El historiador Josep Benet, que fue el senador más votado de la historia en España y candidato del PSUC en la presidencia de la Generalitat, me dijo hace unos años sobre el golpe del 23-F que una de las claves del fracaso fue que la mayoría de los generales pensaron sobre todo en la sopa boba, como lo hicieron muchos altos mandos militares de la Segunda República ante la rebelión de Mola y Franco.
Tanto en 1936 como en 1981, ciertos generales y coroneles pensaron que si apoyaban a ‘putch’ y este fracasaba, se quedarían sin sueldo ni pensión. Por ello, ante el levantamiento de Milans del Bosch y Tejero hubo tantos capitanes generales que al final optaron por obedecer al Rey y, salvo las excepciones conocidas y condenadas, no se metieron «en camisa de once varas». Ya en el siglo XIX los uniformados españoles, más acostumbrados a hacer «pronunciamientos», que a ganar guerras, conocían los riesgos de estas iniciativas «patrióticas». Una frase lo sintetizaba muy bien: «O caja o faja”. Es decir, si pierdes, el paredón; si ganas, faja roja de general.
Escribo esto pensando en los manifiestos y chats involucionistas de los últimos días, firmados por varios militares retirados, que beben de sus predecesores y, en algunos casos, seguramente antepasados. Y quiero subrayar lo de retirados. No porque quiera quitar hierro a las tonterías que se dicen, sino porque, en realidad, su gesto presuntamente patriótico denota una enorme cobardía. Todos estos restauradores de la «brigada del amanecer» y de los escuadrones de la muerte se atreven escribir estas cartas al Rey porque su ‘sopa boba’ no corre peligro. Saben que nadie les podrá quitar la pensión de general o coronel que ya tienen. Y por eso se hacen los indignados y llaman a matar comunistas y separatistas.
Si son tan patriotas, ¿por qué no enseñar sus cartas inconstitucionales años atrás cuando aún estaban en activo y también había separatistas, comunistas y ‘filoetarras’? Pues por cobardía, por miedo a perder estrellas y sueldos. ¿Nostálgicos? ¿Patriotas? ¿Radicales? No. Cobardes, que es lo peor que puede ser un servidor de las Fuerzas Armadas de su país.
Posdata: el martes es el día de la Inmaculada, fiesta de la patrona de la Infantería, el arma con más efectivos del Ejército de Tierra, y el jueves, el día de la Virgen de Loreto, patrona del Ejército del Aire, a la que pertenecen los integrantes del chat donde un general considera necesario fusilar a 26 millones de «hijos de puta» para salvar a España. Cualquiera de las dos festividades castrenses serían una buena ocasión para que a Felipe VI pusiera aquellas espadas enfadadas y oxidadas en su lugar. Unos cuantos potenciales fusilados se lo agradecerían.

