Ante el primero de mayo de este año, ¿cuáles son las principales preocupaciones que tiene UGT de Catalunya?
Existen las preocupaciones habituales y las sobrevenidas. Estamos en el proceso parlamentario que acaba de realizar todos los informes y debe entrar la aceptación a trámite de la reducción de jornada del tiempo de trabajo a 37 horas y media y esta es la gran cuestión de este primero de mayo. Entendemos que ya es el momento de reducir el tiempo de trabajo. Para nosotros, 37 horas y media no es el objetivo; es un paso hacia el objetivo. Debe haber una gradualidad de las 37 horas y media sobre las 35 horas para terminar a las 32 horas y la jornada de cuatro días. La jornada laboral legal máxima en España no se modifica desde principios de los años 80 y han evolucionado tanto la tecnología, la técnica, la vida y todo ello como para no planteárselo. Debía haberse planteado antes. La negociación colectiva ha tenido capacidad de reducción en algunos sectores. En la administración pública está entre las 37 horas y media y en muchos casos ya las 35. Tenemos grandes empresas que están por debajo de las 37 y media y pueden estar algunas a las 36 y pico. Ésta es la gran cuestión. Se ha conseguido durante los últimos años, con los acuerdos del diálogo social, una mejora de ámbitos del mercado de trabajo, como la estabilidad laboral con la reforma laboral y que la mayoría de la gente que se contrata cada vez más se hace de forma indefinida.
Hemos logrado la mejora del salario mínimo. Hace unos años estaba a 700 euros y ahora está a 1.100 y pico, casi 1.200. Una vez conseguidas todas estas cuestiones, otro de los siguientes pasos es reducir el tiempo de trabajo. Nuestros padres, madres, abuelos, abuelas, la prioridad que tenían era cuántas horas extra más hacían para tener un rinconcito, para comprar la segunda residencia, por lo que fuera. Cuando terminaban la jornada de trabajo, lo que pensaban era cómo podían trabajar más para sacar más dinero. Las generaciones actuales valoramos mucho más el tiempo y cuando terminamos nuestra jornada lo queremos por otras cosas, no por trabajar más. Es una reivindicación sindical histórica, porque hace muchos años que situamos la bandera de las 35 horas y creo que es una realidad asumida. La gente joven cuando va a pedir trabajo en la hostelería o el turismo de temporada pregunta qué horario va a hacer. Hace unos años era cuántas horas extras haría, cuánto le pagarían de más, cuánto sacaría de bote , para sacarle cuanto más dinero mejor.
Este primero de mayo hacemos un llamamiento a los partidos políticos. Votes lo que votes queremos trabajar menos. Tiene que haber consenso. El Congreso debe aceptar a trámite el acuerdo que no se ha podido llegar a realizar con la patronal por la reducción del tiempo de trabajo. En el proceso de enmiendas ya veremos el quién y el cómo. Supongo que la cuestión de los aranceles impuestos por Estados Unidos será uno de los elementos que pueden marcar también este primero de mayo, pero nosotros, prioritariamente, queremos incidir en que tenemos que trabajar menos para vivir mejor.
Tiene que haber una gradualidad de las 37 horas y media hacia las 35 para terminar a las 32 y la jornada de cuatro días
La patronal se ha puesto de espaldas
Si se ha puesto de espaldas tendrá que decidir si se vuelve a dar la vuelta o no. Esto ya ha ocurrido en otros momentos en los que ha habido acuerdos de diálogo social sin la patronal. A última hora, se sumó a la reforma electoral. Aquí no se ha añadido. En el debate en que estamos en estos momentos de la aceptación a trámite del acuerdo en el Congreso, Fomento y la CEOE han dicho que no, pero hay algún matiz en alguna de sus declaraciones. PIMEC ha dicho que «así no, pero negociemos». Lo que estamos pidiendo a todos los partidos políticos, y especialmente a la mayoría que facilitó la investidura, es que ahora se acepte a trámite. Aceptar a trámite no significa ni sí ni no. Luego hay un período parlamentario que puede durar nos dicen que cuatro o cinco meses. Antes del verano o después del verano habrá la aprobación definitiva. En este período de enmiendas es donde podemos situar la negociación y esperamos que podamos llegar a un gran acuerdo con las patronales. Si no, presionaremos para que haya la mayoría parlamentaria para que salga adelante. Los acuerdos de reforma laboral los hemos hecho con la patronal. Los acuerdos de salario mínimo los hemos hecho sin la patronal y ha ido bien por la economía.

¿Es pronto para saber el impacto de los aranceles de Donald Trump sobre la economía y el ámbito laboral aquí?
Es pronto. Lo que es evidente es que las exportaciones de la economía catalana y española a Estados Unidos son pocas. Si esto nos pasase con Francia o Alemania tendríamos un problema grande de saque. El impacto directo es menor. Y después también falta ver, cuando pongamos la lupa, cuáles son los sectores de actividad afectados y qué tanto por ciento representa de la facturación de las empresas que exportan a Estados Unidos. Si tienes un impacto de menos del 5% de la exportación el impacto es limitado porque estás mucho más diversificado. Hay que dimensionarlo. Pondré un ejemplo muy gráfico: SEAT y CUPRA no exportan a Estados Unidos. Es un mercado que no han abierto. Estaban estudiando si lo abrían o no. Por tanto, no afecta. Ahora bien, SEAT y CUPRA participan del grupo Audi-Volkswagen, donde también está Porsche, que sí exportan coches allí. Por tanto, si la cosa va muy mal puede haber una afectación posterior por efecto dominó. Tenemos que mirar si toda esta situación hace subir el tipo de interés o no, por el precio de las hipotecas o si existe una presión de inflación.
Muchas de las empresas de las que se está hablando como afectadas tienen una actitud más positiva que en otros momentos y piensan en buscar otros mercados. No todos los huevos están puestos en la misma cesta. Tenemos una diversificación. Puede haber sectores afectados, relacionados con el agroalimentario, principalmente de aceite y vino, con la petroquímica, con una parte del auxiliar del automóvil, y algunos sectores más. Lo que debemos hacer, y es donde lo ha situado el gobierno de la Generalitat, es realizar un seguimiento, mirar si la guerra de los aranceles va a más, si hay problemas en la economía. La crisis de Ucrania no afectó al empleo. La reforma laboral mantuvo puestos de empleo. Con el Covid los mantuvimos con los ERTEs. No debemos comparar pero tenemos los instrumentos. Se hizo una serie de políticas de escudo social que sabemos que funcionan para estas situaciones de crisis.
En las anteriores crisis, porque la economía es muy miedosa, ante la duda los primeros perjudicados eran los contratos temporales. Esto, en 2008-2010, tuvo un impacto muy importante. En ese momento la contratación indefinida mensual era entre el 10% y el 15% y el resto era temporal. Ahora, la indefinida se encuentra cerca del 40%. ¿Qué ocurrió en la crisis de la inflación? Había un anuncio permanente de recesión, y nosotros decíamos que no la veíamos porque las empresas no estaban en situación de tensión. No hubo despidos y la gente consumió porque no perdió el trabajo. En los últimos años, la economía española ha respondido mejor que la de otros países que han estado en recesión. Debemos dar seguridad y escudo social por si ocurre algo, pero no hay que hacer alarmismo porque si no se frenará el consumo. Y también debe vigilarse que con la excusa de la exportación no nos crezca la inflación para que las empresas que exportan a Estados Unidos quieran repercutir lo que pierden para que lo paguemos el resto.
Sabemos que las políticas de escudo social funcionan en situaciones de crisis
La evolución del paro ha ido bien estos últimos años, ¿no?
Antes, aparte de que teníamos el paro más alto, había un paro que entraba y salía. Había toda una rotación que la hemos quitado. Todo eso lo hemos reducido. Estamos en un estadio donde el paro está por debajo del 10%. Yo no creo en el discurso del pleno empleo. El pleno empleo debería ser pleno, no casi pleno. El paro está mucho más personalizado. Deberíamos dar un salto en las políticas de empleo para afrontar de manera mucho más clara el paro estructural, que afecta sobre todo a personas de más edad y de baja cualificación, con mayores dificultades de inserción laboral.
¿Cómo valora la actuación del gobierno de coalición progresista español que dirige el país desde 2018?
La llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno español fue un tema de cultura democrática por lo que estaba pasando en el PP. Los gobiernos de coalición han sido buenos desde el punto de vista de recuperación de derechos. El diálogo y las políticas con Catalunya también han dado buenos resultados. Las políticas valientes de apostar primero por los indultos y luego por la Ley de Amnistía han ayudado. Seguramente, el camino más fácil era buscar réditos yendo contra la política de Cataluña y, en cambio, lo más dificultoso pero lo más útil, era lo que ha hecho el gobierno. La mejora de la situación política en Catalunya es evidente. Y también es evidente la mejora desde el punto de vista del diálogo social, sobre todo a partir del Covid, primero con los ERTEs y después con la recuperación del poder adquisitivo.
Lo que nos gustaría es que ahora hubiese continuidad. El gobierno del Estado ha tenido estabilidad dentro de una inestabilidad permanente. Ya hace unos cuantos años que entró, hemos tenido elecciones, situaciones diversas, y nos hemos acostumbrado a la cultura del pacto. Es una cultura compleja que en el estado español no había pasado nunca. En Cataluña tuvimos los primeros tripartitos y si miras cómo se discutían los partidos entonces y ahora es diferente. En España supongo que debía pasar por esta cultura y, para nosotros, la valoración es buena. El tema es que no nos atasquemos. Esta legislatura va algo más lenta que la anterior en políticas sociales.

¿Qué puede hacer el gobierno de Cataluña en el ámbito de la política laboral?
El Gobierno de la Generalitat no tiene competencia directa en el ámbito laboral, pero este hecho no quiere decir que se tenga que inhibir. Tiene instrumentos como la inspección de trabajo, tiene muchas competencias en el ámbito de la salud y la seguridad del trabajo, tenemos ámbitos de diálogo, el Consejo de Diálogo Social o el Consejo de Relaciones Laborales… No podemos decidir qué legislación laboral se hace porque no hay competencia, pero podemos influir haciendo propuestas. Catalunya ha tenido posiciones líderes. Ha sido la primera comunidad donde nos hemos reunido gobierno, patronal y sindicatos convocados por el presidente de la Generalitat el lunes siguiente de que estallara la crisis de los aranceles. En la época del Covid hacíamos reuniones semanales. Patronales y sindicatos podemos hacer cosas en el marco de la negociación colectiva, no de toda -hay convenios estatales y convenios catalanes- pero podemos marcar camino.
La mejora de la realidad de la situación política en Cataluña es evidente
¿Un gobierno PP-Vox comportaría el riesgo de dar marcha atrás en los progresos que ha comentado?
Lo que aprendimos en la anterior crisis económica y lo hemos sufrido en la propia piel es que sí, que los derechos conseguidos se pueden recortar en un plisplas en un Consejo de Ministros. El riesgo está ahí. Si hemos tenido una situación de recesión de derechos con gobiernos del PP, la suma de PP-Vox puede ser peligrosa. Lo estamos viendo ahora con los presupuestos de la comunidad valenciana y las posiciones absurdas que adopta la extrema derecha. La mejor manera de evitar a los gobiernos PP-Vox es haciendo políticas, no es hacer sólo el discurso de “que vienen, que vienen”. Si la gente acaba votando a la extrema derecha es, en muchos casos, porque hay un malestar social. La extrema derecha utiliza los malestares sociales que existen para decir que los políticos, los gobiernos no resuelven los problemas y la gente los acaba votando, pero yo no conozco ningún sitio donde haya ganado la extrema derecha o la derecha y la extrema derecha que después de entrar en los gobiernos se viva mejor. ¿En Italia se vive mejor? ¿En el Brasil de Bolsonaro se vivía mejor? ¿En el gobierno de Trump en su momento se vivía mejor? ¿Se vive mejor en la Comunidad Valenciana o en las comunidades del estado español donde gobierna o ha gobernado el PP o PP y Vox? ¿Se vive mejor en Ripoll? Aprovechan un malestar social para llegar al poder, pero después quieren el control de ese poder para hacernos a todos “a su imagen y semejanza”, sea en catalán o castellano. Evidentemente existe un riesgo real, pero los gobiernos deben hacer frente a estas realidades, a estas injusticias y cambiarlas. En la manifestación por el derecho a la vivienda tú puedes ver a gente de movimientos reivindicativos, de extrema izquierda que se movilizan por la situación del alquiler, pero también ves a gente que no forma parte de estas organizaciones y ves familias enteras. Detrás de las movilizaciones de la vivienda está el malestar por no tener una vivienda digna, pero también por la dificultad para llegar a fin de mes, para comprar lo que necesitas… Lo que hay que hacer es que la extrema derecha no aproveche ese malestar social para sus intereses.
Esta legislatura va algo más lenta que la anterior en políticas sociales
¿La clase trabajadora todavía existe?
Todo el mundo quiere ser de clase media. Todo el mundo niega que las clases existen, pero todo el mundo quiere ser de clase media o clase alta. Por tanto, las clases existen. Podemos buscar un nombre que parezca más moderno, pero que existen ricos, que hay pobres y que ciertos sectores de la población que sufren dificultades es evidente. No voy a entrar en la batalla de los nombres. A mí ya me gustaría que no existiesen las clases y que todo el mundo tuviera una situación buena de bienestar. Como decía una compañera del sindicato: «con esto de la clase media, con tres meses en el paro se te pasaba la tontería». La mayoría de gente, venimos de dónde venimos, necesitamos trabajar para poder vivir, llegar con normalidad a final de mes, tener unos ahorros, disfrutar de la vida con la familia y los amigos, hacer vacaciones, todas esas cosas. Me gustaría que no existieran las clases porque todo el mundo viviera muy bien.

UGT ha sido históricamente un sindicato cercano a los socialistas. ¿Qué queda de esta vinculación? Usted era militante de ERC
No milito en ningún partido, fui militante de ERC. Entre UGT y Comisiones Obreras tenemos cerca de 300.000 personas afiliadas a Cataluña. Entre UGT y Comisiones Obreras tenemos cerca de 50.000 delegados y delegadas en las empresas. Esto es mucha más gente de la que tienen todos los partidos políticos juntos. Todas las organizaciones venimos de tradiciones históricas. En el caso de UGT de Cataluña, en el proceso de la República y de la guerra civil hubo un momento en que sobre todo era del PSUC, porque cuando se crea el PSUC, la Unión Socialista de Cataluña, la Federación Catalana del PSOE forman parte de él. De 1936 en adelante UGT era el PSUC para que nos entendamos. Después, cuando la CNT rompe los consensos de la parte republicana, muchos entornos de Esquerra Republicana también entran en UGT. Lo pongo como un ejemplo de pluralidad de entonces. Si miramos ahora, cuando Pepe Álvarez encabeza la UGT, hay un congreso de finales de los 90 donde el eslogan es «la fuerza de la pluralidad». Aspiramos a que a los sindicatos se los elija por su acción sindical y no por sus posicionamientos políticos. Así es como tendremos mayor fuerza.
Nuestra filosofía es que todo el mundo cabe dentro de UGT. Tenemos unos principios comunes denominadores. Hay una ideología que es de izquierdas y existe una acción sindical. Seríamos menos que los partidos políticos si fuéramos absolutamente correas de transmisión. Comisiones es un escenario distinto. No negamos el pasado. Nos ha traído hasta aquí. El socialismo catalán también ha tenido muchas caras en todos los momentos de su historia. Tenemos un componente histórico, pero demostramos nuestra pluralidad tanto en la composición de la dirección como en el conjunto del sindicato.
¿La brecha salarial entre hombres y mujeres se acorta?
Se reduce podríamos decir a pesar de las empresas. Durante mucho tiempo la brecha salarial en Catalunya estaba por encima del 20% y era muy difícil reducirla. Ahora estamos por debajo. ¿Por qué? Por el incremento del salario mínimo interprofesional. Antes, cuando el salario mínimo era de 700 euros, no había ningún convenio colectivo que estuviera cerca de esa cantidad. El que tenía unas tablas más bajas, quizás estaba a 800 y pico o 900 euros. El salario mínimo ha saltado estas tablas. Esto ha hecho la reducción de la brecha salarial. Tiene que haber políticas que obliguen. No se ha reducido la brecha salarial porque las empresas hayan pensado lo que tenían que hacer para reducirla y que todo el mundo cobre igual. Ha sido debido especialmente al aumento de los salarios más bajos. Por tanto, se necesitan leyes que obliguen. Ahora las empresas de más de 50 trabajadores tienen que tener un plan de igualdad y debe ser participado por los sindicatos. Antes era para empresas de tamaño superior y no existía la obligación de participación sindical. No ha sido por un cambio de políticas de las empresas, sino por la obligación de la ley. En todos aquellos aspectos del mercado de trabajo donde no existen obligaciones, que suponen una mejora social, las empresas, si no las obligas, no las aplican.
La brecha salarial entre hombres y mujeres se acorta a pesar de las empresas
¿El trabajo en negro sigue teniendo mucho peso en el mundo laboral?
La economía sumergida está en torno al 25%. Siempre me he preguntado cómo lo saben si es en negro. Hay mucha picaresca, por supuesto. Una persona inmigrante, cuando viene aquí, ¿lo que quiere es no tener papeles y trabajar sin contrato? ¿Es la persona que lo pide? No. Hay sectores de actividad más proclives que otros a hacerlo. Cuando hay situaciones de crecimiento económico y, por tanto, mayor demanda de puestos de trabajo, es cuando sube. ¿Qué debería hacerse? Primero, tendría que haber otra política migratoria en el sentido de que si una persona tiene trabajo ¿por qué no puede tener papeles y contrato? Si no, se está abusando de esa persona. A las empresas que lo hacen ya les va bien porque se ahorran el 30% o el 40% de impuestos, si contamos IRPFs y seguridad social. Empleando a una persona sin contrato la empresa se ahorra hasta un 40% o más de su salario. Depende del salario pero en salarios bajos estaría alrededor de eso. Y después están aquellas situaciones que no están tan claras, la gente que está en el ámbito de los autónomos que factura en negro. Sí que hay un problema de economía sumergida y no hay indicios de que baje porque hay sectores que están acostumbrados a ella. Y todo esto aflora.
¿Quienes dicen que los inmigrantes son responsables de que bajen los sueldos se dejan convencer por los argumentos de la extrema derecha o tienen parte de razón?
El inmigrante no viene diciendo que quiere cobrar menos que los trabajadores de aquí y que no quiere contrato; es un empresario quien se lo ofrece. Si ningún empresario ofreciera contrato si tú no tienes la documentación, esto no sucedería. Lo que hace falta es aplicar el convenio colectivo correspondiente a todo el mundo. Hay gente que lo soluciona diciendo que hay que contratar en origen. La historia de la humanidad comienza cuando alguien va a emigrar a otro sitio, seguramente. No hace falta ir a Adán y Eva. Es un proceso.
La inmensa mayoría de la gente que migra lo hace por razones económicas, porque en su lugar de origen no vive bien, o por situaciones políticas y por guerras. Tienes que mirar cómo haces los encajes. Se habla ahora de inmigración como si la de los años 60 no hubiera venido, como si la inmigración de antes de la segunda república no hubiera existido. En un acto al que fui hace unos días, alguien dijo que en Catalunya, en estos momentos, sólo el 14% es gente no sé si dijo de cuatro o cinco generaciones nacidas aquí. Aquello de los ocho apellidos catalanes. El resto de gente son hijos o nietos de otras migraciones. En mi caso, de la migración de principios de 1900, una parte de Murcia y una parte de Teruel. Y así nos encontraríamos con la mayoría. Debemos normalizarlo. Si tú ahora vas por una calle de Girona, puedes oír hablar un catalán normativo que haría feliz y contento a Pompeu Fabra, y te giras y ves a dos personas jóvenes, una de origen magrebí y la otra senegalesa. ¿Son inmigrantes? Muchos de ellos han nacido aquí y han aprendido el catalán. Y esto puede ocurrir también en Vic o Barcelona. Nos ha cambiado la percepción incluso por el color de la piel.
Parece que la inmigración que vino de España era menos migración que la de ahora. Todo es migración, porque la gente ha tenido que irse de un día para otro, con todo el trauma que esto supone. Es un elemento normal que la sociedad catalana ha ido viviendo siempre con las tensiones consiguientes. El elemento lingüístico también integra. Lo que también integra evidentemente es un trabajo digno, porque si alguien viene aquí y lo puteas, lo explotas, costará mucho más su integración. Deberíamos bajar el debate a la realidad. Tú cuando ves a los niños en la escuela, los ves mezclados y no hay problemas, son amigos y tienen a los padres de origen diferentes. Es una realidad que deberíamos tratar mejor.

¿Por qué tiene éxito el populismo? ¿Por qué se abre camino Silvia Orriols a la política catalana?
En Ripoll existe también el elemento concreto de la gestión del postatentado. Buenos resultados en las elecciones sólo los han sacado allí. Las próximas ya veremos. Debemos afrontar las cuestiones mucho más de cara, no intentar escondernos. No hablo de los falsos progresismos y esas cosas. También tenemos la tendencia -no sé si en otros lugares pasa- de hacer discursos, a veces excesivamente negativos y de lagrimita. Debemos afrontar más las realidades, cómo lo hacemos, cómo la gente se puede integrar. Publicamos una encuesta hace unos meses sobre el catalán en las empresas y resulta que en sectores de comercio y hostelería es cierto que se habla mucho más castellano que catalán pero los trabajadores piden más formación en catalán. No existe un rechazo a hablar catalán o a aprenderlo. ¿Hay cursos suficientes? No. Si la gente tiene dificultades para encontrar vivienda, esto es también un problema. Y otros. Tenemos que hacer políticas sociales mucho más proactivas.
Cada vez hay menos empresas con muchos trabajadores, los robots sustituyen, se esparce el teletrabajo y el trabajo autónomo. Supongo que esto dificulta el trabajo de los sindicatos
Sí, pero, por ejemplo, nosotros en el último proceso de elecciones sindicales hemos crecido. Estamos creciendo, sostenidamente, tanto en delegados como en afiliados. Es evidente que es mucho más fácil organizar la representación sindical en una empresa y tener mucho más peso cuantos más trabajadores tiene y también cuando la plantilla es más estable. Todavía hay empresas que despiden o intentan despedir a gente con contratos temporales por participar en las elecciones sindicales. Esto ocurre a fecha de hoy. Lo que debemos buscar es nuevos medios y nuevas herramientas. A veces, por ejemplo, hay sectores que están poco sindicalizados, que la forma de denunciar las cosas no es organizándose dentro sino denunciando por fuera, por el riesgo de que la gente pueda perder sus puestos de trabajo. Por ejemplo, las batallas que hemos ganado de riders y de Amazon han sido más desde fuera que desde dentro, porque muchos no podían sindicarse al ser autónomos. A lo largo de nuestra historia, en cada momento nos hemos adaptado a la realidad y nos hemos organizado de la forma adecuada para dar respuesta a la gente. Tienes que tener mucha más presencia, no sólo en redes sino en puntos de atención, locales del sindicato abiertos cerca de la gente. Si dentro de tu empresa no existe organización del trabajo, no hay sindicato o estás teletrabajando, que puedas tener otros mecanismos. La gente que llama a UGT para realizar una consulta de asesoramiento jurídico, si la quiere más rápida la puede hacer telemática pero también la puede hacer presencial. Hemos de adaptarnos siempre. En las empresas grandes donde tenemos estructuras sindicales también podemos liberar a gente para ayudar a quienes no las tienen.
UGT de Catalunya refleja bastante bien la pluralidad de la sociedad catalana. Hay que encontrar los puntos que nos unen más que los que nos separan y seguir avanzando social y nacionalmente
Fue reelegido secretario general de UGT en enero. Tiene cuatro años por delante en el cargo. ¿Qué piensa hacer?
Muchas cosas. Tenemos la limitación de tres mandatos; por tanto, éste es el último mandato. UGT de Catalunya, en 2016, apostó por una candidatura que ganó la Ejecutiva Federal. Pepe Álvarez fue elegido secretario general. Sacamos más del 50% de los votos. Iniciamos un proceso de renovación del conjunto de UGT estatal, que se ha hecho y que se ha continuado. En Catalunya, hemos pasado las situaciones del procés, de Covid, de inflación… Tuvimos que adoptar medidas económicas drásticas en el seno del sindicato para ajustar ingresos a gastos, como ha tenido que hacer todo el mundo, y ahora creo que estamos en un buen momento de relanzamiento y de intentar incorporar a más gente, sobre todo más gente joven y más mujeres para que nos renueven. Es un modelo que tiene 136 años de historia. Tenemos un modelo sindical abierto y plural. Queremos que la gente no crea que somos sólo el sindicato de la administración de la gran empresa sino que somos un sindicato mucho más amplio y queremos tener un papel sociopolítico cada vez más importante. UGT de Catalunya refleja bastante bien la pluralidad de la sociedad catalana. Es necesario encontrar los puntos que nos unen más que los que nos separan y seguir avanzando social y nacionalmente. Desde el punto de vista interno seguir consolidando y preparando todo el proceso para que otra generación entre y continúe el trabajo. UGT de Catalunya tanto en lo que es las propuestas políticas laborales como en los otros ámbitos tenemos un papel muy importante dentro de la sociedad.

