Se conoce popularmente como efecto Mandela al fenómeno de compartir con otras personas un recuerdo vivido, que en la realidad nunca ha ocurrido o no ha sucedido de la manera en que se recuerda. Recibe el nombre del activista y político sudafricano Nelson Mandela (1918-2013), ganador del Premio Nobel de la Paz en 1993, puesto que, cuando se anunció su muerte, varias personas afirmaron que recordaban que Mandela ya había muerto en los años ochenta. Esta discrepancia entre realidad y memoria es un fenómeno de la mente que ocurre porque los recuerdos a corto plazo son modificados por nuestro cerebro, que completa y personaliza subjetivamente la información que percibimos.
Esto es lo que le sucede a Abby cuando descubre que su hijastra está leyendo el mismo cuento infantil que ella leía junto a su madre de pequeña, y ésta le indica que el recuerdo que ella tiene del final no es correcto. Abby recuerda que el caballero del cuento muere al salir de la cueva donde ha luchado y matado al dragón, pero eso no es lo que sucede en realidad, en el ficticio cuento el caballero ha incubado el huevo de la madre dragón, y esta, cuando lo recoge, reacciona con agradecimiento y alborozo, y Sir Gallypeg le contesta orgulloso: «Ha sido un honor, milady». Parece que la fantasía de Abby era que el caballero matara al dragón y salvara a la princesa, aunque el héroe muere al salir de la cueva, pero, en realidad, el dragón es madre y es el caballero el que incuba a la cría y nadie muere. Toda una carga simbólica sobre el recuerdo de Abby, una mujer solitaria que se casa a los treinta y cinco años poco después de la muerte de su absorbente madre, con la que había convivido toda su vida, las dos solas en un pequeño pueblo del interior de Canadá.

Abby es la protagonista de la novela gráfica Una invitada en casa (A guest in the house, 2023), con guion y dibujo de E. M. Carroll, publicada en abril de 2025 por el sello Sapristi del Grupo Editorial Penguin Random House, con traducción al castellano de Inga Pellisa, con diseño y rotulación de Marta M. Carmona (de La Salita Gráfica), que en este caso es una labor importante, puesto que la autora utiliza la tipografía para dotar de más intensidad dramática y terrorífica a la trama. La obra estuvo nominada en los Will Eisner Comics Industry Award en tres categorías: la de mejor novela gráfica, mejor guionista y dibujante (autor completo), y mejor rotulista. Entre otros reconocimientos internacionales, ganó el Premio Lammy 2024 en la categoría LGBTQ+ Comics, en la 36ª edición de los prestigiosos Premios Literarios Lambda.
En la contraportada de la novela gráfica se puede leer una sinopsis que ya consigue atrapar al lector: «Tras muchos años de soledad, Abby acaba de casarse. Conoció a David cuando éste llegó al pueblo junto con su hija pequeña para intentar empezar de nuevo. Es extraño vivir a la sombra de su predecesora, pero Abby se esfuerza por ser una buena esposa y madre. Sin embargo, a medida que va averiguando detalles sobre la primera mujer de su marido, menos encajan entre ellos… Un misterio que la fascina y obsesiona, y que la lleva a enamorarse perdidamente por primera vez en la vida». Y la recomendación destacada en esa misma contraportada es la del director, guionista y productor de cine, Guillermo del Toro, que exclama: «Los relatos de Carroll beben de unas profundas raíces literarias, pero poseen una originalidad absoluta».

Del Toro acierta en su escueto y contundente análisis, puesto que estas características son propias de Emily Carroll en la prolífica década que lleva de publicaciones, desde su fulgurante irrupción con la publicación de la antología de relatos cortos Cruzando el bosque (Through the Woods, 2014), ganadora del Premio Eisner al mejor álbum gráfico un año después, tras varios años publicando webcómics y diversos relatos cortos (uno de ellos también ganó el Premio Eisner en esa edición). En castellano, están disponibles también dos obras más: La noche que llegué al castillo (When I Arrived at the Castle, 2019), esta y la anterior publicadas por el sello Sapristi, y Cuéntalo (Speak: The Graphic Novel, 2018), publicada por Ediciones La Cúpula, en este caso adaptando la novela homónima de 1999 de Laurie Halse Anderson, que escribe también el guion a cuatro manos con la autora.
Carroll reconoce en sus entrevistas que Una invitada en la casa está inspirada en dos obras de la literatura universal. Por un lado, en la novela Una burla de Dios (A Jest of God, 1966), de la autora canadiense Margaret Laurence (1926-1987), que fue adaptada al cine en la película Raquel, Raquel (Rachel, Rachel, 1968), primera película dirigida por Paul Newman, y protagonizada por Joanne Woodward, que obtuvo su segunda nominación en la categoría de Mejor Actriz en los Premios Oscar, a la que se añadieron las nominaciones a mejor película, mejor guion adaptado (por Stewart Stern), y mejor actriz de reparto (Estelle Parsons). La novela y la película cuentan la historia de una profesora timorata ya entrada en los treinta, que ha vivido siempre con su madre, ahora ya envejecida, y que todo cambia con la llegada de un hombre en su vida, descubriendo la sexualidad en una especie de segunda adolescencia.

Y, por otro lado, también se inspira en la novela Rebeca (Rebecca, 1938), la tercera publicada de la escritora británica Daphne du Maurier (1907-1989), que tuvo una brillante primera adaptación al cine, en la mítica película homónima de 1940, dirigida por Alfred Hitchcock e interpretada por Joan Fontaine y Laurence Olivier. En este caso, la protagonista es una tímida joven de la que no conocemos su nombre, que se casa con un viudo, con el que tiene una relación perfecta hasta que la memoria de la fallecida primera esposa del marido, Rebecca, tiene una gran influencia en la relación. La novela (y su adaptación cinematográfica) ha generado el término «Síndrome de Rebeca», que hace referencia a la aparición patológica de celos hacia la expareja de la pareja actual de quién la sufre.
Carroll parte de estas dos novelas para construir un nuevo relato, donde la fantasía onírica tiene un protagonismo especial, en el que la protagonista adopta el rol de caballero con armadura al rescate de la princesa, mientras el delirio de interactuar con el fantasma de la anterior mujer de su marido lleva a Abby a descubrir el amor verdadero por primera vez en su vida. Aunque los detalles que va descubriendo sobre su muerte alimentará el temor hacia su marido, taciturno y reservado, que actúa, además, de forma exagerada, sobreprotegiendo a su pequeña hija, con un comportamiento sospechoso.

La autora sabe componer las diferentes páginas de forma extremadamente imaginativa, con una arquitectura del espacio jugando con las sangrías de la página, con los espacios en blanco, y hasta con la posición de las mismas viñetas. Dota a la novela gráfica de una atmósfera especial hipnótica, combinando el terror puro con lo anodino, éste asociado a la cotidianidad del hogar y el aislamiento, y de su trabajo de cajera en un supermercado, todo ello representado en un blanco y negro lleno de texturas, salpicado de colores en la parte onírica, y con manchas escarlatas repartidas en diferentes viñetas significativas, a modo de conexión del mundo imaginado con el real, todo ello pulverizado con una tipografía integrada en el relato dramático y terrorífico según la necesidad de cada instante.
Esa historia de fantasmas contrasta con la representación siniestra de una familia normal, en un pequeño pueblo canadiense, con personajes principales y secundarios con aspectos normales representados de forma realista, y con comportamientos y diálogos verosímiles en la pareja una vez entendido el pasado de cada uno de ellos. La infelicidad que subyace en la treintañera esposa es compleja de interpretar, asociado a los problemas de salud mental de Abby, y será precisamente el fantasma de la primera mujer la que le ayudará a entender una gran parte de sus emociones, reprimidas durante toda su vida. Al fin y al cabo, el caballero del cuento infantil moría al salir de la cueva, quedándose sin su princesa. O, al menos, eso era lo que ella recordaba.


