Hace ahora tres años, harto de la situación de mobbing y acoso laboral que estaba viviendo en los entornos federativos del cooperativismo, decidí dimitir de todos mis cargos e iniciar un nuevo camino profesional por cuenta propia. En aquel momento, mayo de 2022, escribí el artículo Carta oberta al cooperativime català (primera part). Un escrito que, por cierto, debía tener una segunda parte que finalmente no escribí ante las advertencias y amenazas que recibieron algunas de las personas que me estaban apoyando.
En aquel momento no era consciente de que iniciaba una tradición a la que trataré de dar continuidad: escribir un artículo cada año por estas fechas reflexionando sobre los procesos vividos. En este caso, con Lliçons apreses en 2023 y Passar pàgina en 2024 traté de explicar mis vivencias y mi visión de cómo hacer frente a un problema de salud mental, en este caso la ansiedad y el estrés, con la esperanza de ayudar a personas que pasen por situaciones similares.
Este 2025, me gustaría hablaros de pérdidas y ganancias. No desde la contabilidad, sino del necesario e imprescindible balance que hay que hacer cada cierto tiempo a partir de las experiencias vividas y de las decisiones tomadas. En mi caso, he mirado desde el 2022 de hacer año a año este ejercicio profundo y significativo, convirtiéndolo en un momento para reconocer los avances, las dificultades y la manera en que la conversación ha evolucionado.
Hacer balance es un proceso muy personal y, a veces, complejo. Es como observar las cicatrices de una batalla pasada: algunas ya han cicatrizado, otras todavía hacen daño, pero todas explican una historia de resistencia. Al mirar atrás, te encuentras con una mezcla de sensaciones. Quizás has recuperado parte de tu confianza, has aprendido a establecer límites más firmes o has desarrollado mecanismos para gestionar la ansiedad. Pero también es normal que aún queden rastros de esa experiencia, momentos de duda o emociones que reviven en situaciones concretas.
Este ejercicio de reflexión puede servir para valorar el crecimiento que has experimentado e identificar qué necesitas aún para sentirte más fuerte. Puede ser una oportunidad para reafirmar tu propia resiliencia y reconocer cómo has ido reconstruyendo tu bienestar. Y si aún queda trabajo por hacer, no pasa nada: darse permiso para seguir avanzando al propio ritmo también forma parte del proceso.
En mi caso, el año que ha pasado ha supuesto importantes acontecimientos que se han situado a los dos lados del balance. En el lado de las ganancias, he hecho realidad el sueño de crear un proyecto empresarial en forma de consultoría social para acompañar a las entidades y a las administraciones en el imprescindible diálogo que permita avanzar hacia iniciativas y modelos transformadores. También ha sido un año de hacer nuevas y valiosas amistades y de afianzar el vínculo con las personas que nunca han fallado. En la columna de pérdidas, hay que situar la renuncia a la militancia, fastidiado y cansado del rumbo que ha tomado el que había sido mi proyecto político en los últimos veintiún años. Y también la marcha de personas de mi entorno y las dificultades vividas por personas queridas.
Balance y reflexión; no olvidar mirando hacia adelante; y tener claro que los años que van pasando te llevan a la recuperación, que no a la curación. Este es un proceso más largo. Viktor Frankl, psiquiatra y superviviente del Holocausto dijo: «Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el reto de cambiarnos a nosotros mismos».
Escribo este artículo pocos días después de la muerte súbita del amigo Enric Morist, con quien compartí infinidad de proyectos, pero también largas conversaciones estos últimos años sobre los problemas de salud mental vividos por los dos. Enric, además de ser un hombre bueno, era una persona a la que había que escuchar. Por eso valoro tanto y guardaré siempre el mensaje que me hizo llegar el año pasado cuando publiqué el artículo Pasar página: «Me ha gustado muchísimo. Felicidades por seguir luchando y no perder tus valores. Una lección de vida que puede ayudar a más personas. Gracias».
Estimado Enric, trataremos de seguir ayudándonos unas a otras tal y como siempre nos propusiste.

