recoger un millón de firmas para que la Comisión Europea la tenga en cuenta. Actualmente ya se han recogido casi 60.000 firmas en los 27 estados de la UE y el Reino de España se llevan recogidas un 23% de las que le corresponden.
El objetivo de esta iniciativa europea es que la UE impulse rentas incondicionales y universales, en el marco de la Unión, que se garantice la existencia material, que se acabe con la disparidad de criterios territoriales y se comience a avanzar hacia una cohesión económica de la ciudadanía, no sólo de los capitales. La iniciativa es una propuesta fundamentada en combatir las desigualdades sociales, económicas y territoriales y con el objetivo de hacer una reconstrucción post-pandemia que tenga en cuenta los derechos y libertades de las personas, una reconstrucción que vuelva a poner el estado del bienestar en el centro. No podemos separar la lucha por la salud de la lucha por los derechos de existencia material y una Renta Básica es una herramienta imprescindible para hacerlo.

