En un contexto económico aparentemente favorable según los datos macroeconómicos, pero con graves problemas de precariedad laboral y dificultades para llegar a fin de mes, conversamos con María Recuero, Secretaria General de USOC, sobre los principales retos del mundo laboral. Desde la reducción de jornada hasta el impacto de la inteligencia artificial, pasando por la emergencia de la vivienda como derecho fundamental, Recuero analiza los ejes clave de la actualidad sindical con mirada crítica y propuestas concretas.
Comienzo preguntándole por la actual situación socioeconómica, donde parece darse una paradoja: los datos macroeconómicos indican cierta bonanza, pero si miramos el día a día de los trabajadores, la situación sigue siendo muy complicada.
Desde USOC observamos con preocupación cómo los datos macroeconómicos publicados no reflejan la realidad de los trabajadores. Si bien las estadísticas muestran mejora en las cifras de empleo, cuando analizamos la calidad de este empleo, encontramos una realidad muy diferente. El mercado laboral actual se caracteriza por una altísima precariedad, con un preocupante incremento de contratos temporales y a tiempo parcial no deseados. Esta situación afecta especialmente a determinados colectivos como mujeres, jóvenes e inmigrantes, que a menudo se ven obligados a aceptar condiciones laborales inadecuadas por falta de alternativas.
¿Qué indicadores concretos les hacen ver esta desconexión entre los datos oficiales y la realidad laboral?
Hay varios indicadores que nos alertan. Por ejemplo, a pesar del aumento del empleo, seguimos viendo cómo muchos trabajadores no pueden llegar a fin de mes con su salario, cómo aumentan las personas que necesitan tener varios trabajos para sobrevivir, y cómo se mantiene o incluso aumenta la pobreza laboral. Además, detectamos que muchos de los nuevos puestos de trabajo que se crean son en sectores con bajas retribuciones y poca estabilidad. También es significativo el aumento de personas que, a pesar de tener trabajo, continúan en situación de riesgo de exclusión social. Todos estos factores nos indican que el actual crecimiento económico no está beneficiando por igual a todos los sectores de la población.
Teniendo en cuenta este escenario, ¿cuáles son las principales reivindicaciones que USOC está llevando adelante? Actualmente desde USOC estamos centrando nuestros esfuerzos en varias líneas de acción fundamentales. En primer lugar, la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial es una de nuestras principales luchas. Consideramos necesario avanzar hacia horarios laborales más cortos que permitan una mejor conciliación de la vida personal y profesional, y que a la vez contribuyan a repartir el empleo. Nuestro objetivo a largo plazo es alcanzar las 35 horas semanales, pero siempre garantizando que esta reducción no suponga ningún tipo de pérdida económica para los trabajadores.
¿Qué opinión tienen sobre la propuesta de la jornada laboral de cuatro días que se ha empezado a debatir recientemente?
La jornada de cuatro días es una propuesta interesante que apoyamos, pero hay que abordarla con precisiones y garantías. Desde USOC consideramos que cualquier reducción de jornada debe cumplir tres principios básicos: no puede implicar una redistribución de la carga de trabajo que acabe suponiendo más estrés o exigencia los días laborales; no puede comportar ningún tipo de pérdida salarial para los trabajadores; y debe ser fruto de una negociación colectiva real y efectiva. Creemos que este modelo puede ser beneficioso tanto para trabajadores como para empresas, ya que diversos estudios muestran cómo puede mejorar la productividad y el bienestar laboral, pero hay que implementarlo progresivamente y con garantías.
¿Cómo valora USOC el impacto creciente de la inteligencia artificial y la digitalización en el mundo del trabajo?
La llegada masiva de la inteligencia artificial y los procesos de digitalización suponen uno de los grandes retos actuales para el mundo laboral. Desde USOC mantenemos una posición equilibrada: reconocemos el potencial de estas tecnologías para mejorar ciertos procesos y liberar a los trabajadores de tareas repetitivas o poco valoradas, pero también alertamos de los riesgos que conllevan. Nos preocupa especialmente que se conviertan en una herramienta para eliminar puestos de trabajo, degradar condiciones laborales o aumentar el control sobre los trabajadores. Por eso, exigimos una regulación clara y específica que establezca límites éticos y garantice que esta transición tecnológica se haga respetando los derechos laborales y priorizando siempre el bienestar de los trabajadores.
¿Qué papel pueden jugar los sindicatos ante el auge del trabajo en plataformas digitales que, poco a poco, lo van monopolizando todo?
El modelo de las plataformas digitales representa uno de los grandes retos para el sindicalismo contemporáneo. Estos nuevos modelos de negocio, que a menudo esconden relaciones laborales precarias bajo la figura de falsos autónomos, requieren una respuesta sindical ágil y adaptada. Desde USOC trabajamos en varias líneas: dando voz y representación a estos nuevos colectivos de trabajadores, exigiendo el reconocimiento de sus derechos laborales básicos, y presionando para cambios legislativos que eviten la actual situación de precariedad encubierta. Consideramos crucial evitar que este modelo de «capitalismo de plataforma» erosione las conquistas sociales que el movimiento obrero ha logrado con tanta lucha a lo largo de décadas.
Le pregunto ahora su posición respecto a una propuesta que ha ido ganando terreno en los últimos años, la de la renta básica universal. Desde USOC entendemos la renta básica universal como un instrumento que puede ser útil en determinados contextos, pero no como sustituto de políticas activas de empleo. Nuestra prioridad es y seguirá siendo la lucha por crear empleo estable y de calidad. Creemos firmemente en el principio de «enseñar a pescar» en lugar de simplemente «dar el pez». Los recursos públicos deben orientarse principalmente hacia la creación de empleo digno y bien remunerado, hacia la formación profesional y hacia políticas activas de empleo que permitan a los trabajadores acceder a puestos de trabajo estables. Una renta básica mal planteada podría acabar siendo un parche que no aborde las causas reales de los problemas laborales actuales.
El principal problema de los catalanes y catalanas -así como del resto de ciudadanos del estado- es la dificultad de acceder a una vivienda digna. ¿Qué rol deben jugar los sindicatos en este ámbito?
Desde USOC defendemos que el acceso a la vivienda debería ser considerado un derecho sindical por varias razones fundamentales. En primer lugar, porque es una pieza clave de la calidad de vida de los trabajadores: no se puede hablar de trabajo digno cuando un trabajador debe destinar más del 50% de su salario al alquiler, o cuando se ve obligado a vivir a horas de distancia de su lugar de trabajo por no poder asumir los precios de la vivienda en las zonas cercanas. En segundo lugar, porque la inseguridad residencial mina la capacidad de negociación de los trabajadores y los hace más vulnerables ante abusos laborales. Y en tercer lugar, porque la vivienda es un elemento básico para la estabilidad familiar y personal, que a su vez afecta directamente al rendimiento laboral. Por todo esto, desde USOC luchamos activamente contra la especulación inmobiliaria y exigimos políticas públicas que garanticen el acceso a la vivienda como parte de los derechos laborales básicos.

