«La Universidad importa». ¿Quién lo pone en duda? ¿A quién le querían recordar la importancia de la Universidad?
La universidad es un elemento básico de la sociedad. No le importa a la sociedad, no le importa a los políticos, no le importa incluso a mucha de la gente que trabajamos aquí. Debe ser un elemento básico en el cambio social. Históricamente y también en estos momentos de pandemia. Tenemos que cambiar el modelo social, del sector terciario, del poco valor añadido, en el que siempre habrá una persona que te hará lo que haga falta por un euro menos. Tenemos que dar el máximo valor añadido, cambiar, hacer una sociedad basada en el conocimiento y las capacidades. Tenemos las capacidades tanto como el mejor. Fui al MIT hace muchos años y estaba asustado, pero resulta que cuando iba a trabajar sabía tanto o más que ellos. Mi universidad preparaba la gente tan bien como la mejor universidad americana. Este mensaje no ha calado aquí, aunque va calando cada vez más. Consideramos que la universidad es un elemento transformador. Recuerdo que Jordi Pujol decía que cuando iba por los pueblos nadie le pedía dinero para la Universidad. Cuando se celebra la maratón de TV3 todo el mundo pone dinero para investigar enfermedades pero la investigación es mucho más que eso. Tenemos que cambiar la sociedad, hacer aportaciones nuestras, no que inventen ellos, como decía Pérez Galdós, que también inventemos nosotros. La principal transferencia que hacemos la Universidad son los egresados, la gente que debemos formar de la mejor forma posible para que sean un motor de cambio.
Me gustaría conseguir que la sociedad vea que la universidad es útil y necesaria
Su equipo prometió que desde el rectorado trabajarán para recuperar «todo lo que hemos perdido». ¿Qué ha perdido la UAB los últimos años y quién ha tenido la culpa de esa pérdida?
La pérdida más grave es la de talento, personas. Hemos envejecido. Hemos perdido infraestructuras. El más joven de los equipamientos científico-técnicos tiene 11 o 12 años. La vida media de estos equipamientos es de 18 o 20 años. Nadie ha invertido un duro en ellos desde hace muchos años. El presupuesto que tenemos va bajando año tras año. Un vicerrector amigo me decía que hace 12 o 13 años cuando abría un cajón tenía un millón de euros. Yo cuando abro el cajón no tengo nada. Llevándolo al extremo, podría decir que tengo telarañas y deudas. Hemos ido perdiendo financiación. Hemos tenido un problema de reposición de España que nos ha impedido renovar las plazas que se perdían. Se jubilaba una persona y no podíamos contratar a nadie para dar las clases. Entonces recorríamos a los asociados, pero los asociados estaban pensados para cosas diferentes, para dar clases especiales a partir de la experiencia específica adquirida trabajando fuera. Esto no lo pueden hacer los que están todo el día en la Universidad. Cuando se analiza un Plan de Estudios debe haber una parte teórica, de formación, y una parte práctica, de savoir faire. Los que trabajan fuera saben cómo se hacen las cosas en las empresas.
¿Qué ha pasado, pues?
Año tras año hemos ido perdiendo gente. Si vas perdiendo 50 personas cada año, baja la estabilidad de la plantilla, cada vez tienes más personas que están de forma temporal, precaria, y no incorporas nuevas generaciones. Si haces esto durante dos o tres años es grave; si lo haces durante siete u ocho es muy grave; si lo haces durante doce pierdes dos generaciones. La edad media de un profesor universitario de la UAB es de 57 o 58 años. Esto es una barbaridad. No porque yo no dé valor a la edad y en la experiencia. Hace falta gente de todo tipo. Si miramos hacia atrás, hacia finales de los 2000 se incrementaron sensiblemente los presupuestos universitarios. La investigación comenzaba a tener un peso. Llegó la crisis y se revirtió esta situación. Ahora quizás conseguiremos recuperarlo. También debemos recuperar la ilusión de nuestros profesores, de nuestra gente. Después de muchos años de recibir golpes, te vas poniendo nervioso y pierdes la confianza. Cuando empecé muy joven en esta universidad, todo estaba por construir y mi opinión es que hemos perdido mucha ilusión por el camino. Veo mucho individualismo. Se valora cuanto vales tú. Y hay que valorar cuanto vale mi equipo. Debemos revertir todo eso en la Universidad.
¿Hemos perdido también estudiantes de grupos sociales humildes debido al aumento de las tasas de los últimos años?
En los últimos años en la Autónoma ha ido aumentando el número de personas de clases más bajas que llegaban. Es muy normal encontrarte emigrantes en clase, incluso gente ya de las últimas oleadas de emigración. Cuando miramos el número de personas que tienen la matrícula gratuita encontramos un porcentaje más alto en la Autónoma que en otras universidades. Esto nos perjudica económicamente pero no es lo más me preocupa ahora. En los últimos años hemos luchado por la reducción de las tasas. Lo hemos hecho con los estudiantes que pedían una reducción mayor. Se ha conseguido una reducción del 30%. Es un buen camino. Si de mí dependiera, la primera matrícula debería ser gratuita y las siguientes, no. Las clases bajas y medias ya hacen esfuerzos muy grandes para que sus hijos vengan a estudiar en vez de ir a trabajar. La primera matrícula debería ser gratuita o prácticamente gratuita, pero eso está lejos. La Generalitat ha concedido una reducción de las matrículas del 30%. Y es una buena cosa.
Somos una universidad presencial basada en la investigación, la calidad y el prestigio. La docencia telemática no será nunca nuestro objetivo
En estos últimos meses ha tenido que aumentar la docencia y la gestión telemática en la UAB. ¿Se puede convertir esta necesidad en virtud, como han dicho durante la campaña de las elecciones al Rectorado?
La docencia telemática no es ni será nunca nuestro objetivo. Somos una universidad presencial basada en la investigación, la calidad y el prestigio. Acaba de salir el índice Times de reputación y hemos mejorado. Este año de pandemia hemos mejorado. Hemos hecho mal la docencia telemática. Hemos ido aprendiendo. Nos hemos adaptado sin formación. Lo tendremos que corregir. La pandemia acabará, espero que más pronto que tarde. Una clase teórica muy técnica puede sustituir con un vídeo una clase presencial, pero no puede sustituir las clases donde cuentas tus experiencias. Podremos colgar las clases magistrales, que son pesadas y sólo descriptivas, que son como un libro. Lo podemos hacer en un vídeo y el estudiante lo puede ver cinco veces, si quiere. Pero las horas que liberemos las podemos aprovechar para hacer clases más reducidas, donde interactuemos con los estudiantes. Se puede aprovechar el multimedia, la informática y las capacidades pero sigo pensando que nuestra Universidad debe tener un 80% o un 90% de presencialidad, con la investigación como motor y unos profesores de altísimo nivel, que permita que vengan los mejores alumnos.
¿Qué ha aportado la UAB en la lucha contra la Covid y qué puede aportar a partir de ahora?
Nos pusimos a disposición de Salud para organizar un sistema que fabricase todas las PCRs que hicieran falta desde el primer momento. Dirigidos por el genetista Armand Sánchez, se coordinó el trabajo universitario en la Autónoma. Cedimos nuestros equipos a los hospitales. Cada uno puso su grano de arena. Se hicieron mascarillas, respiradores,… Hicimos crowdfoundings para ayudar a algunas líneas. Hay 8 o 9 grupos diferentes que tienen líneas de investigación específica sobre la Covid. Es importante tener grupos capaces de atacar temas complejos. Grupos de la Autónoma han ganado convocatorias de recursos del Banco de Santander. Tenemos cinco hospitales de referencia y centros de investigación de muy alto nivel. El golpe duro del principio nos cogió con el pie cambiado pero nos pusimos a trabajar y al servicio de Salud y el Gobierno. No tiene sentido que nosotros luchemos por nuestra cuenta. Tiene que hacerse de forma coordinada. Se ha hecho así siempre y a partir de ahora, que me tocará a mí, cuando me lo pidan, pondré todos los medios necesarios de la universidad a trabajar para la sociedad.
¿Un grupo de la Autónoma podría encontrar o ayudar a encontrar la vacuna contra la Covid?
Podría. Hay gente estudiándolo. Las vacunas son temas de inversión y de tiempo. Las ideas, las nuevas estrategias para atacar la Covid pueden venir de un grupo de la Autónoma. Pero convertir una idea brillante en algo práctico es cuestión de tiempo y dinero. Acelerarlo requiere mucha inversión. La Universidad de Cambridge hace la investigación para encontrar una vacuna contra la Covid pero siempre hay un laboratorio farmacéutico detrás porque son los que tienen un volumen de dinero suficientemente grande para acelerar el proceso y conseguir en unos meses lo que suele costar años. Un grupo de investigación nuestro investiga un tratamiento de la diabetes y este año nos han comprado la patente unos laboratorios estadounidenses. Esto significa que pronto tendremos comercializada una solución a nivel mundial para la diabetes con un desarrollo de la Autónoma. Tenemos grupos muy potentes, en muchos ámbitos. En el Alzheimer, por ejemplo.
Los estudiantes se implican poco en la gestión de la Universidad. ¿Es inevitable que sea así? ¿Están simplemente de paso por sus facultades?
No es inevitable pero es muy difícil cambiarlo. Es importante hacerlo. En las elecciones ha votado un 6% de los estudiantes. Un 94% no lo ha hecho. Es de las veces que más estudiantes han votado. Es grave. Los estudiantes que entraron a primer en septiembre, ¿qué saben de la universidad? Son un 25% de los estudiantes que tenemos. Incluso mi hija, que estudia tercero en la Autónoma, me preguntaba porque tenía que votar si solo me presentaba yo. Yo le decía que era muy importante que votara para ejercer su derecho. Tenemos que ir convenciéndolos. Tenemos que hacer actuaciones específicas. Debemos empezar por los departamentos, por las facultades. Que vean que son importantes. Cuando yo era coordinador de mi titulación me reunía con los estudiantes cada seis meses para conocer de primera mano sus preocupaciones. Si ellos ven que si un profesor no les gusta y lo dicen en un lugar controlado, no les perjudica y consiguen cambiar la forma de docencia o cambiar al profesor de ámbito, porque quizás le había tocado un tema del que no era especialista o no le gustaba, esto les animará a participar. Este camino tiene mucho recorrido y ha trabajado en él Sara Moreno en el mandato anterior, dialogando, tendiendo puentes de comunicación con todas las agrupaciones de estudiantes. Los estudiantes de estas agrupaciones son muy activos pero la mayoría es silenciosa. Podemos incrementar su implicación pero tenemos un techo. El objetivo debe ser un 100% pero si llegamos al 30% de estudiantes activos y participando ya me daré por satisfecho. No me engañaré.
¿Qué se puede hacer con los profesores asociados? Las propuestas del ministro Manuel Castells no acaban de convencerlos
Debemos preservar a los profesores asociados que hacen su función correctamente y cambiar el sistema. El ministro Castells se ha comprometido a arrancar un nuevo estatuto del PDI (Personal Docente e Investigador). Tengo una reunión con él en diciembre y quiero tratar este tema. El problema es estructural. Tenemos tanta necesidad de contratar que no podemos elegir. Para cualquier baja o sustitución tienes que poner un profesor asociado porque no tenemos ninguna otra figura. Por otro lado, tenemos un plan con el vicerrector Morente para ofrecer una convocatoria de plazas para estabilizar el lugar de trabajo de los asociados que no tienen uno fuera o que lo tienen pero que son personal de plantilla. En los próximos cuatro años sacaremos plazas cada año para convertir en estables las plazas precarias de profesores que deberían ser fijas.
La presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Elisenda Paluzie, quiere rectores que no sean unionistas en las universidades catalanas. El debate independentista llegará al rectorado. Margarita Arboix, su predecesora, lo ha sufrido bastante. ¿Cómo lo enfocará?
Lo encajaré. Yo no me presento a un cargo político. Como todo ciudadano tengo mi ideología. Como rector he de garantizar la libertad de todos, dentro del marco legal. Todo el mundo debe poder dar su opinión. No nos callaremos. Intentaremos buscar no la equidistancia sino la opinión de la universidad. Al hacer mi equipo no he llegado a ningún acuerdo o pacto con nadie sino que he elegido a la mejor gente en base a su currículum y a cómo representan la comunidad universitaria sin mirar qué ideología tenían. El claustro es soberano y debe decir lo que piense. Nadie puede limitar qué puede decir y qué no puede decir cualquier claustro. Tengo que jugar en un camino complejo y lo haré favoreciendo la libertad de opinión y expresión sin que nadie imponga ningún bloqueo.
Intentaremos buscar no la equidistancia sino la opinión de la universidad
Si algún día se convocase un referéndum legal sobre la independencia de Cataluña, ¿qué diría el rectorado de la UAB?
Como Javier Lafuente un referéndum legal me parece perfecto. Si se produce esta situación, lo que haría sería arrancar los órganos de representación de la universidad, el consejo de gobierno o el claustro o ambos, para que dieran su opinión. El rector no es la universidad. El rector tiene que trabajar por la universidad. No pienso limitar la libertad de nadie.
¿Cuáles serán las primeras medidas que pondrá en marcha?
Nos hemos comprometido a algunas cosas a muy corto plazo. Lo primero que he hecho es pedirle más dinero al consejero. Tenemos unos gastos de campus que suben casi cinco millones de euros al año y no los podemos gastar en otras cosas. Estamos en una ciudad y necesitamos asfaltar calles, cuidar del arbolado, cuestiones de seguridad,… Hemos puesto en marcha un análisis de todas las plantillas. Antes de seis meses tenemos que tener una relación de puestos de trabajo del PAS (personal de administración y servicios) y del PDI. Debemos tener claro cuáles son las necesidades estructurales de cada uno de los espacios que hay en la universidad. Arrancaremos la digitalización y mejora de los procesos digitales de la universidad, tanto desde casa como desde el despacho de la universidad, con conexión a bases de datos públicas. Antes de seis meses haremos un análisis y una propuesta de diferentes modelos de reestructuración de departamentos y facultades. Parece ser que la situación que tenemos no es la más idónea y queremos buscar el mejor modelo de consenso para hacer esta reestructuración.
¿Cuál sería la mejor noticia que le gustaría recibir como rector en los próximos meses o durante su mandato?
La respuesta no es sencilla. A mí me interesa que la Autónoma tenga el máximo prestigio posible y esto no es un tema que se consiga de una día para otro. Que una enfermedad muy grave sea resuelta por un equipo de la Autónoma sería fantástico pero esto es una lotería. La mejora económica nos permitiría tener una cierta independencia pero no me gustaría decir que la mejor noticia para la Autónoma sería un incremento del presupuesto. Son muchas piezas que hay que valorar. Sería bueno que empecemos a cambiar el rumbo. Una institución tan grande como la universidad se mueve muy lentamente. Si en seis meses conseguimos cambiar el rumbo, mejorarlo, ir más en línea con la sociedad, sería buen asunto. Me gustaría conseguir que la sociedad vea que la universidad, no sólo la Autónoma, ¡eh!, es útil y necesaria.

