En noviembre de 1887 José Torras solicitó la colocación de farolas en rambla de Catalunya, con toda probabilidad en el chaflán de Provença, frontera entre Gràcia y Barcelona. El motivo era aderezar el espacio perteneciente a su sobrina Mercedes, quien, como vimos en anteriores entregas, había adquirido el terreno para construir un inmueble. En esta zona del Eixample se desató una lucha sin tregua para comprar parcelas. Manuel Verdú Feliu, de quien hablaremos en el futuro, se hizo con un cupo importante, mientras otros, como el mismo José Torras, asimismo arquitecto, prefirieron repartir sus posesiones a lo largo y ancho…
Autor: Jordi Corominas i Julián
Esta serie es una excepción. Muchas veces reflexiono sobre estos artículos y su vocación encaminada a narrar de nuevo Barcelona en la senda de muchos antecesores. Sin embargo, soy consciente de mis límites, y uno de ellos es el Eixample. Si lo abordara de modo integral moriría sin haber contado siquiera la mitad de su extensión, algo comprensible al ser una ciudad dentro la misma, una segunda Barcino muy desconocida pese a tener insignes cronistas y catapultar mis queridos barrios, antaño pueblos del llano, al olvido, útil a nivel político y cínico en la actualidad, cuando derriban pequeño patrimonio mientras…
Para el futuro suicida, terminó con su vida al cabo de poco tiempo disparándose, la reacción del proletariado demostraba las contradicciones de su época entre la realidad opresora y el éxito de divulgar la ilusión del progreso. En 1968 los vecinos del torrent de Piqué se hallaron en una situación similar. En una carta a La Vanguardia se quejaban de promesas incumplidas. El Ayuntamiento les vendió jardines para niños, arena buena y una habitabilidad digna, pero cuando llovía la zona se convertía en Venecia y el líquido elemento sólo desaparecía, el lenguaje de antaño a veces es maravilloso, por evaporación…
Este artículo en principio tiene una música carente de racionalidad y estructura, quizá adecuándose a los territorios a surcar. Tampoco debe sorprenderos este inicio. Llevo algunas semanas con el torrent de Parellada, pero claro, estos cursos fluviales mutan nombre cuando cambian de zona, siempre por elementos antiguos, donde el nom fa la cosa. Parellada correspondería a Sant Andreu, muriéndose cuando la frontera del pueblo arriba a los dominios del actual Bon Pastor, donde deviene Estadella. Como podéis deducir su nacimiento debe situarse más arriba, y eso nos conduce a cruzar la Meridiana para buscarlo, dirigiéndonos a Nou Barris. Eso hice…
Todo entorno se ve determinado en sus actividades mediante determinadas características. No cuesta imaginar al Sant Andreu del siglo XIX como un magnífico pueblo rural por la abundancia de cursos fluviales con solera: el proverbial Rec Comtal, la riera de Sant Andreu o los torrentes, sólo por mencionar algunos, de Can Dragó o nuestro Parellada. Lo dejamos cortado por la decisión de otorgar unas manzanas industriales a las hilaturas Fabra i Coats en 1929. Con esta medida se enlazan dos motores del actual barrio, esa huella acuífera con una economía basada en la tierra y la industrial, donde el textil…
Una cavidad como indicio. Con eso terminaba la semana pasada en mi búsqueda de intuiciones del torrent de Parellada. No iba mal encaminado fijándome en ese hueco de la calle Sócrates, mostrándome la senda del curso fluvial, o más bien su fósil tras decretarse sobrante esa parcela entre Sócrates, Monges, Pare Secchi y Abat Odó, adquirida en 1945 por Francisco P. Gambús, algo refutado tres años después, cuando la misma Gaceta Municipal concreta esos terrenos para las hermanas Torras y Pagés. El desmantelamiento del viejo torrente siempre es una poesía muy fin de siècle entre la naturaleza y lo inevitable…
Cuando uno investiga las calles para reconstruir su forma urbis antigua es comprensible equivocarse, sobre todo por una cuestión nada baladí y muy frecuente: la emoción, y no hablo de exacerbar sentimentalismos patrióticos o de anuncios de Campofrío capaces de consolidar el infantilismo de todo un país, sino más bien de la euforia por creer estar ante ciertas pistas determinantes para encajar las piezas. Los fallos son frecuentes y muy positivos al estar vinculados a la duda y propiciar, desde lo minúsculo, la narración de la Historia de todo un barrio, en este caso Sant Andreu a partir del torrent…
Han transcurrido ya muchos meses desde primavera, cuando nos confinaron de modo inaudito. Ahora recuerdo ese periodo entre el estupor, un reposicionamiento y la felicidad. Lo primero, harto comprensible, se debió a la situación global, aún impotente para aprehender el alcance de un virus demoledor, si bien no suficiente para terminar con la pasividad ciudadana, sedada tras años de neoconservadurismo, como si nadie tuviera ánimo para rebelarse contra la peor clase política de los últimos decenios. Al principio acaté las normas, y así fue cómo surgió lo segundo, una reformulación para conocerme mejor a partir de renunciar a las órdenes…
Hace nada, justo cuando revisaba los datos para este artículo, pensaba en cómo los arquitectos de una ciudad nos expresan en silencio sus cambios y filosofía a través de sus edificios supervivientes. No necesitan firmar muchos para efectuar esta operación inconsciente cuando ignoras la autoría de los inmuebles. Sabiéndola se adquiere la capacidad de relacionar pequeñas pistas esparcidas por el mapa. Este juego puede realizarse a tiro fácil con grandes nombres. A partir del mismo se aprecian áreas de influencia, preferencias personales y guiños al destino, como con Puig i Cadafalch, instalado en su domicilio particular al lado de rambla…
El primer aspecto podría hacernos cavilar sobre una continuidad con la tradición cooperativista de los años veinte, cuando la ley de Casas Baratas propició la construcción de viviendas bajas, copadas por agrupaciones de oficios, de Montjuic a las cercanías de Vilapicina. Esta propuesta embelleció la ciudad, por suerte aún inmersa en inmuebles de baja densidad demográfica. Los huecos abundaban y las aspiraciones de estos colectivos encajaban con querer vivir mejor, tener un techo y una tranquilidad complementada con un rinconcito verde. En los años 30 el president Macià acuñó para ese optimismo cargado de realidad la expresión la caseta y…
